El turismo en Cataluña acostumbra a mirar siempre hacia los mismos objetivos. Las grandes ciudades, como Barcelona, Girona o, en menor medida, Tarragona; las playas de la Costa Brava o los Pirineos en épocas de nieve son algunos de los destinos clásicos.
Los visitantes apuestan por los lugares conocidos, donde el bullicio y el ritmo frenético son protagonistas. No obstante, la belleza también se encuentra en aquellos sitios donde reina el silencio. Rincones en los que el tiempo lleva décadas parado, sin permitir a las agujas del reloj avanzar.
Recuerdos de un conflicto
Corbera d'Ebre es una máquina del tiempo. Situado en el interior de la provincia de Tarragona, está completamente despoblado desde el final de la Guerra Civil española. Sus ruinas muestran los restos de una de las más cruentas contiendas: la batalla del Ebro.
Poble Vell de Corbera d'Ebre | FEM TURISME
Entre julio y noviembre de 1938, durante 115 días, este pueblo fue machacado sistemáticamente por la artillería y la aviación, con participación de la Legión Cóndor alemana y la aviación italiana que apoyaban a Franco. Su situación estratégica, a más de 300 metros de altura y cerca del frente, se convirtió en un codiciado objetivo militar.
Polvo y escombros
Tras la batalla, los vecinos deseaban volver a sus hogares. No obstante, no era viable. Las viviendas habían sido reducidas a ceniza. Las estructuras quedaron completamente desequilibradas y había explosivos que no habían estallado. De esta manera, a finales de la década de 1930, el silencio se hizo con el lugar.
Ruinas de Corbera d'Ebre
Los habitantes abandonaron el alto de la ladera y se fueron a los pies de esta, donde fundaron el Poble Nou de Corbera d'Ebre. El Poble Vell cambió su estilo de vida, pues pasó a ser un museo de guerra al aire libre. En 1993, la Generalitat de Catalunya lo declaró Bien de Interés Cultural.
Nueva vida
Los restos arquitectónicos no se reconstruyeron, sino que se consolidan para evitar que se sigan cayendo. Además de los edificios destruidos, la joya de la corona es la Iglesia de Sant Pere. Se trata de un templo barroco inmenso que mantiene sus muros y campanario, pero perdió el techo.
Por otra parte, en 1995, un grupo de artistas instaló 28 esculturas por todo el pueblo, cada una representando una letra del abecedario. Además, su altura permite disfrutar de las sierras de Cavalls y Pàndols, escenarios brutales donde murieron miles de soldados.
El arte como respuesta
Lejos de anclarse en el rencor, el Poble Vell es hoy un territorio de concordia. El 'Abecedari de la Llibertat' no es mera decoración. Es un manifiesto donde 25 artistas plasmaron que la palabra es la única arma legítima, creando un contraste estremecedor con la metralla de las fachadas.
Abecedari llibertat | POBLE VELL CORBERA D'EBRE
La rehabilitación dio un paso de gigante en 2011 con una intervención audaz en la Iglesia de Sant Pere: una cubierta transparente de material ETFE. Esta solución protege el interior pero mantiene la sensación de cielo abierto, permitiendo acoger conciertos y actos culturales.
Cota 402
Visitar Corbera es entender la orografía de la tragedia. Desde la Cota 402, se obtiene una panorámica total sobre la Terra Alta. Se dominan las sierras de Cavalls y Pàndols. Fue esta ubicación privilegiada la que condenó al pueblo por su valor estratégico.
Hoy, el paisaje de viñedos respira paz y funciona como kilómetro cero de los 'Espais de la Batalla de l’Ebre'. Es el punto de partida ideal para visitar trincheras cercanas y comprender el sacrificio de la llamada "Quinta del Biberón".
Cómo llegar
El Poble Vell está a una hora y media en coche de Tarragona y a unas dos horas y media de Barcelona. La mejor opción es tomar la AP-7 hasta l'Hospitalet de l'Infant y enlazar con la N-420 en dirección a Gandesa.
El recinto cuenta con aparcamiento gratuito. La entrada tiene un coste simbólico (entre 3 y 5 euros) para el mantenimiento de las ruinas.
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