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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Canadá, tras hablar de Quebec y Cataluña

Estas son las "soluciones" de Quebec que inspiran a Sánchez para el conflicto catalán

Canadá permitió dos referéndums, jugó con fuego y aprovechó para blindar su autoridad una vez pasado el susto

25.09.2018 00:00 h.
7 min

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha puesto Quebec (Canadá) como ejemplo de que “desde la política se pueden encontrar soluciones a una crisis secesionista” como a la que se enfrenta España con Cataluña. Porque en esa región americana, el independentismo se ha desinflado con el paso de los años. La letra pequeña dice que han tenido que celebrar dos referéndums y cambiar algunas cosas para reforzar su autoridad. ¿Es lo que propone Sánchez?

Fue en 1968 cuando René Levesque fundó el Partido Quebequés (PQ) con la independencia de la provincia en su programa. Argumentaba para ello que había una mayoría francófona en la región, y que tiene una historia aparte que recuerda que un día, antes de la conquista británica en 1759, formó parte de la colonia francesa en América.

Empobrecimiento

El PC de Levesque logró que el Gobierno aceptara la celebración de un primer referéndum en 1980. Una consulta destinada a conocer la opinión de la población acerca de abrir negociaciones con el Gobierno federal para crear una soberanía asociada, algo así como la semilla de una futura separación. Ganó el no, con el 59,5% de los sufragios.

Es cierto que, a raíz de ello, el entonces primer ministro, Pierre Trudeau (padre del actual, Justin Trudeau), prometió una reforma del federalismo que implantó con el paso de los años. Ello no calmó al separatismo, y todos perdieron, según Trudeau. La consecuencia inmediata fue la incertidumbre: fuga de empresas y de ciudadanos angloparlantes que derivaron en el estancamiento económico de la región, y que, con el paso de las décadas, ha supuesto un retroceso de la zona en comparación con el resto del país.

Reconocimientos de palabra

Con este empobrecimiento, los favorables a la secesión aumentaron en proporción, y a punto estuvieron de lograrla en 1995. El PQ había prometido otro referéndumdurante las elecciones regionales y, tras superar las trabas que ponían en duda la legalidad de la pregunta, el Gobierno decidió participar en ella y hacer campaña por el no. Con una participación del 93,52%, el 50,58% de los votos fue contrario a la secesión. Solo 55.000 papeletas evitaron el desastre.

Con todo, y a pesar de que el PQ (que estuvo en el poder hasta 2003) prometió otro referéndum en 1997 que jamás se celebró (además de anunciar la independencia para ates de 15 años), el independentismo ganó un poco más de terreno: el Gobierno de Canadá reconoció a Quebec como una "sociedad distinta", con "mayoría de expresión francesa, cultura diferente y una tradición de derecho civil". Hay que recordar que en 1977 lograron que el francés fuera la única lengua oficial.

La Ley de Claridad

En 2006, además, la Cámara de los Comunes aprobó una moción que reconocía a Quebec como una nación dentro de una Canadá unida. Por el contrario, tras el último referéndum (el PQ, que ha perdido el control de la región, propone otro en 2022), el Gobierno se las ingenió para reforzar su control sobre la provincia, así como reforzar la centralización: acudió al Tribunal Supremo para que fijara los límites de un referéndum y una eventual separación. Lo hizo, y dio pie a la Ley de Claridad.

Entre las medidas de esta ley figura una partición interna de Quebec para los ciudadanos que deseen permanecer en Canadá; también aclara que el referéndum solo sirve para iniciar negociaciones, y fija que la pregunta debe ser clara (inequívoca y aprobada por el Parlamento federal), requiere de un mínimo de participación para prosperar su resultado, y fija el reparto del activo y del pasivo en caso de ruptura.

En mínimos históricos, pero...

La realidad es que hoy el independentismo en Quebec está en mínimos históricos: solo un 35% votaría a favor y casi ha desaparecido del debate político. Hoy, Quebec es una región más pobre (o menos rica) que el resto de Canadá. Ha perdido potencia económica y población. No obstante, si el nacionalismo recupera el poder, hoy en manos de los liberales, podría tener lugar otro referéndum. Es un derecho reconocido, aunque esté sujeto a las restricciones de la Ley de Claridad.

Eso sí, Sánchez matiza que "cada país tiene sus caminos".

Urkullu y Torra

Quienes no han desaprovechado la visita de Sánchez a Canadá para hablar son el lehendakari, Íñigo Urkullu, y el president, Quim Torra. El dirigente vasco habla de Quebec como "modelo de referencia", y ve en él la inspiración para establecer "las condiciones en las que un estado y una nación sin estado pueden organizar una consulta legal y pactada para definir su futuro".

Torra, por su parte, ha agradecido por Twitter al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, que haya asegurado que "para encontrar una solución para Cataluña hace falta avanzar en el respeto a la libertad de expresión y los derechos humanos".​