El modernismo catalán suele asociarse a grandes fortunas burguesas y materiales nobles. Sin embargo, existe una obra maestra levantada con la humildad absoluta de la tierra.
Rodeada de viñedos y lejos de las rutas turísticas habituales, esta construcción sorprende al viajero como un espejismo arquitectónico. Parece un castillo de arena gigante en mitad del campo.
Genio humilde
Se trata del Santuario de la Mare de Déu de Montserrat, ubicado en la pequeña localidad de Montferri, en la comarca del Alt Camp. Una joya oculta que rivaliza en ingenio con los grandes templos de Barcelona.
Imagen aérea del Santuari de la Mare de Déu de Montserrat en Montferri
El responsable de esta maravilla fue Josep Maria Jujol. Conocido por ser el colaborador más estrecho de Antoni Gaudí, Jujol plasmó aquí su visión más personal y espiritual de la arquitectura.
Ladrillos 'low cost'
Iniciado en 1925, el proyecto buscaba recrear las formas de la montaña sagrada de Montserrat. La falta de presupuesto agudizó el ingenio técnico y obligó a renunciar a la piedra de cantera.
Jujol optó por una solución revolucionaria: fabricar el material en la propia obra. Utilizó una mezcla de cemento y grava extraída del cercano río Gaià para crear miles de bloques de piedra artificial.
Esfuerzo colectivo
La construcción se convirtió en una causa común. Los agricultores del pueblo no solo aportaron donativos, sino que dedicaron sus domingos a fabricar ladrillos con moldes de madera.
Imagen de archivo del santuario de Montferri, obra del arquitecto Josep Maria Jujol
La Guerra Civil paralizó las obras y dejó el templo en ruinas durante décadas. No fue hasta 1999 cuando se pudo inaugurar tras una compleja restauración impulsada de nuevo por los vecinos.
Castillo de arena
El resultado final es visualmente impactante. El edificio se compone de 33 cúpulas que imitan las agujas montserratinas y que parecen brotar de la colina de forma orgánica, sin líneas rectas.
Los arcos parabólicos sostienen la estructura sin necesidad de paredes maestras. Desde el exterior, la textura rugosa del cemento le da ese aspecto de termitero o fortaleza natural.
Luz y color
Al cruzar el umbral, la percepción cambia radicalmente. El interior es un estallido de luz gracias a las coloridas vidrieras diseñadas por el propio Jujol, que crean una atmósfera mística.
Interior del Santuari de la Mare de Déu de Montserrat de Montferri
Los arcos se entrelazan en el techo formando una red que recuerda a las costillas de un gran animal o a las ramas de un bosque. El suelo, en algunas zonas, mantiene la roca viva de la montaña.
Ruta motorizada
Para visitar esta joya, el coche es casi imprescindible. Desde Barcelona, la ruta más rápida (una hora aproximadamente) implica tomar la autopista AP-2 en dirección Lleida hasta la salida 11 (Vila-rodona).
Desde Tarragona se accede por la N-240. Aunque existe alguna combinación de autobús desde Valls, la frecuencia es escasa y dificulta la logística para una visita turística de ida y vuelta.
Horarios y precios
El régimen de visitas ha cambiado recientemente. Actualmente, el santuario permanece cerrado lunes y martes. Abre sus puertas de miércoles a domingo en horario de mañana, de diez y media a una y media.
La entrada general se sitúa en 5 euros para los adultos, existiendo tarifa reducida para jubilados. Es recomendable llevar efectivo, pues la cobertura móvil en la colina a veces dificulta el pago con tarjeta. No obstante, la página web del ayuntamiento indica la preferencia del abonamiento de la cuota con tarjeta.
Entorno vitivinícola
La escapada se puede completar explorando los alrededores. El santuario se encuentra en una colina a 400 metros del pueblo, rodeado de un paisaje típicamente agrícola y mediterráneo.
Al estar en el Alt Camp, la visita marida perfectamente con la gastronomía local. Es tierra de calçots en temporada y de excelentes bodegas modernistas, como la de Nulles, situada a pocos kilómetros.
