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Pablo Iglesias y Xavier Domènech se abrazan y besan tras la intervención del primero de ellos en la tribuna del Congreso ante la mirada atónita de los diputados del PP.

Pablo Iglesias da su primer mitin en sede parlamentaria

Podemos descalifica al resto de los partidos antes de rechazar una por una las medidas del acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos

Redacción
4 min

Pablo Iglesias se ha estrenado en el Congreso con un mitin electoral en el que ha presentado a Podemos como la auténtica representación de quienes han sufrido los efectos de la crisis y de la globalización.

Aunque posteriormente ha contestado de forma concreta a buena parte de los puntos que recoge el acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos --no se ha referido a la oferta concreta que Pedro Sánchez envió a Podemos--, Iglesias ha utilizado su tono habitual en los mítines usando reiteradamente términos despectivos como la “naranja mecánica” para referirse a Ciudadanos.

Descalificaciones personales

También ha descalificado tanto el PP --"fundado por siete ministros del franquismo"-- como a C’s, a cuyo líder ha llamado “astuto” y oportunista (habría triunfado en la Rusia de la revolución comunista y en la posguerra española, ha dicho).

De la misma forma, ha repasado la trayectoria más oscura del PSOE, desde la “cal viva” a las facilidades para enriquecerse que en su día --los años 80-- elogió Carlos Solchaga.

Iglesias, que ha iniciado su intervención como si fuera la primera que se producía en el país tras el franquismo con agradecimientos a quienes lucharon contra la dictadura, ha dedicado la segunda parte de su discurso a explicar por qué su partido no apoyará la candidatura de Sánchez.

Es como si gobernara el PP

Los pactos que ha cerrado con C’s son los mismos que podría asumir el PP, tal como explica Ciudadanos, ha dicho Iglesias. Pero ni en vivienda, ni en materia laboral, ni energética, ni en las pensiones, ni en el resto de los grandes apartados de los 66 folios del acuerdo entre ambas organizaciones hay margen para que se sume Podemos.

Iglesias presume del temor que su partido genera en los poderes fácticos, que son los que desde su punto de vista están detrás del acuerdo PSOE-C’s y también de la gran coalición que propone el PP.

Ha repetido, como en todas sus intervenciones, que está dispuesto a llegar a un acuerdo con el PSOE siempre que dé marcha atrás y renuncie a su acercamiento a Ciudadanos.

Cataluña, desaparecida

Xavier Domènech, de Barcelona en Comú, ha destinado una parte del tiempo disponible de Podemos para echar en cara al pacto no solo olvidarse de Cataluña, sino negar explícitamente sus derechos.

Tras acusar al PSOE y a C's de obedecer al Ibex35 en alusión a las grandes empresas, el diputado catalán ha apelado a las formaciones catalanas que podrían tener más sensibilidad ante las cuestiones identitarias para apoyar el derecho a decidir de los catalanes que quieren hacerlo.

Domènech ha terminado su turno en catalán por un espacio de tiempo quizá más largo de lo habitual cuando un diputado no usa el castellano, un exceso que al parecer ha inquietado a Celia Villalobos, miembro de la Mesa del Congreso en representación del PP. 

El resto del turno de Podemos lo ha consumido Alexandra Fernández, de En marea, que ha dedicado su intervención a cuestiones de género y a cuestiones locales gallegas.