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Eduard Pujol, portavoz adjunto de JxCat, en la rueda de prensa que ha ofrecido hoy en el Parlament / EUROPA PRESS

JxCat da marcha atrás en su acoso a los diputados de ERC

Eduard Pujol responde a las quejas republicanas que el objetivo de investir a Carles Puigdemont por vía telemática como presidente no es inmediato sino de "legislatura"

5 min

JxCat ha dado marcha atrás hoy en el acoso y derribo que los seguidores de Carles Puigdemont están haciendo sobre los diputados de ERC para que apoyen la investidura inmediata y telemática del expresidente huido como nuevo presidente.

El encargado de dar la cara en la reculada ha sido el portavoz adjunto de la organización en el Parlament, Eduard Pujol, quien ha tratado de diluir la polémica afirmando que ese objetivo no es “inmediato”, sino de “legislatura”.

Acoso en las redes

Durante el fin de semana, las redes sociales del mundo soberanista se han llenado de los mensajes en tono de caza de brujas lanzados por activistas como la hija de Josep Maria Matalamana, el acompañante y benefactor de Puigdemont, y amplificados por la cohorte de seguidores reales y trolls, contra los parlamentarios de ERC, a los que se incitaba a pronunciarse sobre la investidura vía electrónica del prófugo.

Los mensajes incluían acusaciones de todo tipo. Y algunas sedes de ERC se han encontrado con pintadas en amarillo llamándoles “kagats” y “botiflers”.

ERC: Que hablen claro

Marta Vilalta, la portavoz de ERC, había negado unas horas antes haber recibido ninguna indicación de JxCat –la plataforma que incluye a los diputados del PDeCAT y a los partidarios de Puigdemont-- en el sentido de investirle como presidente de la Generalitat: "Si tiene que haber algún cambio, esperamos que nos lo comuniquen".

Vilalta ha razonado que ya hay un presidente de la Generalitat --Quim Torra-- y un Govern que "tiene mucho trabajo" tanto en el eje nacional como en el desarrollo de políticas públicas del ámbito social.

El reglamento

También ha recordado que se prevé abordar una reforma del reglamento del Parlament que podría "facilitar este escenario de futuro" de investir a Puigdemont, pero ha insistido en que no han recibido indicios que hagan prever un cambio inmediato.

Eduard Pujol, por su parte, ha tratado de quitar hierro a la guerra abierta entre los socios de Gobierno asegurando que la voluntad de su formación sigue siendo investir a Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat, aunque no de forma inmediata: "Es una idea de legislatura".

La petición

Pujol ha pedido al presidente del Parlament, Roger Torrent, que convoque la ponencia del reglamento del Parlament "de manera inmediata" para que la comisión aborde su reforma.

Al ser preguntado por si pretenden que esta reforma del reglamento sirva para investir a Puigdemont, Pujol ha sostenido que esta voluntad la tienen desde el inicio de la legislatura y que no ha cambiado nada: "Estamos donde estábamos".

Así, ha aclarado que no tienen un calendario previsto para volver a intentar la investidura de Puigdemont de manera inmediata: "No está en el horizonte, no es inmediato pero es una idea que guía toda la acción de restitución que no hemos abandonado nunca".

A través de Instagram

La idea de que JxCat vuelva a poner encima de la mesa la investidura del expresidente volvió a tomar fuerza esta Navidad, cuando Puigdemont lo dijo en un apunte en Instagram: "Si el Parlament me inviste, yo tomaré posesión del cargo y volveré a Cataluña".

El portavoz de la formación, Albert Batet, afirmó en Twitter que los 34 diputados del grupo apuestan por intentar de nuevo investir a Puigdemont y hacerlo en el actual mandato.

Presión y vehemencia

Lo hacía, precisamente, en respuesta al tuit de Neus Matamala en el que hacía una pregunta vehemente sobre qué diputados estarían dispuestos a respaldar la investidura: “No és per cap amic, és per mi, per saber en qui puc confiar, en qui no...”.

La presión de los seguidores del expresidente provocó cruces de acusaciones en las redes entre las facciones, como el que protagonizó la consellera Laura Borràs cuando se sintió presionada y entendió que se estaba cuestionando su fidelidad a la causa.