El mayor de los Mossos d'Esquadra Josep Lluís Trapero durante el primer acto tras ser restituido en su puesto, en Barcelona / EUROPA PRESS

El mayor de los Mossos d'Esquadra Josep Lluís Trapero durante el primer acto tras ser restituido en su puesto, en Barcelona / EUROPA PRESS

Política

El nuevo Trapero

El restituido jefe de los Mossos se muestra menos altivo en las reuniones con los mandos policiales, se ha reconciliado con el comisario Ferran López y se ha citado con la delegada del Gobierno

26 noviembre, 2020 00:00

“No es el mismo”. “Viene dispuesto a reconstruir puentes”. “Ha aprendido la lección”. El regreso de Josep Lluís Trapero a la jefatura de los Mossos d’Esquadra, esperado por unos, criticado por otros, ha convulsionado la conselleria de Interior. Su actitud en las reuniones con mandos policiales es muy diferente a la de hace tres años, cuando la celebración del referéndum del 1 de octubre acabó con su carrera policial.

Juzgado por sedición y señalado como miembro de una organización criminal --lo peor que le puede pasar a un policía--, Trapero (Santa Coloma de Gramenet, 1965) fue absuelto el pasado 20 de octubre y, tras los titubeos iniciales del nuevo consejero de Interior, Miquel Sàmper, finalmente fue restituido en su cargo de máximo responsable de la policía autonómica. Fuentes de su entorno aseguran a Crónica Global que mantiene la misma actitud conciliadora que demostró hace 10 días, cuando compareció ante los medios de comunicación en Egara, la comisaría central de los Mossos.

Trapero afirma que trabajará para intentar "mejorar la confianza institucional en el cuerpo" / EP

“En las reuniones con mandos policiales, se ha mostrado menos altivo. Es un Trapero muy diferente”, aseguran quienes recuerdan el mal genio que, en ocasiones, gastaba este licenciado en Derecho, crecido en un barrio de inmigrantes de Santa Coloma y agente desde 1990.

El exjefe de los Mossos d’Esquadra Josep Lluís Trapero llega al Tribunal Supremo, acompañado de su abogada, Olga Tubau (c) / EP

El exjefe de los Mossos d’Esquadra Josep Lluís Trapero llega al Tribunal Supremo, acompañado de su abogada, Olga Tubau (c) / EP

“Parece que ha aprendido la lección”, afirma un policía que le reprocha más su ambición que su independentismo. De hecho, cuando Trapero accedió a la jefatura de los Mossos en 2013 era el menos convergente de los comisarios que aspiraba a ocupar ese puesto. “No se lo han perdonado y sigue teniendo enemigos dentro” añade ese funcionario. Pero también ha recuperado amigos. Sus relaciones con el comisario Ferran López, quien sustituyó a Trapero durante la aplicación del artículo 155, quedaron rotas. Pero ahora se han vuelto inseparables, afirman quienes les conocen.

“No le va a resultar fácil esquivar las presiones políticas, pero parece que está dispuesto a reconducir en serio las relaciones con la Policía Nacional y la Guardia Civil”, afirman esas fuentes internas de la policía autonómica. De hecho, la semana pasada se reunió con la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera.

Sàmper habla demasiado

En aquella comparecencia en Egara, ya avanzó que se reuniría con las cúpulas de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en Madrid, con las que rompió los puentes tras la intervención realizada el 1-O. “Todos pudimos hacerlo mejor, en primer lugar yo”, dijo Trapero, víctima de una ambición personal que algunos confundieron con veleidades secesionistas. Traicionado por Pilar Rahola, quien divulgó su asistencia a la famosa paella de Cadaqués junto a Carles Puigdemont y Joan Laporta, guitarra en mano y ataviado con camisa hawaiana, el mando policial supo en aquel momento de los costes que tiene arrimarse al poder.

Trapero nunca toleró bien las obligadas comparecencias periodísticas. De hecho, eligió como defensora a la abogada menos mediática, pero más efectiva, Olga Tubau, la artífice de su absolución. Su restitución como jefe de los Mossos fue precedida por declaraciones hostiles por parte del nuevo consejero, Miquel Sàmper, quien insinuó que había mentido durante el juicio al asegurar que existía un plan para detener a Puigdemont.

Y es que Trapero va a tener que lidiar con Sàmper, quien a juzgar por las grabaciones de la operación Voloh no da un paso sin consultar al entorno del fugado. El consejero, se asegura dentro del cuerpo, “habla demasiado, y un día cometerá un grave error”.