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Primeras planas

'El País' abona la excarcelación de los presos

Editorial del diario de Prisa para que se revise la prisión provisional de los independentistas. El Supremo se autolesiona y suspende el fallo del impuesto de actos jurídicos. El Rey y Scorsese

20.10.2018 10:48 h.
13 min

Número circense en el Tribunal Supremo, que acaba de lanzar al mercado la sentencia que se autodestruye en 24 horas. El impuesto de actos jurídicos documentados queda en el alero tras el regate del alto tribunal al alto tribunal. El peso de la banca propicia un giro del guion que vuelve a cargar sobre los bolsillos de los hipotecados el pago del tributo. Recuerda el caso de la república de los ocho segundos.

Los magistrados se han metido en un cenagal que impacta sobre su propia credibilidad y el rigor de la institución. Se abunda en la distancia sideral entre los actos judiciales y la comprensión cabal de los mismos. ¿Cómo es posible que un fallo recién salido del horno se devuelva a la cocina para que sea el pleno de la sala quien dé el visto bueno, o no, al horneado? Eso es una catástrofe, munición para la causa general contra la justicia española.

El desvarío del Supremo vuelve a encabezar la mayoría de los medios. De la crónica de Reyes Rincón en El País: "El Tribunal Supremo puso este viernes de nuevo patas arriba el sistema financiero español. Un día después de que la Sala de lo Contencioso-Administrativo estableciera que es el banco el que tiene que pagar el impuesto por las hipotecas, el presidente de esa sala, Luis María Díez-Picazo, ordenó frenar los recursos pendientes sobre esta cuestión. Así se evitará que se aplique la nueva jurisprudencia. En una insólita decisión, Díez-Picazo convocará un pleno para que los 31 magistrados de la sala decidan si confirman el nuevo criterio o dan marcha atrás. La decisión ha generado confusión y malestar tanto dentro como fuera de la institución".

Hipotecas concedidas por los bancos. Fuente: Colegio de Registradores de la Propiedad vía INE / CG

Hipotecas concedidas por los bancos. Fuente: Colegio de Registradores de la Propiedad vía INE / CG

"La venta de hipotecas, en el aire mientras los bancos alegan 'fallos técnicos' para no concederlas online" es el titular de una de las informaciones de El Mundo alusivas a la caótica situación. En Voz Populi manejan otra derivada, la del perjuicio político. Escriben Pepe Bravo y Teresa Lázaro: "La decisión inédita que tomó este viernes el Tribunal Supremo de congelar su posición al respecto de los gastos hipotecarios evita que las Haciendas autonómicas tengan que asumir un impacto que, inicialmente, podría ascender hasta los 1.700 millones de euros, cifra que comprometería incluso los objetivos de déficit del Gobierno. (...) Estos 1.700 millones de euros comprometerían el déficit público e incluso podrían llegar a poner en peligro la posibilidad de que España abandone el procedimiento de déficit excesivo este año, algo que sentaría muy mal a las autoridades comunitarias. España lleva diez años bajo el brazo correctivo del Pacto de Estabilidad y hoy por hoy es el único país que sigue teniendo un déficit de más del 3% del PIB".

Rajoy, que se había retirado a sus cosas de registrador, dijo ayer en su comida de despedida de Santa Pola que él está a favor de los bancos. Puede que Sánchez también. Las relaciones entre el Gobierno y el Poder Judicial son un campo de minas, antes, ahora y siempre.

El sistema judicial está sometido a ingentes presiones, con juzgados colapsados por las reclamaciones hipotecarias y una galopante falta de personal, medios y organización también que convierte a la administración de justicia en un obsoleto paquidermo. Los jueces son sospechosos habituales sometidos a críticas devastadoras por las sentencias sobre casos mediáticos (La Manada). Añádase el expediente de los políticos presos. El "relato" favorece a las defensas de los independentistas, los Boye y Cuevillas que no se cansan de colgarse "reconocimientos" internacionales. Y ahora esto, un fallo con retroceso en un asunto tan sensible para el bolsillo de los paganos y la explotación del negocio bancario.

La cumbre en la cárcel de Lledoners entre Pablo Iglesias y Oriol Junqueras también fue de eso, de la justicia. Que se hable de los Presupuestos del Estado en una prisión es otro giro inesperado. Junqueras tiene que votar por delegación en el Parlament, pero puede influir decisivamente en el devenir económico del país al que ha dicho ya hace muchos años "adéu". El Gobierno y Podemos le reconocen como único interlocutor válido e Iglesias le rinde honores en la trena, así, sin disimulo. Casi sería mejor que fuera verdad la fake sobre las reuniones clandestinas en los sótanos de la Moncloa. La leyenda tuitera decía que a Junqueras lo llevaban en helicóptero hasta Sabadell y de ahí en jet hasta Torrejón para sus tenidas nocturnas con Pedro y Pablo.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias (c), acompañado por la diputada de En Comú Podem en el Congreso, Lucía Martín (d), y el teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Asens (i), a su salida de la prisión de Lledoners (Barcelona) / EFE

El líder de Podemos, Pablo Iglesias (c), acompañado por la diputada de En Comú Podem en el Congreso, Lucía Martín (d), y el teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Asens (i), a su salida de la prisión de Lledoners (Barcelona) / EFE

