Se acabaron los canelones de Sant Esteve, el tortell de Reyes, los turrones y compañía. Enero ya está aquí y la carpeta de la Navidad vuelve al cajón. En una época de excesos, es normal haber comido de más y no hay razones para tener remordimientos. Le pasa a todo el mundo. La clave está en el equilibrio, el famoso yin y yang.
El ejercicio es vital para recuperar un estilo de vida saludable y existen deportes para todos los gustos. En estas líneas se proponen cuatro rutas de senderismo en Cataluña, una vía muy factible para comenzar a ponerse en movimiento. La selección mezcla un reto físico con unas vistas espectaculares, de manera que el esfuerzo se hace mucho más ameno.
Esfuerzo y recompensa
La subida desde Collformic es la opción académica para sudar la camiseta: una ruta de unos 7,5 kilómetros con un desnivel constante que obliga al cuerpo a trabajar a fondo. El aire frío del invierno en esta zona del Montseny, sumado a la exigencia de la rampa continua, convierte esta ascensión en un potente "quemagrasas" natural que activa el metabolismo desde el primer paso.
Matagalls
El esfuerzo tiene su gran premio a los 1.697 metros de altitud, en la cima del Matagalls, un balcón privilegiado sobre la geografía catalana. Junto a su emblemática cruz se abre una panorámica de 360 grados que abarca desde el Cadí hasta el mar, regalando una de las mejores postales visuales para empezar el año con las pilas cargadas.
Intervalos junto al mar
Lejos de ser un paseo plano, el tramo del Camí de Ronda entre Begur y Sa Tuna es un auténtico "rompepiernas" de escaleras y senderos que funciona como un entrenamiento de intervalos. El recorrido exige salvar desniveles cortos pero intensos para bajar a las calas y volver a subir a los acantilados, resultando ideal para tonificar las piernas frente al mar.
Caminantes en un sendero del Camí de Ronda
En enero, este litoral de la Costa Brava recupera su calma, permitiendo disfrutar del contraste entre los pinos verdes y el azul profundo del Mediterráneo sin aglomeraciones. Es una experiencia sensorial donde el olor a salitre y la brisa fresca acompañan al caminante en un entorno que, en invierno, parece casi privado y salvaje.
Peregrinación vertical
Alcanzar el techo del macizo de Montserrat (1.236 metros) partiendo desde el Monasterio es un reto de resistencia para glúteos y piernas, gracias a sus cientos de escalones y rampas empinadas. La ruta hacia Sant Jeroni no da mucha tregua y es perfecta para eliminar la sensación de pesadez tras las comidas copiosas, combinando deporte y desconexión mental.
Vista del macizo de Montserrat cubierto de nieve (archivo)
La caminata discurre entre agujas de piedra y formaciones geológicas únicas que convierten el paisaje en un museo al aire libre. La cima ofrece un mirador excepcional con vistas a los Pirineos nevados y, en los días claros de invierno —habituales tras el paso del mistral—, la vista alcanza incluso hasta la isla de Mallorca.
Vértigo y resistencia
Esta ruta en la frontera con Aragón apuesta por la resistencia: unos 10 kilómetros de travesía que exigen agilidad y atención constante, más que un desnivel explosivo. Al recorrer un sendero excavado en la roca caliza, el gasto calórico es sostenido y prolongado, perfecto para una jornada completa de actividad al aire libre en el Montsec.
Congost de Montrebei
El paisaje del Congost de Mont-rebei es sobrecogedor, bordeando un precipicio de paredes verticales de 500 metros sobre las aguas turquesas del río Noguera Ribagorçana. Cruzar sus puentes colgantes añade un toque de aventura cinematográfica que ayuda a desconectar la mente por completo del estrés urbano y la rutina.
Más allá de la báscula
Al final, estas rutas ofrecen algo más valioso que la simple quema de calorías: la oportunidad de reconectar con el entorno. Enero suele ser un mes de restricciones y listas de tareas, pero la montaña nos recuerda que la salud también entra por los ojos y por los pulmones. Ponerse las botas y salir al sendero es la mejor manera de transformar los propósitos de Año Nuevo en una experiencia vital, convirtiendo la "cuesta de enero" en una subida que realmente apetece escalar.
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