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Colau retoma la disolución de los antidisturbios de la Urbana

La alcaldesa se prepara para acabar con la USP en pleno crecimiento de la delincuencia y en mitad de un 'otoño caliente' independentista

Agentes de la Unidad de Apoyo Policial de la Guardia Urbana, durante una actuación en el casco antiguo de Barcelona / Instagram
05.10.2018 00:00 h.
4 min

El Ayuntamiento de Barcelona, que comanda Ada Colau, ha retomado la disolución de la Unidad de Apoyo Policial (USP, por sus siglas en catalán), los antidisturbios de la Guardia Urbana. El equipo de gobierno tiene ya preparada la transformación de estos efectivos en la Unidad de Refuerzo a la Proximidad y Emergencias (URPE) en pleno crecimiento de la delincuencia y en mitad de un otoño caliente independentista.

Preguntada por la cuestión, una portavoz municipal se ha limitado a responder que la "transformación", no una "disolución", está contemplada en el Plan Director de la Guardia Urbana, aprobado en 2016. Ha descrito el cambio como "una evolución para llevar el cuerpo hacia adelante". Ha negado además que el equipo de gobierno de Colau haya fijado hito alguno en el calendario de cara al mes de noviembre, como aseguran los sindicatos.

"Actuaron en Las Ramblas"

La parte social insiste en que, efectivamente, el ejecutivo local de Barcelona prepara la sustitución de los aproximadamente cien agentes por otra unidad "de imagen más amable" de cara a noviembre. "Barcelona en Comú (BComú) se apoyará en la CUP para desmantelar una unidad necesaria en estos días. Un ejemplo más de la falta de apoyo del ayuntamiento. Recordamos que se trata de una unidad que garantiza la seguridad ciudadana", ha explicado Eugenio Zambrano, secretario de Administración Local de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF).

"El marco legal lo deja muy claro. Las leyes facultan a las policías locales a ejercer tareas de seguridad ciudadana cuando es preciso. Y pasó, por ejemplo, cuando ocurrió el atentado yihadista en Las Ramblas de Barcelona. Todo el mundo vio los vídeos de los compañeros en el Mercado de la Boquería", ha agregado el funcionario. "Nos encontramos ahora en pleno repunte de la criminalidad en Barcelona. Y en un entorno político que presiona mucho a los Mossos d'Esquadra. Pues con la Guardia Urbana pasa lo mismo. La alcaldesa Ada Colau quiere imponer criterios políticos, y no policiales, en el cuerpo".

Sin tareas de orden público

Cabe recordar que la propia munícipe y el comisionado de Seguridad, Amadeu Recasens, presentaron en 2016 la nueva configuración de la USP, en la que operan unos 20 agentes en el turno de mañana, cuarenta en el de día y unos cincuenta en el de noche. Anunciaron entonces que los efectivos dejarían de realizar tareas de orden público, aunque conservarían el resto de funciones y los equipos antitrauma. Los cien efectivos pasarían, precisó la primera edil, a integrarse a la URPE. Esta división del cuerpo actuará en casos de emergencia, protegerá edificios municipales o velará por la seguridad de las personas en las grandes concentraciones, entre otros.

Desde que se anunció y aprobó la medida en el pleno en mayo de 2016 --fue una exigencia de la CUP para abstenerse y permitir a BComú aprobar los presupuestos municipales de aquel año-- el ejecutivo local no había abordado el asunto. Los sindicatos alertan de que ahora, aprobado el convenio con los trabajadores municipales, la disolución de la USP es el próximo paso en la Guardia Urbana. "Empeorarán las condiciones de trabajo, los horarios serán más difíciles para conciliar y, sobre todo, perderán los ciudadanos", ha concluido Zambrano.

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