Menú Buscar
Unos ciclistas pasan ante unos carteles a favor del 3-O, un nuevo paro que Òmnium Cultural quiere repetir / EFE

Òmnium Cultural intenta forzar un nuevo 'paro de país'

Los sindicatos más representativos temen que llegue una nueva convocatoria ‘in extremis’ de la Mesa de la Democracia que intentan esquivar por las tensiones internas que dejó el 3-O

16.10.2017 00:00 h.
5 min

Òmnium Cultural ha empezado a mover ficha para promover un nuevo paro de país el miércoles de esta semana. La entidad independentista ha dejado entrever en algunos círculos que sería conveniente repetir el éxito del 3-O y que trabajará para ello.

Los paralelismos con esa jornada se dan de entrada con la convocatoria de una huelga general que registró la Intersindical Alternativa de Cataluña (IAC) el pasado día 11 de octubre. En ella, la organización que tiene representatividad en la enseñanza (Ustec forma parte de su estructura) señalaba que se trata de una petición de protesta “preventiva por si se vuelve a repetir la presión policial”.

Activación del artículo 155

Esperan nuevos altercados tanto por las medidas cautelares que la Audiencia Nacional puede pedir al mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, y a los presidentes de la ANC y Òmnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart; como por la respuesta que haga el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, al requerimiento del Gobierno central previo a la activación del artículo 155. De hecho, la intervención de la autonomía podría llegar el mismo día en que se prepara el segundo paro de país.

Los sindicatos más representativos, CCOO y UGT de Cataluña, se resisten a ser arrastrados por un nuevo 3-O. Fuentes cercanas a las cúpulas de ambas organizaciones reconocen que sumarse a aquella iniciativa provocó tensiones internas no sólo entre los sectores más o menos independentistas. También tuvo consecuencias políticas por prestar la principal arma sindical de las reivindicaciones laborales a una finalidad política.

No todos los representantes de los trabajadores lo vieron con buenos ojos, especialmente los sindicalistas de las grandes industrias de Cataluña. Además, la premura de la convocatoria jugaron en contra de mantener un debate interno sereno para pactar si se sumaban o no a la iniciativa.

Pasos de la Mesa por la Democracia

Ahora temen que la Mesa por la Democracia --una “trampa de la ANC y de Òmnium Cultural”, tal y como apuntan ciertas voces sindicales contrarias a la secesión-- repita los pasos del 3-O. Es decir, que espere hasta última hora de este lunes o el mismo martes para convocar una reunión y forzar a las entidades integradas en la plataforma de diálogo transversal a pronunciarse sobre la repetición del paro.

Algo que también deberían promover Pimec y Cecot. Sumarse a la iniciativa también provocó tensiones entre los afiliados a ambas organizaciones, especialmente por lo que supone que una patronal apoyara una huelga general.

Demanda de la gran patronal

De esa jornada, incluso está en el aire saber si los trabajadores del sector público a los que la Generalitat dio un día libre retribuido para que contribuyeran a la paralización del país tendrán o no una deducción salarial de esa jornada, tal y como anunció el Ministerio de Hacienda.

A todo ello, se le debe sumar que es más que probable que la gran patronal catalana, Foment del Treball, repita el recurso judicial contra la huelga registrada por no contar con ninguna motivación laboral. Algo que está prohibido en el real decreto ley que regula los paros en España.

Fuga de empresas

La fuga de empresas por el procés tampoco contribuye a crear el contexto más favorable para que se repita el 3-O. Los directivos de esas compañías explican que la medida responde a la inseguridad jurídica que ha provocado la posible declaración de independencia unilateral. Afirman que por ahora no tendrá ningún impacto laboral, pero los trabajadores muestran su inquietud por si a las “deslocalizaciones fiscales” les siguen las productivas.

El escenario no es demasiado favorable a la huelga, pero la convocatoria del paro de país que persiguen los independentistas dependerá de su capacidad de presión sobre los sindicatos y parte de las patronales catalanas.