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El sociólogo Salvador Cardús fue salpicado con pintura durante el boicot de la charla de Rosa Díez

Salvador Cardús, el sociólogo del 'procés' que se dedica a difundir bulos

El profesor de la Universitat Autónoma de Barcelona afirmó que la corrupción en Cataluña "era consecuencia de la españolización" y utiliza información no contrastada para atacar al Estado

19.11.2018 00:00 h.
11 min

El sociólogo Salvador Cardús representa uno de estos intelectuales de referencia en Cataluña que, con la llegada de las nuevas tecnologías, se ha visto superado por su faceta de tuitero y acérrimo defensor de la independencia de Cataluña.

El exdecano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología en la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) formó parte de la candidatura de Junts pel Sí en las elecciones al Parlamento de Cataluña de 2015, pero a día de hoy es más conocido por su activismo en las redes sociales, donde comparte información no contrastada o directamente falsa así como vídeos descontextualizados con el único objetivo de presentar a España como un Estado corrupto y decadente.

Lejos queda su papel de intelectual que reflexionaba sobre la educación en su libro El desconcierto de la educación (Paidós, 2007) y su gira --remunerada-- por diversos institutos catalanes invitado por las asociaciones de padres y madres para hablar de la enseñanza.

La corrupción, consecuencia de la “españolización”

Uno de sus tuits más polémicos se produjo cuando vinculó la corrupción catalana a la “españolización” de Cataluña en el llamado caso Palau, relativo al desfalco y cohecho realizado en el Palau de la Música por el presidente del patronato y afín a CDC, Félix Millet.

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El tuit de Salvador Cardús sobre la "españolización" de Cataluña

“La corrupción en Cataluña es una consecuencia de la españolización del país en las últimas décadas. ¿De qué fundación era patrón Millet? ¡De la FAES!”, tuiteó en febrero de 2013 en pleno auge del procés independentista y en un momento en que los casos de corrupción que aparecían desterraban la imagen de oasis catalán construida y promovida por el nacionalismo conservador.

Se ‘tragó’ el Salvados del 23-F

Su impulsividad en la red social le ha jugado malas pasadas. Dio por buena la versión del programa especial de Salvados, en La Sexta, sobre el intento de golpe de Estado del 23-F. Se trataba de un ejercicio libre de revisionismo y especulación histórica hecho por el conductor del programa Jordi Évole y en el que aparecían algunos protagonistas de la Transición.

Cardús escribió que estaba “helado por el programa de Évole". "El 23-F era mentira. La democracia española, “consolidada” sobre el engaño a los españoles. Todo muy constitucional”, concluyó en Twitter.

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El tuit de Salvador Cardús sobre el 'Salvados' del 23-F

Era un programa que bebía de la influencia de la retransmisión radiofónica que realizó Orson Wells sobre la obra de La guerra de los mundos, de H.G.Wells, y que consiguió que cundiera el pánico en Estados Unidos. Mientras que historiadores y algunas de las principales voces autorizadas vieron que se trataba de una broma o criticaron el formato alegando que inducía a equívocos, el sociólogo se dejó llevar por su animadversión hacia España y publicó el mensaje en la red social antes de que finalizara el programa y se revelara que era un montaje.

Católico y conservador

El hecho de que Cardús sea independentista y forme parte del sistema mediático nacionalista eclipsa muchos de sus posicionamientos conservadores. En su libro sobre la educación, por ejemplo, hace una defensa de la familia tradicional y critica que los jóvenes actuales cambien de pareja de forma tan habitual.

El sociólogo es adalid de un nacionalismo conservador y enraizado con el catolicismo que, a menudo, cuando estos mismos argumentos son formulados en otras latitudes o en la España interior, son tildados de “reaccionarios” por el pensamiento hegemónico en Cataluña.

Su perfil académico dista del perfil poco científico que muestra en las redes. El también profesor de la UAB y catedrático en Psiquiatría, Adolf Tobeña, afirma a Crónica Global que el sociólogo "es un académico solvente, con una formación sólida y bien digerida en filosofía política y sociología de las religiones. Es un conferenciante elocuente, claro y persuasivo, amigo del debate ponderado, respetuoso, educadísimo y afable en el trato". 

