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El president de la Generalitat, Carles Puigdemont, rodeado por sus socios del Govern en la declaración institucional tras las detenciones y registros de la Guardia Civil de cara al 1-O / CG

Puigdemont habla de “estado de excepción” y llama a salir a la calle

Tras la macroperación policial, con una veintena de registros y 14 detenidos, el presidente de la Generalitat afirma que habrá referéndum

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El presidente catalán, Carles Puigdemont, ha acusado al Gobierno español de aplicar un “estado de excepción” en Cataluña y ha hecho un llamamiento a los ciudadanos a salir a la calle y responder de forma "pacífica y masiva" ante un Estado que "ha cruzado las líneas rojas". 

Puigdemont ha hecho una declaración institucional con motivo de la macroperación de la Guardia Civil, que se ha saldado con 14 detenidos, en su mayoría altos cargos de la Generalitat. Ha comparecido rodeado de todos sus consejeros, tras un reunión extraordinaria del Govern.

El dirigente convergente, en un discurso muy duro, ha acusado al Estado de llevar a cabo una “operación coordinada” para impedir que el conjunto de los catalanes se pueda expresar en paz el 1 de octubre mediante la “suspensión del autogobierno”.

Un Gobierno “que tiene un amplio apoyo parlamentario y legitimidad democrática para convocar las urnas”. Por el contrario, Puigdemont ha dicho que “esta agresión está fuera del amparo legal, supone la vulneración del estado de derecho y de la Carta Europea de Derechos Humanos”.

“El Estado ha suspendido de facto el autogobierno de Cataluña y ha aplicado el estado de excepción”, ha subrayado el president.

"Intimidación, amenazas, detenciones..."

Ha hecho balance de las actuaciones llevadas a cabo hasta ahora contra la logística del referéndum. “La intimidación de los alcaldes, la barra libre para pasarse por el forro los derechos fundamentales, la violación de los secretos postales, el bloqueo de páginas web, la amenaza a la ciudadanía, las detenciones… Todo genera una situación propia de un Gobierno que, mediante el acoso a la democracia y a la demanda del pueblo de Cataluña, utiliza una actitud totalitaria que condenamos”.

Ha insistido en “la suspensión del Gobierno catalán por parte de un Estado que no respeta la democracia y que ha cruzado una línea roja”. Por ello, el Govern estudiará con los agentes sociales y económicos las respuestas conjuntas que sean necesarias.

Puigdemont ha asegurado que la convocatoria del 1-O se mantiene “frente a un régimen represivo e intimidatorio” y que “usaremos las únicas arma que tenemos, una respuesta ciudadana y actitud pacífica y civilizada. No daremos paso atrás”. Serenidad y firmeza, ha pedido el jefe del Ejecutivo catalán, de aquí al 1 de octubre ante “los abusos e ilegalidades” cometidas.

“El día 1-O saldremos de casa con una papeleta y la haremos servir”, ha asegurado el dirigente independentista, quien ha garantizado “a todos los demócratas indignados que el Govern no permitirá regresar a épocas pasadas”.