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ERC, tentada a pulsar el 'botón nuclear' de la corrupción

ERC, tentada a pulsar el 'botón nuclear' de la corrupción

El inesperado crecimiento de JxCat en las encuestas es un poderoso incentivo para que Junqueras airee los trapos sucios de sus exsocios antes del 21D

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En el debate del jueves pasado en TVE, los representantes de las siete principales formaciones que acuden a las elecciones autonómicas del 21D pasaron de puntillas sobre una cuestión fundamental: la corrupción.

A pesar de que esta lacra continúa siendo una de las principales preocupaciones de los ciudadanos de Cataluña --como recogen las encuestas del CIS y del CEO--, todos los partidos ignoraron el tema y evitaron plantearlo o reprochar a sus contrincantes los casos de corrupción que les afectan.

La mejoría de las expectativas de JxCat

Esta suerte de pacto de silencio implícito está siendo la tónica habitual de los primeros días de la campaña, como lo fue en las semanas previas. Sin embargo, a medida que se acerca la fecha de la votación y que las encuestas apuntan algunos cambios de tendencia, la situación puede variar drásticamente.

La inesperada recuperación de JxCat --que en algunos sondeos ya pisa los talones a ERC-- es un poderoso incentivo para que sus exsocios saquen toda la artillería pesada, entre la que se encuentra la cuestión de la corrupción.

Los avisos de Junqueras

De hecho, la corrupción fue uno de los motivos que llevaron a Oriol Junqueras a rechazar la reedición de una lista conjunta con los convergentes para el 21D. Y en varias ocasiones ha reivindicado que ERC es un partido limpio.

Así lo hizo en una carta enviada a la militancia --desde su confinamiento en la prisión de Estremera-- el pasado 15 de noviembre, la misma en la que ungió a Marta Rovira como presidenciable. En esa ocasión, Junqueras destacó que su partido “nunca” había “metido la mano en la caja”. “La corrupción en Cataluña --por mucho que haya sido maximizada y explotada sin rubor por el Estado-- ha hecho daño a las filas del soberanismo y ha neutralizado una baza muy importante ante el Estado, que ha rebatido su corrupción estructural apelando a la existente en Cataluña, por menor que esta fuese”, añadió.

En otra misiva publicada una semana después en El Periódico, Junqueras alardeó de que su partido tenía “la capacidad de ofrecer una propuesta política sana, lejos de cualquier sombra de corrupción”.

Y este domingo, desde las páginas de El Punt Avui, apostaba por construir una “República catalana” atractiva para “los que han visto en la corrupción en Cataluña semejanzas con la industria de la corrupción que es el PP y que muy a menudo ha sido el PSOE”.

Consecuencias imprevisibles

Se trata de reivindicaciones muy tímidas, sin hacer ninguna mención directa a JxCat o a los partidos que forman esa coalición, PDeCAT y CDC, a pesar del ingente número de casos de corrupción que arrastra Convergència en sus cuatro décadas de vida. Algunos de los cuales incluso salpican directamente al propio Puigdemont. Y todo ello con la sentencia del caso Palau --sobre la presunta financiación ilegal de CDC-- a punto de redactarse.

Pero las insospechadas buenas expectativas electorales que los últimos sondeos otorgan a la lista de Puigdemont han hecho saltar las alarmas en ERC y, una vez rota la tregua entre ambas formaciones --como demuestra el tono ácido de los enfrentamientos de los últimos días--, el botón nuclear de la corrupción es una tentación difícil de evitar, pese a que sus consecuencias son imprevisibles.