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Las bicicletas son para el verano, dice la película; los campings, no. Durante todo el año se puede acudir a uno de estos alojamientos, que cada vez se asimilan más a un hotel de lujo.

Un claro ejemplo se encuentra en el Pirineo catalán: el Verneda Camping Mountain Resort. Su nombre es bastante explícito, ya que combina la experiencia de ambos mundos. Y, además, queda rodeado de nieve en invierno, ofreciendo una imagen de postal.

Situado en Pont d’Arròs, junto al río Garona, este camping de la Vall d’Aran permanece operativo durante todo el año, haga calor, frío o incluso cuando el entorno se cubre de nieve.

La experiencia, en cambio, mantiene un carácter tradicional, tanto por el tipo de alojamientos como por su funcionamiento.

De las tiendas a las cabañas de lujo

El complejo combina parcelas para tiendas, caravanas y autocaravanas con bungalows y cabañas de madera, lo que amplía el perfil de visitante.

Esta diversidad de alojamientos ha contribuido a que el camping no dependa únicamente del turismo de paso, sino que reciba estancias más largas.

Cómo son los bungalows

Las parcelas se distribuyen en una zona arbolada, algunas junto al río, mientras que los alojamientos fijos se integran en el entorno natural sin grandes edificaciones, con comodidades propias de un establecimiento de alta categoría.

El complejo apuesta de forma clara por estas cabañas y bungalows de madera, alineados en una zona arbolada próxima al río.

El río Garona a su paso por el Verneda Camping Mountain Resort VERNEDA CAMPING MOUNTAIN RESORT

Estos alojamientos, construidos con materiales pensados para soportar el clima de montaña, permiten estancias confortables también en invierno, cuando la Vall d’Aran queda cubierta de nieve.

A ello se suma su diseño. Dentro de la oferta de cabañas, el complejo presenta varias tipologías que llaman la atención de sus huéspedes.

Suites y habitaciones

La denominada Borda Suite es un claro ejemplo: su gran tamaño la aleja de los bungalows convencionales y permite alojar a familias y grupos.

La Bordeta Luxe, más compacta, mantiene un alto nivel de equipamiento en un espacio reducido. Por su parte, la Pleta Aran destaca por el uso de materiales autóctonos y una integración más marcada en el entorno natural.

Precios y tipologías

Todo ello tiene su reflejo en las tarifas. El coste de una noche en alguno de estos bungalows del Verneda Camping Mountain Resort oscila entre los 200 y los 539 euros, en función del tamaño, el nivel de equipamiento y la temporada.

Esta horquilla responde a factores objetivos como la ubicación en uno de los valles más cotizados del Pirineo, las dimensiones de los alojamientos, la posibilidad de utilizarlos durante todo el año y las instalaciones del camping.

Bungalows y cabañas del Verneda Camping Mountain Resort VERNEDA CAMPING MOUNTAIN RESORT

Los huéspedes pueden desarrollar aquí su estancia de forma similar a como lo harían en cualquier pueblo de la Vall d’Aran.

El complejo dispone de zonas comunes cubiertas, espacios de restauración, supermercado, áreas deportivas y piscina climatizada.

Hogar para senderistas

No obstante, el interés del Verneda Camping Mountain Resort reside también en su papel como base logística para explorar la zona.

Desde el recinto se accede fácilmente a rutas del fondo del valle, al Eth Camin Reiau, un antiguo camino real que conecta varios pueblos araneses, y a senderos que ascienden hacia áreas de media montaña.

Piscina del Verneda Camping Mountain Resort VERNEDA CAMPING MOUNTAIN RESORT

Cuando ir

En cualquier caso, el entorno del Verneda Camping Mountain Resort cambia de forma notable según la estación. En invierno, la proximidad a la nieve y a estaciones como Baqueira Beret, situada a unos 20 kilómetros, convierte el camping en una alternativa de alojamiento para quienes buscan esquí o paisaje invernal.

En primavera y verano, el protagonismo lo toman las rutas, el río y las actividades al aire libres. Muchos senderistas y ciclistas acuden porr estas fechas para realizar escapadas por los caminos del entorno. El Eth Camin Reiau, de hecho, arranca directamente desde el recinto.

Cómo llegar

El principal inconveniente es la distancia. Desde Lleida, el trayecto es de unas dos horas y media. La N-230 conduce directamente a Vielha, y es necesario continuar por esta carretera en dirección a Francia hasta llegar a Pont d’Arròs.

Desde Barcelona, en cambio, el desplazamiento se alarga hasta cerca de cuatro horas. El recorrido habitual discurre por la A-2 o la C-58 hasta enlazar con la C-16 en dirección a Berga y el túnel del Cadí. Tras atravesarlo, se continúa por la N-260 hasta La Seu d’Urgell y, desde allí, se toma la N-230 hacia la Vall d’Aran.

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