Grave maniobra de Sánchez o estrategia ganadora con la figura del relator

Los expertos señalan que el presidente no debe aceptar una petición del independentismo, pero la reacción de las derechas lo convierte en un valor refugio

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español / EFE
08.02.2019 00:00 h.
12 min

Pedro Sánchez asume riesgos. Alentado por el PSC, con su primer secretario, Miquel Iceta, que tiene una obsesión en la cabeza: la cuestión catalana no puede resolverse en contra de la mitad independentista, defendiendo al mismo tiempo a la otra mitad no independentista y que se siente terriblemente en contra y desamparada. Defiende un acercamiento con el Gobierno catalán. Con esas dos premisas, Sánchez acepta, a través de la negociación de la vicepresidencia Carmen Calvo, la figura del “relator” en una mesa de partidos catalanes. ¿Es una grave maniobra o puede ser una estrategia ganadora? Los politólogos y expertos consultados por Crónica Global afrontan la cuestión desde diferentes ángulos, con un denominador común: es un error seguir la pendiente del independentismo, principalmente por las formas.

Lo que apuntan Juan Claudio de Ramón, José Fernández Albertos, Manuel Arias Maldonado y Pablo Simón se complementa con una reflexión de un veterano político socialista. Asegura que Sánchez puede estar acertando en todo lo que hace, pero no ser reconocido. No ya por la ciudadanía española, sino por los propios dirigentes de su partido, como ha empezado a ocurrir con las reacciones de García Page, Lambán o Fernández Vara, además de Alfonso Guerra.

Las reclamaciones del Estado

El momento es trascendental. Este domingo los tres partidos de derecha se manifiestan en la plaza Colón en Madrid. Contra Sánchez. Directamente. Con reproches duros. Con la idea de que Sánchez sigue la “agenda de ETA”, en palabras del líder del PP, Pablo Casado. Ante eso, existen diferentes valoraciones.

El diplomático Juan Claudio de Ramón considera que la fórmula del diálogo es positiva, pero que ha llegado el momento de que la otra parte exponga sus reivindicaciones. “Yo estoy a favor de un diálogo en que el Estado también tenga su lista de reclamaciones: neutralidad institucional, bilingüismo en las aulas, cese del lenguaje insultante o condena de los grupúsculos violentos. Lo que no es una buena idea es que el Estado sea un mero receptor de exigencias de terceros y a eso se le llame diálogo. El Estado también debe de tener su lista de peticiones, sus 21 puntos, por así decir”.

Juan Claudio de Ramón, diplomático español, autor de 'Diccionario de lugares comunes sobre Cataluña' /CG

El diplomático Juan Claudio de Ramón

Ciudadanos y "su" reforma del Estatut

Lo que plantea De Ramón, autor de Diccionario de lugares comunes sobre Cataluña, es entrar en una negociación abierta, sin excusas, pero con el peligro, para el independentismo, de perder en esa negociación lo que ya tiene. Es decir, que la estrategia de los últimos años se convierta en un inmenso error para el conjunto del catalanismo, porque podría perder autogobierno, o replantearse en términos muy distintos a lo conseguido hasta ahora.

La posición del diplomático, que trabaja en la embajada española en Roma, es clara: “Hay que dialogar, pero evitando la tentación de llegar a un acuerdo en el que no estén también PP y Cs. Ese fue el error del Estatut de 2006 y no debemos repetirlo”. ¿Por qué? “Creo que Ciudadanos y PP deben entrar en la negociación con su lista de reclamaciones y agravios, entre otras cosas porque sólo así se pondrá de manifiesto que lo que pasa por consenso en Cataluña no lo es y hay que buscar otro. Es más, yo creo que Ciudadanos debe proponer su propia reforma del Estatut”. Ahí es nada. Una petición que choca con la actitud del partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas, que, pese a ganar las elecciones en Cataluña, apenas lidera la agenda política catalana ni ha formulado ninguna propuesta.

El politólogo Pablo Simón, autor de 'El príncipe moderno', en la entrevista con 'Crónica Global' /CG

El politólogo Pablo Simón

Tramitar los presupuestos

Antes de entrar en esa negociación de verdad, --si se produce, teniendo en cuenta, además, el inicio del juicio la próxima semana a los políticos independentistas presos-- es necesario abordar la acción de Sánchez con la figura del relator. Para el politólogo Pablo Simón, autor de El Príncipe moderno (Debate), “es evidente que ha sido un error”. ¿Argumentos? “En las formas, se lanza una iniciativa sin clarificarla, dejando de lado que será interpretada negativamente por sus rivales e insuficiente para los independentistas”.

