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La ruta de senderismo más bonita de Tarragona: 10 kilómetros de longitud, 424 metros de desnivel y más de cuatro horas de duración

Podrás visitar, también, la ermita de la Mare de Déu de la Roca y la capilla de Sant Ramon de Penyafort, dos enclaves patrimoniales de la zona

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En el corazón del Baix Camp sobresalen dos poblaciones fácilmente identificables por los tonos rojizos de su entorno: Prades, conocida tradicionalmente como la "vila vermella", y Mont-roig del Camp.

En este mismo ámbito geográfico se eleva la Montaña Blanca, denominada así por la tonalidad clara de su roca calcárea, una sierra que funciona como magnífico balcón natural hacia el interior y la franja marítima del Camp de Tarragona.

La ruta propuesta esta semana conduce hasta su cota más elevada y hasta el punto exacto donde se encuentran los términos municipales de Mont-roig del Camp, Colldejou, Pratdip y Riudecanyes.

La excursión puede enriquecerse con la visita a la ermita de la Mare de Déu de la Roca y a la capilla de Sant Ramon de Penyafort, dos enclaves patrimoniales de referencia en la zona.

Recorrido de la ruta

El recorrido comienza en el kilómetro 6 de la carretera T-322, en una pista que arranca a la izquierda si se circula desde Mont-roig del Camp en dirección a Colldejou.

Desde este punto se enlaza con el sendero señalizado GR-192 en sentido Pratdip y se cruza el Pont de Rifà, lo que permite configurar el itinerario como un circuito en sentido horario.

Durante la primera parte, caminos forestales y sendas rodean la Montaña Blanca hasta alcanzar el Coll de les Set Crestes, paso natural desde el que se afronta la ascensión definitiva.

Ya en la parte superior, se avanza de norte a sur por la vertiente litoral hasta llegar al Molló dels Quatre Termes, situado a 485 metros de altitud, lugar donde se inicia el descenso por el Portell de l’Escagassat. El retorno continúa por el Barranc de la Font d’en Soler hasta conectar de nuevo con uno de los cruces del GR utilizados al inicio.

Montaña blanca

Montaña blanca WIKILOC

Más de cuatro horas

La ruta tiene una longitud total de 10 kilómetros y acumula un desnivel positivo de 424 metros, lo que la sitúa en un nivel de exigencia física moderado.

El tiempo estimado para completarla es de 4 horas y 14 minutos, incluyendo paradas habituales para descansar o reponer fuerzas, mientras que el tiempo efectivo de marcha ronda las 3 horas y 23 minutos.

La dificultad de un itinerario puede variar en función de la experiencia de cada senderista, pero herramientas como el método SENDIF, impulsado por la Taula de Camins de l’Alt Pirineu i Aran, permiten valorar de forma objetiva tanto el esfuerzo físico como la complejidad técnica del trazado.

En este caso, el tramo más exigente corresponde a la subida a la Montaña Blanca, especialmente, entre l’Aufinac y el Coll de les Set Crestes, donde se superan 272 metros de desnivel en apenas dos kilómetros.

El perfil altimétrico adopta una forma piramidal: tras culminar el ascenso, el recorrido se suaviza ligeramente antes de encarar el descenso hasta el punto de partida.

Muchas pendientes

Desde el punto de vista técnico, el senderista deberá afrontar pendientes pronunciadas en distintos tramos y superar una breve trepada en las inmediaciones del collado, un paso que no entraña gran dificultad gracias a la buena adherencia de la roca caliza.

No obstante, en caso de lluvia o humedad, conviene extremar la precaución durante la bajada, ya que la arenisca rojiza puede volverse deslizante.

Vistas panorámicas

Una vez en la cima, la panorámica justifica el esfuerzo. Destacan las cumbres de la Serra de Llaberia, como el Cavall Bernat, la Creu de Llaberia o la Miranda, reconocible por el radar meteorológico que corona su punto más alto.

También, se distingue con claridad la silueta de la Mola de Colldejou, con el municipio a sus pies, y la montaña de perfil cónico donde se asientan la ermita de Santa Bàrbara y el Castell de Sant Miquel d’Escornalbou.

Hacia el este, la vista se abre a la Costa Daurada y al Mediterráneo, con localidades como L’Hospitalet de l’Infant, Cambrils, Vila-seca, Salou y Tarragona dibujando el horizonte litoral.