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Puigdemont y los exconsejeros del 'Govern' pueden coincidir, extrañamente, en estrategia con Ciudadanos / EFE

Mantener la agitación ‘indepe’ hasta las municipales, el sueño de Ciudadanos

La coincidencia de las elecciones locales con las europeas, altavoz internacional secesionista, y las condenas del 'procés' son una tormenta perfecta que preocupa a PSC y los comunes

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Todavía queda más de un año para las elecciones municipales, pero la tormenta perfecta que se puede producir en 2019, favorable a los independentistas y Ciudadanos, preocupa, y mucho, a PSC y los comunes. La posibilidad de que los comicios locales coincidan con las europeas permitiría a las formaciones pro separación mantener la agitación incluso a nivel internacional. Si a esto se añadiera el juicio y/o condenas de los dirigentes secesionistas investigados por el Tribunal Supremo, el escenario sería muy ventajoso para JxCAT y ERC. Todo depende, en este caso, de la celeridad del magistrado Pablo Llarena, que acaba de calificar oficialmente esta causa de “complicada”, lo que podría alargar la instrucción hasta 18 meses.

De ahí que la resolución judicial pueda coincidir con las elecciones municipales y con las europeas. Una situación más que óptima para los independentistas, que asumirán el reto de ganar alcaldías y apuntalar su presencia territorial. Un reto que comparten con Ciudadanos, a quien beneficia esa efervescencia rupturista. Si, además, se adelantaran las elecciones generales, que teóricamente tocan en 2020, el ambiente de confrontación que se puede vivir en España en general, y en Cataluña en particular, puede alcanzar cotas inimaginables.

Choque entre dos bloques

PSC y Catalunya en Comú lo saben y no esconden su preocupación al respecto. “De la experiencia del 21D sabemos que a Ciudadanos le ha beneficiado el choque entre dos bloques. Ha crecido en el área metropolitana, pero ERC también. Y es precisamente ahí donde mantenemos bastiones que no podemos perder”, explican fuentes socialistas.

Se refieren, principalmente, a L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), gobernada por el PSC, donde Cs fue la segunda fuerza en las autonómicas del pasado mes de diciembre. En los barrios del norte de la ciudad, donde los socialistas se habían hecho fuertes, la formación naranja quedó primera.

Los guiños de los comunes en el Parlament

Por su parte, los comunes hacen honor a su equidistancia y hacen guiños tanto a ERC como al PSC. La nueva confluencia de la izquierda ha ganado en Cataluña en las últimas dos elecciones generales, pero han obtenido un pobre resultado en las autonómicas. Los republicanos, a su vez, intentan asegurarse el tiro y ya han tocado a la puerta de los socialistas para advertir de la necesidad de frenar el empuje de Ciudadanos en el área metropolitana, donde los partidos catalanes siempre se la juegan.

El PSC no puede comprometerse con los republicanos debido a su actual deriva independentista –el PSOE pondría el grito en el cielo; de hecho ya lo ha puesto con la defensa de los socialistas catalanes del modelo de inmersión lingüística--, pero sí atender los cantos de sirena de los comunes. Éstos aprovecharon el pleno del Parlament para lanzar un mensaje favorable al respeto, la reconstrucción y el abandono de las hostilidades que fue bien recibido por el PSC.

Acoso y derribo a Nuria Marín

Por su parte, Cs necesita gobernar alcaldías, mantener su tirón en 2019 y aguantar el pulso con el PP a nivel nacional. Los resultados del 21D han puesto el listón muy alto. No disimulan su “acoso y derribo” a la alcaldesa de L’Hospitalet, Nuria Marín, en estado de gracia tras el Mobile World Congress, así como su interés en dar al salto al Ayuntamiento de Barcelona.

El pseudofichaje de Celestino Corbacho, ex alcalde socialista de esta ciudad y exministro, puede hacer daño a los socialistas.