Otra cuestión que queda abierta, y que entra en ese capítulo de las formas, es para Simón la coincidencia con la tramitación de los presupuestos. “Coincide en tiempo con la enmienda a los presupuestos, y sólo puede leerse como una concesión en ese sentido”. El tercer elemento es que “hay un problema central y es que, si se supone que es un relator para una mesa del Parlament, ¿Por qué lo negocian los Gobiernos cuando no se sientan en la mesa? Evidentemente para que la Generalitat lo pueda vender como que ha conseguido una bilateralidad, aunque el Gobierno le quite importancia”.

Ni diálogo ni solución política

El politólogo José Fernández Albertos, autor del imprescindible Anti-Sistema (Libros de la Catarata) matiza ese posible error de Sánchez. Su idea es que se ha podido vender mal. Sin embargo, no lo ve “como una cesión sustantiva a nadie”. Sostiene que el problema es la competición que existe en el seno de la derecha: “Cualquier gesto hacia los soberanistas automáticamente degenera en acusaciones gravísimas de traición y golpismo por culpa de la competición que hay en el bloque de la derecha”.

Manuel Arias Maldonado, autor del celebrado libro La democracia sentimental, señala que la figura del relator es un error, por la interpretación que, se quiera o no, se puede hacer. “Es un error por la concesión innecesaria al marco independentista, salvo que se interprete como concesión necesaria para salvar los presupuestos”. Sin embargo, también se entiende que la reacción de las derechas es excesiva, por lo que supone, en realidad, la idea del relator: “Ha cristalizado la crítica contra una estrategia que no existe, pues se basa apenas en escenificar mediante un falso ‘diálogo’ que hay una ‘solución política’”.

Manuel Arias Maldonado, filósofo político, autor de 'La democracia sentimental', con 'Crónica Global'

Manuel Arias Maldonado, autor de La democracia sentimental

Las tres derechas, lucha total

Pero, ¿puede tener réditos para Sánchez, que sigue pensando en agotar la legislatura hasta 2020, y que no piensa, como los dirigentes territoriales en las consecuencias de los pactos entre las diferentes derechas tras las autonómicas y municipales del mes de mayo?

Pablo Simón lo tiene claro: “La oposición, que no tiene manera de resolver el asunto, ha cometido el error de convocar la manifestación conjunta. Eso lo que logra es la foto de las tres derechas y generar un clima de polarización que para el PSOE es útil”. ¿Podría ocurrir otra cosa? “La competencia entre PP, Cs y VOX hacía inevitable ese resultado, pero los muestra como un bloque frente al que el único pararrayos es el Gobierno”, señala Simón, con lo que Sánchez aparece como valor refugio frente esa nueva especie de CEDA.

¿Manifestación evitable?

Fernández Albertos pone el acento en esa circunstancia, en la reacción de la derecha. “La verdad es que además de la estrategia de debilitar a Sánchez, que sin duda existe, hay un discurso peligrosamente extendido entre la derecha de que el conflicto es gestionable sin la colaboración de la mitad de Cataluña (igual que fue irresponsable que Cataluña se podía independizar sin la colaboración de media Cataluña). Y la competición electoral, porque hay mucha fluidez de voto en la derecha y no está nada claro quién va a ser hegemónico, quién podrá presentarse para lograr el voto útil, hace que sea muy difícil separarse ni un milímetro de esa estrategia”.

Pero hay matices sobre esa reacción. La plantea Manuel Arias Maldonado, lo que demuestra la complejidad del momento, que obligaría a posiciones moderadas, cosa que no se está produciendo. “La manifestación es un error, a mi juicio. Pero claro, ¿cuántas manifestaciones no ha habido en España en los últimos años? Esa puerta se abrió y ¿cómo se cierra ahora? El problema es que Sánchez, que ha llegado a Moncloa con una moción de censura con el voto independentista y no ha convocado las elecciones que prometió, tiene un problema de autoridad para criticar las tácticas marrulleras y el lenguaje hiperbólico de la oposición”.

Ese es el contexto en el que llega Sánchez, los partidos de la oposición, y los partidos independentistas justo antes de dos hechos fundamentales: el inicio del juicio a los políticos presos y las votaciones sobre las enmiendas a la totalidad de los presupuestos, que podrían o cerrar las puertas por completo a Sánchez, o darle el aire que necesita para llegar hasta 2020.

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