Desde que lo conoció en los años 80, prosigue Tobeña, "mantiene una firme posición nacionalista catalana que sustentaba desde un activismo enraizado con círculos cristianos y catalanistas de las élites de Terrassa, su ciudad". "Cercano a las diferentes versiones del nacionalismo catalán que han gobernado el país durante los últimos 40 años", remacha el catedrático.

Apoyo de TV3 y subdirector del 'Avui'

Cardús también compaginó durante dos años, de 1989 a 1991, su dedicación como profesor en la UAB con el cargo de subdirector del diario Avui --hoy refundado en El Punt Avui--.

Fuentes de su misma facultad definen a Cardús como "el sociólogo de guardia y de colaboración regular de TV3, como apoyo científico" de programas como La vida en un xip o en otros "pseudodocumentales profundos, tipo El Convidat o similares".

Esta relación entre periodismo y política es compartida por otros miembros de su familia. Su hijo, el periodista Pere Cardús, se incorporó en mayo en el gabinete del presidente de la Generalitat, Quim Torra, después de nueve años trabajando en el digital Vilaweb.

“Viva la democracia formal”

En sus publicaciones más recientes en su cuenta de Twitter y Facebook se observa una defensa de una concepción de la democracia casi plebiscitaria o directa en la que se considera “pueblo” a aquellos que más presionan en la calle, como el colectivo Arran.

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Artículo en el blog de Salvador Cardús que publicó el 25 de mayo de 2011 en 'La Vanguardia'

Su discurso actual contraviene lo que defendía en 2011 tras las elecciones municipales. En un artículo en La Vanguardia, titulado Viva la democracia formal, sostenía que “un grito nunca puede sustituir una decisión tomada ante un problema consciente”. “Los gobiernos, en consecuencia, se deben a los electores y lo tienen que hacer cumpliendo sus programas electorales antes de que atendiendo a las manifestaciones y huelgas”, proseguía.

Rosa Díez en la UAB

Uno de los episodios más tensos que vivió como decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UAB se produjo cuando la exdiputada de UPyD Rosa Díez fue invitada a dar una conferencia. Los radicales independentistas de los sindicatos estudiantiles SEPC y Alternativa Estel boicotearon el acto y lanzaron cubos de pintura roja a la política vasca, que salpicaron a Cardús. Las instalaciones del centro académico también sufrieron desperfectos.

Rosa Diez UAB

Pancara contra la presencia de Rosa Díez en la UAB

La eurodiputada del grupo ALDE, Teresa Giménez Barbat, estuvo presente y en un artículo publicado en su blog lamentó la connivencia del entonces decano con los radicales independentistas cuando se dirigió al alumno que se apoderó de la mesa del estrado para boicotear la charla con un “Uri, no seas ingenuo”. “¿Ingenuo? De ingenuo nada. Un pequeño cabrón más bien”, afirmaba Barbat en su artículo sobre los acontecimientos en el centro académico.

“Estos son los cuervos que han alimentado todos los Cardús de dentro y fuera de la universidad. Tú ves llamándole ingenuo y subvencionándole”, abunda la ahora eurodiputada en relación a que, para Cardús, el hecho de garantizar la libertad de expresión no era un fin en si mismo, sino un peaje a pagar para que el independentismo no transmitiera una imagen de intolerancia con los medios de comunicación allí presentes.

Connivencia con los radicales

Esta connivencia entre la derecha nacionalista y los cachorros próximos a la CUP se ha visto en muchas ocasiones. Por ejemplo, cuando el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol fue invitado a dar una conferencia en la Facultad de Derecho de la misma universidad no se produjo ningún boicot por parte de los sindicatos de SEPC y Alternativa Estel.

Según el artículo de Barbat, el catedrático de Ciencias Políticas Joan Botella también comentó tras el incidente en la UAB que la propuesta de expulsar a los boicoteadores cayó en saco roto: “Los habían perdonado”.