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El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, en una entrevista en Catalunya Ràdio / EP

Torra evidencia su mala relación con Torrent

El presidente catalán insiste en su acción de desobediencia sobre la pancarta independentista y señala al resto de administraciones por no tenerla

6 min

El presidente del Govern, Quim Torra, evidencia de nuevo sus tensas relaciones con el presidente del Parlament, Roger Torrent, destacando la mayoría de disensos que han tenido lugar en la Cámara catalana.

Torra considera que Torrent lo ha dejado “a la intemperie” tras acatar la resolución de la Junta Electoral y retirarle el acta de diputado. Considera que esta decisión abre la puerta a que “partidos como el PP, Ciudadanos y vete a saber cuál más” puedan demandarle por “usurpación de cargo público”, como anunció Pablo Casado.

Candidatura en suspenso

El presidente de la Generalitat insiste en que han habido muchos consensos a lo largo de la legislatura, pero también disensos, especialmente en el Parlament, y ha recordado que sabían "que Carles Puigdemont no iba ser proclamado presidente de la Generalitat" y que se enteraron el mismo día". Aun así, dice que las discrepancias venían de antes. Asegura que “Esquerra debe tener sus razones”. Pese a todo, llama a aprobar los presupuestos y después ir a lecciones.

Sobre la nueva convocatoria de elecciones, Torra ha dejado en el aire si se presentará como candidato. "Yo teóricamente no me puedo presentar", afirma acatando así la inhabilitación de la JEC, e insiste en que ya lo dijo. Pese a todo, deja la puerta abierta al matizar que siempre estará al lado de los que apuesten por la independencia de Cataluña.

Responsabilidad

Torra asegura que la decisión de ir a elecciones fue personal tratando de despejar las dudas sobre el peso de Puigdemont. Asimismo descarta que en ningún momento él se plantease echar del Govern a los miembros de ERC. Alega que los independentistas se necesitan entre ellos, "ahora y en el futuro", por lo que no era una opción.

El presidente catalán asegura que, tras lo sucedido el lunes en el Parlament, dialogó con su equipo antes de tomar medidas. Afirma haber hablado no solo con miembros de su partido sino también de la sociedad civil a los que tiene confianza. "En las conversaciones surgieron muchas posibilidades, pero tenía clara una decisión y la llevé hasta al final", señala al afirmar que actúa con "responsabilidad".

Sin autocrítica

La autocrítica del máximo responsable del Ejecutivo catalán ha sido nula en cuanto a las razones que han llevado a un nuevo panorama electoral: el acto de desobediencia por no retirar la pancarta a favor de los "presos políticos" del Palau de la Generalitat como ordenó la JEC. Lejos de admitir cualquier culpa la ha repartido por doquier. El presidente considera que "la pancarta debería estar colgada en todas partes". "Me hubiera gustado que en la desobediencia me hubieran acompañado otros”, recalca.

Torra defiende su conducta y argumenta que no se arrepiente "en absoluto" porque fue elegido para "desobedecer" al Estado, por lo que actuó con "honestidad" y "coherencia". En este sentido, ha aprovechado la ocasión para destacar que en la política catalana "a veces no se dice la verdad" y ha vuelto a lanzar un mensaje a los republicanos preguntando si era "simbolismo" la decisión de ratificar a Torra como diputado el 10 de enero, para luego retirarle el acta: "¿Donde está el simbolismo?, ¿en las votaciones de los representantes del pueblo? ¿No sirven?", asevera.

Mesa de diálogo

Sobre su encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, insiste en la figura de un mediador en las negociaciones porque dice no tener confianza en el Estado. Declara que su voluntad es reclamar la celebración de un referéndum de autodeterminación y la amnistía de los políticos presos. "Necesito saber en qué condiciones negociaremos lo que sea necesario negociar, que es el ejercicio del derecho a la autodeterminación y la amnistía. Es el encargo que tenemos", sentencia.

Torra por eso no descarta levantarse de la mesa dependiendo no sólo de la respuesta de Sánchez sino también de lo que digan los independentistas. El presidente del Ejecutivo tiene la voluntad de reunirse con todas las formaciones secesionistas cuando se celebre la reunión, para decidir los pasos a seguir. Señala que la pregunta no debería ser qué propondrá el Govern, sino qué propone Sánchez.