El pueblo de España con más Patrimonios de la Humanidad por habitante, Durro

El pueblo de España con más Patrimonios de la Humanidad por habitante, Durro WIKIPEDIA

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El pueblo de España con más Patrimonios de la Humanidad por habitante: está en el Pirineo catalán y tiene menos de 90 vecinos

Este pequeño rincón medieval custodia dos joyas arquitectónicas reconocidas por la UNESCO, con una densidad artística imposible de encontrar en las grandes capitales mundiales

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Dice el refranero español que el buen perfume se vende en frasco pequeño. De ahí que los pueblos más pequeños del país siempre atraigan tanta atención.

El país está repleto de municipios con pocos habitantes y de una belleza excepcional, ya sea por su arquitectura, su entorno o una combinación de ambos.

Belleza oculta

En Cataluña hay varios de estos municipios, algunos de ellos incluso conquistando a la famosa National Geographic. Son menos, en cambio, los que fascinan tanto a la UNESCO como Durro.

La localidad concentra muchas curiosidades: su nombre tiene solo cinco letras, su extensión es de 28 km², está a unos 1.400 metros de altura, cuenta con 87 habitantes y alberga dos Patrimonios de la Humanidad.

Rompe récords

Este pequeño municipio, situado en el emblemático Vall de Boí y rodeado por majestuosas montañas, se ha ganado también un lugar en la prestigiosa lista de los pueblos más bonitos de España.

Pero no solo eso. Si se tienen en cuenta sus habitantes y su legado, Durro puede alzarse con el título de ser el municipio que concentra más Patrimonios de la Humanidad por persona, no solo de Cataluña, sino de toda España.

Dos patrimonios de la UNESCO

Desde una altura de 1.395 metros sobre el nivel del mar, Durro ofrece unas vistas espectaculares del entorno del valle, conocido por su legado de arquitectura románica y por albergar uno de los parques naturales más importantes de Cataluña, el Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.

Este pequeño pueblo encapsula así la esencia de un pasado medieval, con sus callejuelas empedradas, casas de piedra y tejados de pizarra. Pero no se queda solo en su pintoresco aspecto. 

Vistas de Durro

Vistas de Durro WIKIPEDIA

Durro es un tesoro cultural gracias a dos joyas arquitectónicas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000: la iglesia de la Natividad y la ermita de Sant Quirc.

La iglesia de la Natividad

Este pequeño monumento es un magnífico ejemplo del arte románico de los Pirineos catalanes. Construida en el siglo XII y reformada posteriormente, la iglesia destaca por su estructura sencilla pero imponente.

Su única nave está dividida en cuatro tramos, cubierta con una bóveda de cañón sostenida por arcos, y culmina en un ábside semicircular que, con el tiempo, fue sustituido por una sacristía de forma trapezoidal.

Cómo es la iglesia

El exterior, austero pero cargado de simbolismo, conserva un crismón rodeado de motivos zoomórficos y vegetales en el porche sur, que también alberga una puerta con dos arquivoltas sobre columnas con capiteles decorados. 

Su campanario, modificado en épocas posteriores, otorga un carácter distintivo al conjunto. En el interior, los retablos barrocos y del siglo XIX añaden un interesante contraste al ambiente medieval.

Ermita de Durro

Ermita de Durro

Entre sus tesoros destaca una copia del conjunto del Descendimiento, un grupo escultórico del siglo XII del que solo se conserva la figura original de la Virgen, resguardada en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). 

La iglesia, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1980 y Bien de Interés Cultural en 1991, es un recordatorio vivo de la rica herencia románica de la región.

Sant Quirc

A 1.500 metros de altitud y a solo dos kilómetros del pueblo se encuentra la otra joya de Durro y de la UNESCO: la ermita de Sant Quirc. Se trata de una edificación del siglo XII que combina elementos románicos y barrocos.

Con una estructura simple, la ermita cuenta con una nave única cubierta por una bóveda de medio cañón y un ábside semicircular que ilumina el interior a través de una pequeña ventana aspillera.

Cómo es la ermita

En el interior destaca una copia del frontal del altar románico original, que representa escenas del martirio de San Quirc y Santa Julita, así como un retablo barroco de inspiración popular.

Desde esta ermita, las vistas panorámicas del Vall de Boí son inigualables, lo que la convierte en un destino ideal para quienes buscan belleza natural y espiritualidad.

Durro

Durro

Una fiesta, otro patrimonio

Pero no todo es arquitectura: en Durro también hay lugar para la fiesta y las tradiciones. Una de las más importantes y conocidas se celebra cada mes de junio. 

Es entonces cuando este municipio, junto con el resto de los que conforman el Vall de Boí, cobra vida con la Bajada de las Fallas.

La mirada de la Unesco

Se trata de una celebración ancestral del fuego con la que la comunidad marca el solsticio de verano. Durante estas fechas, los habitantes del pueblo y los visitantes se reúnen en una procesión de antorchas encendidas que iluminan la noche y crean un espectáculo inolvidable. 

El impacto de esta tradición es tal que también está protegida y catalogada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. ¿El tercero de Durro?

Naturaleza y rutas senderistas

Más allá de su patrimonio arquitectónico y cultural, el pueblo es un paraíso para los amantes de la naturaleza. 

Sus alrededores ofrecen rutas de senderismo como la Ruta de la Fauna, que recorre 7,5 kilómetros de bosques y valles, invitando a descubrir la flora y fauna autóctonas del Vall de Boí.

El pueblo de Durro

El pueblo de Durro

Este enclave natural atrae a senderistas y amantes de la montaña de todo el mundo. Además, el valle es también famoso por su oferta termal, con el Balneario de Caldes de Boí, entre sus rincones más populares.

Cómo llegar

Durro se encuentra a aproximadamente tres horas en coche desde Barcelona. Para llegar, se debe tomar la autopista AP-2 o la C-16 en dirección a Lleida.

Desde allí, se continúa por la C-13 y la N-230 hasta llegar a Pont de Suert. Una vez en Pont de Suert, se sigue por la carretera L-500, que atraviesa la Vall de Boí, donde un desvío señalizado conduce directamente al pueblo de Durro.