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La secretaria general del PNC, Marta Pascal, que procede del PDECat y de Convergència / EP

El PDECat, al borde de la ruptura con Puigdemont para aliarse con Pascal

Los alcaldes exconvergentes rechazan la disolución en JxCat y se abren a negociar con el PNC de Marta Pascal

5 min

Un espacio, un grupo de dirigentes políticos que no quieren echar por la borda su legado, y que siguen pensando que Carles Puigdemont no puede ser el enganche de la sociedad catalana para los próximos años. El PDECat está a punto de saltar por los aires, a sólo dos días --este sábado-- de que Puigdemont dé a conocer su propio partido, Junts per Catalunya, que será “una mezcla de todo, sin ninguna ideología y con un cariz populista”, según una de las fuentes consultadas.

¿Es tan significativo en estos momentos? Puigdemont se ha quedado con la marca de Junts per Catalunya, que había registrado el PDECat. Y muchos cuadros y dirigentes de esta formación, heredera de Convergència, se diluirán sin mayor problema en JxCat, como exigen Puigdemont y el presidente de la Crida, Jordi Sànchez, que ya se ha brindado a que este último movimiento sea la fundación del partido del expresidente. ¿Pero qué pasa con alcades como Marc Solsona o Marc Castells? Solsona, portavoz del PDECat, ya ha abierto la posibilidad de establecer un acuerdo con el Partit Nacionalista de Catalunya, que dirige Marta Pascal. Y esa decisión sí podría suponer un problema para Puigdemont.

Carles Puigdemont, en la presentación de su libro por vía telemática / EP
Carles Puigdemont, en la presentación de su libro por vía telemática / EP

El poder de los alcaldes

“Todos deben tomarse su tiempo, no será en unos días, pero ese acercamiento se puede producir de forma satisfactoria”, señalan las mismas fuentes. ¿Y en qué consiste? La avanzadilla que supuso el PNC, emulando al PNV del lehendakari Urkullu --aunque son unas siglas que ya registró Miquel Roca en 1978--, tenía como objetivo lo que puede pasar ahora: que el PDECat, una parte, con alcaldes significativos en el territorio, respetados en sus localidades –siguen siendo los convergentes de siempre-- establezca una alianza con el PNC.

El partido de Marta Pascal, que cuenta con el apoyo de exdiputados en el Congreso como Jordi Xuclà o Carles Campuzano, ha logrado la incorporación de jóvenes profesionales que desean una nueva Cataluña centrada en cómo abordar los retos económicos presentes y de largo plazo. No se trata de una continuación de Convergència, aunque tenga miembros en su seno del partido que fundó Jordi Pujol.

Y esa alianza entre el PDECat y el PNC, buscará también un acuerdo con Units per Avançar, de Ramón Espadaler y Albert Batlle, con la idea de lograr un hueco en el mapa político catalán. Esa es la intención.

¿Lograr representación?

Otra cosa es que, realmente, tenga representación en el Parlament, cuando se convoquen elecciones. Pero lo que le importa a ese grupo de dirigentes, como Marc Solsona, es que se pueda presentar una oferta catalanista de centroderecha, que pueda competir en el eje ideológico con ERC. Y lo que se percibe en Junts per Catalunya es una “amalgama” que “no conduce a ninguna parte”, con nombres como el de Antoni Comín que se vislumbra como portavoz de la nueva fuerza política de Puigdemont.

También es importante, y no menor, la capacidad de otros dirigentes y cuadros del PDECat que, pese a no compartir casi nada con Puigdemont, prefieran integrarse en Junts per Catalunya y mantener sus cuotas de poder, en listas electorales o en otros espacios que posibiliten cargos públicos. En todo caso, la ruptura puede ser inminente porque “Puigdemont sólo acepta una sola cosa: la autodisolución en Junts per Catalunya, sin ningún rastro del PDECat”.