Moais en la Isla de Pascua RTVE
Parece la Isla de Pascua pero es Cataluña: moáis y naturaleza exótica a una hora de Barcelona
Las particulares escultura se encuentran al lado de un dolmen de más de 4.000 años de antigüedad
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Hay unas esculturas que fascinan al mundo desde hace años: los Moái. Situados en la Isla de Pascua (Chile), poco se sabe de estas famosas esculturas de piedra, aunque se deduce una posible relación con la defensa del territorio.
Lo que no se explica, y además se conoce poco, es por qué a una hora de Barcelona hay escondidos otros moáis, mucho más pequeños y en medio de la montaña, que parecen y recuerdan a esas figuras chilenas.
Se hallan, además, en uno de los parques menos explorados de la provincia barcelonesa, el Parc del Montnegre i el Corredor.
Aquí hay de todo: desde los conocidos como “moáis de Vallgorguina” hasta una naturaleza exótica, pasando por el Dolmen de Pedra Gentil, uno de los megalitos más conocidos de la prehistoria catalana. Pero es mejor ir por partes.
Moáis en Barcelona
¿Qué hacen unos moáis a las afueras de Vallgorguina? En realidad, nada y todo. Son un mero atractivo natural, artístico e incluso turístico.
Son piezas talladas en piedra, de forma alargada y con rasgos faciales esquemáticos que se parecen a las figuras de la Isla de Pascua y que están hechas a propósito. Pero no para la defensa, sino por estética y diversión.
De dónde salen
La iniciativa surgió hace unas décadas por parte de un grupo de particulares y artistas que decidieron hacer una pequeña intervención. Fue entonces, por motivos puramente lúdicos y estéticos, cuando empezaron a tallar estas piedras.
Las colocaron luego en medio del bosque, en distintos puntos, como una especie de juego del escondite de estos pequeños moáis. De hecho, no hay señalización oficial; solo se sabe que están allí y hay que tratar de encontrarlos.
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Es una especie de juego que atrae a familias y adultos con ganas de pasear un rato por la montaña y tener una buena excusa para hacerlo, como encontrar a los moáis de Vallgorguina.
Se accede a ellos por diferentes senderos del parque, entre pinos, encinas y alcornoques, sin paneles ni horarios de visita. Así, mientras uno recorre el entorno del Montnegre, de repente se topa con unas cabezas de piedra de estilo polinesio.
De Pascua a la prehistoria
El choque entre la vegetación mediterránea y las esculturas contribuye a la impresión de extrañamiento. Muchos visitantes describen el lugar como “exótico”, precisamente por esa mezcla.
Ya hay varias cuentas en redes sociales que hablan de este rincón y lo empiezan a dar a conocer. Incluso hay alguna ruta que lo conecta con el Dolmen de Pedra Gentil, que se halla muy cerca de algunos de esos moáis.
El dolmen
Esto da la oportunidad de mezclar el juego y la naturaleza con la historia, y es que este otro rincón del parque natural es uno de los ejemplos más conocidos de megalitismo en Cataluña.
Se trata de un monumento funerario construido hace más de 4.000 años, entre el Neolítico final y la Edad del Cobre, formado por varias losas verticales que sostienen una gran piedra horizontal a modo de cubierta, delimitando una cámara interior.
Dolmen de Pedra Gentil WIKIPEDIA
Este tipo de estructuras se utilizaba para enterramientos colectivos y rituales, y forma parte de una red de dólmenes repartidos por distintas sierras catalanas. Pero este, en particular, el Pedra Gentil, ha sido objeto de estudio por su tipología y por el papel que pudo desempeñar en las comunidades prehistóricas que habitaban la zona.
A diferencia de los moáis, el dolmen sí cuenta con reconocimiento oficial y protección patrimonial. Es otra construcción humana, sí, pero histórica y funcional.
Una ruta senderista posible
Por eso, al Pedra Gentil se puede llegar siguiendo las señalizaciones que hay en el bosque. Hay rutas de senderismo señalizadas desde Vallgorguina, con caminos bien definidos.
De hecho, una buena opción de ruta para no iniciados es empezar por el dolmen e ir en busca de los moáis. Están relativamente cerca y en media mañana se pueden visitar ambos.
Cómo llegar
El itinerario es de lo más sencillo y permite conocer uno de los bosques más desconocidos de la zona de Barcelona, el Parc del Montnegre i el Corredor. Además, tampoco es difícil llegar.
Vallgorguina está a tan solo una hora en coche desde Barcelona. Se va por la C-17 en dirección norte hacia Granollers y se toma el desvío hacia el pueblo. Desde allí, se accede al Parc del Montnegre i el Corredor por la BV-5107 y por pistas y caminos forestales habilitados para la ocasión.