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El furgón de la Guardia Urbana en llamas durante los disturbios del 27 de febrero en Barcelona / ELENA BURÉS

La juez confirma la prisión para los detenidos por quemar una furgoneta de la Guardia Urbana

El magistrado los mantiene en la cárcel de forma preventiva al apreciar "evidente" riesgo de fuga y de reiteración delictiva

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La juez de Barcelona que instruye la causa contra los ocho acusados de intentar quemar una furgoneta de la Guardia Urbana con un agente en su interior ha confirmado la medida de prisión provisional para todos ellos ante el "evidente" riesgo de fuga y de reiteración delictiva.

En sendos autos, la magistrada del juzgado de instrucción número 2 de Barcelona ha ratificado el encarcelamiento de los detenidos --imputados por desórdenes públicos, daños, atentado a agente de la autoridad, manifestación o reunión ilícita, pertenencia a grupo criminal y homicidio en grado de tentativa--, después de que comparecieran ayer miércoles en una vista para valorar su situación.

"Indicios suficientes"

Según la juez, existen "indicios suficientes" que demuestran que los acusados, en la cárcel desde el pasado día 3, participaron el sábado 27 de febrero, durante las protestas por la libertad del rapero Pablo Hasel, en la quema de una furgoneta de la Guardia Urbana de Barcelona con un policía dentro, "que tuvo que salir de manera precipitada para eludir el riesgo que podía afectar a su vida o a su integridad física".

En su decisión, ha tenido en cuenta los atestados policiales y las fotografías en las que se visualiza, asegura, "la gravedad de los actos de desórdenes públicos, altercados y disturbios que vulneran la paz social", así como el resultado de las entradas y registros practicadas en los domicilios de los investigados.

"Evidente riesgo de fuga"

También el seguimiento llevado a cabo por los agentes, del que se desprende que "cada uno de los integrantes del grupo actuaba de manera coordinada con un reparto de funciones, acorde a la finalidad pretendida y con vestimenta semejante, incluso actuando en función de las consignas verbales que se recibían" y "ayudándose entre ellos para perpetrar los hechos".

"Valorado todo ello en su conjunto, no resultan por el momento elementos que hagan aconsejable variar las razones expuestas en la resolución que acuerda prisión provisional", sostiene la juez, que alerta del "evidente riesgo de fuga" y de la "intención de sustraerse a la acción de la justicia" que puede derivarse de la "especial gravedad de los hechos" y la alta pena que llevan aparejada.

Quema del vehículo policial

Por estos mismos motivos, el titular el juzgado de instrucción número 17 de Barcelona ya decretó el pasado 3 de marzo el ingreso en prisión de los ochos presuntos anarquistas al creer que actuaron en grupo y "despreciaron el evidente riesgo" de que se incendiara por completo el vehículo y el policía no pudiera escapar.

Según el juez, en un "claro concierto de voluntades", los ocho detenidos, a quienes el conseller de Interior, Miquel Sàmper, situó en el movimiento anarquista, "aceptaron la causación de desperfectos" en el vehículo policial que incendiaron sin que les "importara" que en su interior hubiera una persona.

De acuerdo con este relato, la noche del sábado 27 de febrero, los acusados se dirigieron a una comisaría de la Guardia Urbana para atacar sus instalaciones y a los agentes que las protegían, arrojándoles todo tipo de objetos, incluso un cóctel molotov que impactó contra un árbol.

Inmediatamente después se observó el lanzamiento de una bengala, que cayó bajo una furgoneta de la Urbana, momento en que una de las detenidas se acercó para arrojar líquido incendiario encima, por lo que el fuego prendió de inmediato con un agente en su interior, que finalmente pudo huir por la puerta del copiloto gracias a la cobertura de los Mossos d'Esquadra.