Una ruta, cuatro saltos de agua

Una ruta, cuatro saltos de agua ANOIA TURISME

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Una ruta, cuatro saltos de agua: cascadas, cuevas y barrancos verdes a 1 hora de Barcelona

Un tobogán inicial de 8 metros da paso a un pozo, dos resaltes y un salto final de 10 metros

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No hace falta ir muy lejos para disfrutar de un paisaje que parece típico de cualquier país exótico. A tan solo una hora de Barcelona hay una ruta que promete el disfrute de cuatro saltos de agua.

Su nombre, muy original, es la Ruta dels Salts d'Aigua, y se encuentra a las afueras de Cabrera d'Anoia. Por el camino, se atraviesan cuatro cascadas espectaculares, barrancos verdes y vegetación exuberante.

Se trata de un recorrido circular de unas tres horas, que serpentea por el Torrent de la Cremada y pasa por saltos, pozas y cuevas moldeadas por el agua.

Lo mejor es que no es muy difícil de realizar; es apta para familias aventureras o senderistas con algo de experiencia, ya que hay tramos equipados con cuerdas para superar desniveles.

Salto dels Capellans

El itinerario arranca en Canaletes, un pequeño núcleo de Cabrera d'Anoia (Barcelona), junto a un amplio aparcamiento gratuito.

Un sendero de tierra lleva, en pocos minutos, al Salto dels Capellans, el primer salto de escasa altura pero con un atractivo inesperado: una cueva excavada detrás de la caída de agua.

La cueva

La erosión ha redondeado la roca en formas orgánicas, creando un espacio íntimo donde el agua gotea desde el techo. Aunque discreto, este rincón invita a asomar la cabeza para contemplar cómo el torrente ha esculpido la piedra a lo largo de siglos.

La ruta prosigue entre viñedos y olivos, con postes señalizadores que evitan extravíos. Bolsas de plástico colgadas en algunos indican la conciencia ambiental local: los excursionistas deben recoger basura ajena.

Salt de la Mala Dona

Salt de la Mala Dona ANOIA TURISME

Aquí no hay cuevas, pero al tomar una bifurcación a la izquierda, el camino se abre y ofrece vistas panorámicas de la montaña de Montserrat.

Salt de la Mala Dona

Hacia la mitad del recorrido, un desvío estrecho desciende al Salt de la Mala Dona, una cascada de 15 metros que desemboca directamente en una poza esmeralda. La vegetación cuelga sobre el agua, creando un microclima húmedo que en primavera rebosa caudal.

Otro detalle curioso es el origen del nombre de la cascada. La leyenda local lo atribuye a una mujer que, harta de su marido, lo habría arrojado desde lo alto.

Salt del Cargol

El sendero pasa por encima del salto, con escasa protección y desnivel pronunciado, por lo que exige precaución, especialmente con niños.

Tras una pista forestal, llega el tramo más técnico: un sendero a la izquierda, marcado con un cartel hacia Salt dels Cucs y Salt del Cargol, desciende empinado con una cuerda fija que facilita el agarre sobre la tierra suelta.

Al tomar la bifurcación que aparece en el Torrent de la Cremada, se llega al Salt del Cargol, un desfiladero de 35 metros excavado en conglomerado.

Espirales erosionadas 

Un tobogán inicial de 8 metros da paso a un pozo, dos resaltes, otro pozo y un salto final de 10 metros que desemboca en un anfiteatro natural cubierto de vegetación. Otro torrente confluye por la izquierda, intensificando la humedad.

Las paredes, erosionadas en espirales reminiscentes de un caracol gigante, justifican su nombre: incluso con poco caudal, el agua filtra por helechos, refrescando la roca. Otro descenso con cuerda, esta vez más corto y accesible, permite acercarse a la cascada.

Salt dels Cucs

La última parada es el Salt dels Cucs, que impresiona por su escala y entorno. El sendero cruza la riera repetidamente, rodeado de musgo y vegetación densa que evoca una selva.

La cascada cae en varios niveles a una poza navegable y, en días de lluvia previa, el espectáculo del agua es máximo.

El regreso sigue el torrente: escalones tallados y cuerdas permiten salvar los desniveles. Una pista a la izquierda lleva a Canaletes, pasando un poste opcional hacia el Salt de la Font Fresca, una quinta cascada extra, accesible pero empinada. Quienes prefieran regresar pueden retomar el desvío del Salt de la Mala Dona.

Cómo llegar

La ruta circular suma unos 8-10 km, con 300 metros de desnivel positivo y dificultad media-baja. Por suerte, los tramos más técnicos están equipados con cuerdas. Aun así, se recomienda llevar agua, bastones y linterna para explorar las cuevas.

Llegar hasta allí requiere aproximadamente una hora en coche desde Barcelona. Se puede tomar la AP-7 o la A-2 hasta la salida de Martorell, desde donde se sigue por la C-55 hacia Manresa.

Esta carretera se desvía por la C-1411 a Capellades y, poco después, aparecen las señalizaciones hacia Cabrera por la BV-1211 y luego hasta Caneletes, donde un parking amplio ayuda a localizar el punto de partida de la ruta.