La conclusión generalizada del encuentro en Lledoners es que Junqueras quiere un "gesto" con los presos antes de ponerse a ajustar las cuentas del Estado. El mensaje ha llegado a las altas esferas y ya se ha producido la primera reacción, un editorial de El País a favor de la excarcelación: "Tan solo podría contemplarse el peligro de fuga en caso de que los procesados fuesen liberados. No es un riesgo teóricamente menor para asegurar el buen fin del proceso. Pero es mayor en función de la apariencia: en cuanto que la huida de algunos dirigentes afianza la percepción de que el resto podría seguir su camino. Pero apariencia y realidad no siempre caminan juntas. Varios de los hoy encarcelados fueron en su momento puestos en libertad. Descartaron drásticamente utilizar esa ventaja para convertirse en prófugos. Y acudieron a declarar cuantas veces fueron llamados a ello, aun a sabiendas de la probabilidad de ser sometidos a procesamiento por delitos muy graves, y gravemente penados".

Y concluye: "Por ello, teniendo en cuenta que cada una de las conductas y situaciones individuales no son idénticas, que ha transcurrido ya largo tiempo de prisión preventiva y que falta poco tiempo para la apertura del juicio oral, no resultaría contraindicado que el alto tribunal reexaminase la oportunidad de revisar las resoluciones de prisión preventiva".

Reexaminar la revisión de las resoluciones relativas a los rigores de los recursos y tal quiere decir que el diario de referencia para el Gobierno abona la puesta en libertad de los presos, pronunciamiento que podría tener consecuencias relativamente próximas, o no. 

La política catalana está en compás de espera con Puigdemont en fuera de juego y Junqueras a los mandos de la nave republicana. El expresidente se rodeó de fans que no saben nada de política y el traslado de Estremera a Lledoners ha desmontado los planes del hombre de Waterloo. La Casa de la República está en el centro penitenciario de Sant Joan de Vilatorrada. Lo de Puigdemont es un chalet por mucho mástil que haya en el jardín.

El compás de espera se nota también en la modulación de los CDR, que a principios de semana anunciaban tremendos escraches en las sedes de ERC y el PDeCAT y este viernes se presentaron en número de cuatro gatos con una pancarta en la que se leía: "El poble us passarà per sobre". 

Mientras tanto y en Oviedo, el Rey presidía la entrega de los Premios Princesa de Asturias en uno de esos actos de exposición pública de la monarquía que sirven para calibrar la temperatura de España. En el plano gráfico se lucieron Letizia y Martin Scorsese, que según el público entendido le da cien mil vueltas a Woody Allen. A Felipe VI se le entendió todo. Escribe Paloma Esteban en El Confidencial: "El Rey intervino este viernes en la ceremonia de la 38ª edición de los Premios Princesa de Asturias con una férrea defensa de la Constitución y rindiendo homenaje a los valores que representa la Carta Magna en el año en que se cumple su 40 aniversario. Felipe VI, en el discurso más personal y de mayor calado de todos los que pronuncia cada año, insistió en trasladar al conjunto de la sociedad que 'podemos sentirnos profundamente orgullosos' ante 'la lección de convivencia' que expresa el texto constitucional, y que además 'dignifica la política y engrandece nuestra Historia'. 'Democracia y libertad es lo que representa y significa para España', zanjó en el Teatro Campoamor de Oviedo, que rompió a aplaudir al monarca".

Continúa párrafos después: "La defensa a la figura del Rey quedó clara con la presencia de todos los poderes del Estado este viernes en Asturias. El Ejecutivo se volcó pese a la ausencia de Pedro Sánchez, que continúa en Bruselas. Acudió la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, con cuatro ministros más —el de Asuntos Exteriores, Josep Borrell; la de Sanidad, María Luisa Carcedo; el de Ciencia y Universidades, Pedro Duque, y la de Transición Ecológica, Teresa Ribera—. También estuvieron la presidenta del Congreso, Ana Pastor, así como los del Tribunal Constitucional y el Supremo, Juan José González Rivas y Carlos Lesmes. Los líderes del PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera, tampoco faltaron a la cita".

De los premiados escribe Karina Sainz Borgo en Voz Populi: "Acudieron a recoger su premio el cineasta Martin Scorsese (en la categoría de Artes), el médico y bioquímico Svante Pääbo (Investigación Científica y Técnica), los alpinistas Reinhold Messner y Krzysztof Wielicki (Deportes). También los representantes de la ONG Amref Health África (Cooperación Internacional), el filósofo estadounidense Michael J. Sandel (Ciencias Sociales), la periodista de investigación Alma Guillermoprieto (Comunicación y Humanidades) y la oceanógrafa Sylvia A. Earle (Concordia). La única que no asistió fue la escritora Fred Vargas (Letras), quien dijo no poder asistir al acto por motivos de salud".

Contra la costumbre, a todo el mundo le parece bien el listado de premiados. La prensa de papel catalana prefiere la foto de Iglesias entrando en la cárcel con Jaume Asens; la de Madrid, salvo El Mundo, opta por ilustrar la tapa con la imagen del Rey.