Publicada

El relato económico de los últimos meses parecía anticipar dos escenarios opuestos: un desplome provocado por los tipos de interés o una resistencia numantina del ladrillo. La realidad de las escrituras firmadas ha dibujado un tercer camino mucho más matizado para Cataluña.

El mercado catalán ha optado por una vía intermedia. Se trata de una estabilización técnica que contrasta vivamente con el comportamiento, mucho más volátil, registrado en el resto del Estado.

Aterrizaje suave

Las estadísticas oficiales publicadas hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman que la fiebre compradora ha bajado notablemente de temperatura en la recta final del año, dando paso a un escenario de contención y prudencia.

Cartel de 'se vende' en el balcón de una vivienda HelpMyCash

El dato resulta inapelable: la compraventa de viviendas en Cataluña creció un 2,3% interanual en noviembre. Una cifra positiva que evita los números rojos, pero que representa un frenazo evidente si se busca el dinamismo de ejercicios anteriores.

Dato real

Este porcentaje del 2,3% desmiente cualquier euforia desmedida sobre un nuevo boom. No existe un estallido de ventas, sino un mantenimiento de la actividad sostenido por una demanda que ya no compra con la urgencia observada tras la pandemia.

Cartel de "Se vende" en un balcón de una vivienda David Zorrakino - Europa Press

La subida es tan leve que puede considerarse un estancamiento técnico, un mantenimiento de las cifras respecto al año anterior que sirve para salvar los muebles del ejercicio fiscal, pero que alerta de un agotamiento en la capacidad de compra.

Volumen total

A pesar de este crecimiento anémico, el músculo inmobiliario de Cataluña sigue mostrándose formidable en términos absolutos. El volumen de operaciones cerradas en solo treinta días ascendió a 8.794 viviendas, manteniendo la actividad notarial.

Esta cifra consolida a la comunidad en el podio nacional por volumen. Cataluña se mantiene como la tercera autonomía donde más casas se venden, situándose muy cerca de la Comunitat Valenciana (9.309 operaciones) y por detrás de Andalucía, líder con casi 12.000 transacciones.

La comparativa

Al analizar el contexto global, el dato del 2,3% catalán muestra su verdadera dimensión. La media de España experimentó un repunte del 7,8%, una velocidad de crucero que triplica el ritmo de crecimiento registrado en las provincias catalanas.

La consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, y portavoz del Govern, Sílvia Paneque David Zorrakino / Europa Press

Mientras regiones como Andalucía se disparan un 16,2% y Valencia crece un 8,6%, Cataluña se descuelga del vagón de cabeza. Aun así, resiste mejor que Madrid, comunidad que ha sufrido un severo revés con una caída del 9,4% en sus operaciones.

Motor de segunda mano

Al desgranar el tipo de inmuebles transmitidos, el patrón resulta inequívoco: el mercado se sustenta gracias al parque existente. De las 8.794 operaciones, una abrumadora mayoría de 7.197 corresponden a vivienda usada.

Los compradores se ven abocados a rotar el stock de segunda mano ante la imposibilidad de acceder a obra nueva en las zonas tensionadas. La vivienda usada ofrece precios más competitivos y disponibilidad inmediata en los barrios consolidados.

Escasez de obra nueva

Por su parte, la vivienda nueva sumó únicamente 1.597 operaciones. Aunque continúa siendo un producto muy demandado, su peso relativo en el mercado se reduce por un problema crónico de oferta y la falta de proyectos finalizados.

El sector promotor no logra poner en el mercado suficiente producto terminado para satisfacer la demanda latente. Esto convierte a la vivienda a estrenar en un bien escaso, accesible solo para quien puede asumir mayores costes y plazos de espera.

Vivienda protegida

Otro dato relevante que arroja la estadística del INE es el papel residual de la vivienda protegida (VPO). De las casi 8.800 ventas, apenas 518 correspondieron a vivienda con algún tipo de protección oficial, representando un porcentaje mínimo del total.

Esta cifra testimonial, apenas un 5,9% de las transacciones, evidencia una carencia estructural del mercado. La falta de alternativas asequibles expulsa a las rentas medias hacia el mercado libre, que sumó un total de 8.276 ventas en el mismo periodo.

Perspectiva futura

La lectura de este mes de noviembre indica que el mercado catalán ha entrado en una fase de madurez. Los tipos de interés han impactado enfriando el crecimiento, pero no han logrado derribar el volumen estructural de ventas.

De cara al nuevo año, los indicadores apuntan a una continuidad en este aterrizaje suave. Cataluña se instala en una zona de estabilidad, alejándose tanto de los excesos alcistas de la costa levantina como de los ajustes bruscos sufridos en la capital.

Noticias relacionadas