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Carles Puigdemont se pelea con todos, también con los suyos / EFE

Puigdemont se pelea hasta con los suyos

El expresidente considera que los negociadores de Junts per Catalunya comienzan a fallar y éstos dudan ya de que pueda volver a la Generalitat

4 min

Sospechas y miradas de reojo. Todo son nervios y preocupación. El expresidente Carles Puigdemont dejó un mensaje a Toni Comín que no sólo hacía referencia al presidente del Parlament, Roger Torrent. También a su núcleo duro en Junts per Catalunya, al considerar que no han sido eficaces en las últimas semanas para preparar su investidura. Y, dentro del grupo parlamentario, han surgido las dudas: ¿debe ser realmente el presidente, o es mejor preparar cuanto antes una alternativa? Todos peleados, y Puigdemont también con los suyos.

El grupo parlamentario de Junts per Catalunya está dominado por Puigdemont. Él hizo la lista, junto con otros colaboradores como Elsa Artadi y Agustí Colomines.

Consultas a Jordi Sànchez

El PDeCAT es una parte de esa lista, y su cúpula apenas ha tenido presencia en las negociaciones. Hasta el punto que la diputada Aurora Madaula reitera en su cuenta de Twitter que el PDeCAT como formación política “no está en el Parlament. Está en un grupo parlamentario donde hay diputados que son miembros del PDeCAT y donde también hay gente que viene de ERC, PSC e ICV. Por tanto, el grupo parlamentario de Junts per Catalunya es soberano en la toma de sus decisiones”.

Pero han surgido las discrepancias. En la reunión mantenida en la noche del pasado miércoles, se produjo un duro cambio de pareceres. Algunos diputados se interesaron por la figura de Jordi Sànchez, todavía en prisión, para conocer si estaba dispuesto a presentarse como alternativa. También se manifestó el nerviosismo por los mensajes cruzados con Toni Comín. Y no se supo concretar cómo se podía hacer efectiva la investidura de Puigdemont, con Esquerra dispuesta y determinada a no cometer ni una sola ilegalidad.

Nervioso Puigdemont, también Comín

Por ello, esas dudas han creado, a su vez, el nerviosismo en Puigdemont, y también en Comín, que, según distintas fuentes soberanistas, no está contento con la estrategia de Esquerra, que no ha mostrado grandes apoyos, desde el primer momento, hacia sus diputados exiliados en Bruselas, mientras su líder, Oriol Junqueras, asumió la prisión preventiva.

El núcleo de Puigdemont, por tanto, con muchos diputados independientes en el grupo que no tienen una idea clara de lo que se debe o se puede hacer desde el Parlament, ha comenzado a mostrar fisuras. Se trata de Eduard Pujol, la propia Artadi, un cada vez más activo Damià Calvet, y alcaldes como Albert Batet, de Valls.

Los alcaldes se ofrecen

De hecho, el propio Batet se ha ofrecido como alternativa si Puigdemont no puede ser investido. También Marc Solsona, alcalde de Mollerussa, según las fuentes consultadas. Es decir, se han iniciado los movimientos internos para no desaprovechar la mayoría independentista en el Parlament y lograr la formación de un nuevo Govern que fuerce la retirada del 155 de la Constitución.

Mientras eso ocurre, la presión llega por parte de Esquerra Republicana, que desea ya que ese núcleo de Puigdemont agilice sus pasos para asegurar la investidura efectiva del expresident. Se trata de mostrar a Junts per Catalunya la crudeza del momento. Marta Rovira, la secretaria general de los republicanos, lo señaló este jueves, al pedir “una fórmula efectiva, sólida y sin improvisaciones”, consciente de la gran dificultad para lograrla.