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Actuación de unos 'castellers' en la manifestación independentista de la Diada de Cataluña de 2016 / EFE

La Diada se convierte en el ensayo general de la gran movilización antisistema

El 11 de septiembre pone a prueba el músculo secesionista de cara a las acampadas de protesta por el cerco judicial a los responsables del referéndum

5 min

La de hoy no es un Diada cualquiera. Lo dice el presidente Carles Puigdemont. Nunca lo ha sido desde que el 11 de septiembre dejó de ser una festividad catalana para convertirse en la máxima expresión del independentismo. Pero en esa ocasión, la Diada tiene lugar a dos semanas de la fecha señalada para el referéndum y en medio de un proceso judicial contra sus responsables, esto es, contra Puigdemont y la presidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell.

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Cruce donde está previsto la concentración independentista organizada por la ANC y Òmnium

Por eso, la Diada está llamada a convertirse en el ensayo general de la gran movilización antisistema que la CUP prepara si se impide el 1-O. Los cupaires, que durante esta legislatura han marcado el paso a Junts pel Sí (PDeCAT y ERC) no descartan una acampada ante las puertas del Parlament como en 2011 –en aquella ocasión se protestaba por los recortes--, algo que evoca el asedio organizado por el 15M y seduce a los movimientos anarquistas.

El llamamiento del presidente catalán a señalar a los alcaldes no independentistas, unido a los registros de la Guardia Civil en el diario El Vallenc en busca de las papeletas del 1-O, ha caldeado el ambiente y cargado de argumentos a la CUP, que ya ha protagonizado varios escraches.

La influencia de la ANC y Òmnium

Más de 400.000 personas se han inscrito en la concentración que hoy tendrá lugar a las 17 horas en la confluencia del paseo de Gràcia y la calle Aragó de Barcelona. Se trata de acto central de la Diada organizada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium, entidades independentistas que han movilizado 1.800 autocares y cuya influencia en el Gobierno catalán ha alcanzado las más altas cotas imaginables.

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Jordi Sánchez (ANC), a la izquierda, y Jordi Cuixart (Òmnium)

No solo instigan comparecencias institucionales de Puigdemont y Oriol Junqueras --ambos convocaron una rueda de prensa exprés sobre la investigación del Tribunal de Cuentas tras reunirse con la ANC y Òmnium--, sino que adquirieron un enorme protagonismo en el reciente pleno del Parlament donde se aprobaron las leyes de ruptura. Es más, la televisión pública catalana retransmitirá hoy la manifestación independentista difundiendo la señal de la ANC, que cuenta con un invitado estrella: Arnaldo Otegi, secretario general de Bildu.

Masivo, pero menos espectacular

Este acto, que siempre se desarrolla de forma pacífica, será masivo, aunque haya perdido la espectacularidad y la ambición de otros años. Pese a ello, ha eclipsado otros eventos, como los actos institucionales --que ahora se celebran en la víspera del 11 de septiembre-- o la ofrenda floral ante el Monumento de Rafael Casanova que, por la mañana, cumplimentan partidos políticos y entidades sociales.

Manifestantes independentistas queman fotos del Rey durante la Diada / EP

Manifestantes independentistas queman fotos del Rey durante la Diada

Ni PP ni Ciudadanos participan --el PSC si tiene previsto acudir--, dados los precedentes de insultos e incluso de lanzamiento de objetos que los populares tuvieron que soportar en otras ediciones. De ahí que esta ofrenda se celebre en medio de un amplio perímetro de seguridad que garantiza la no agresión. CSQP, por su parte, dejará patente su división interna, dado que los comunes han organizado su propio acto en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), con la asistencia de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el líder de Catalunya en Comú, Xavier Domènech.

También ha perdido protagonismo la manifestación de la izquierda independentista que en esta ocasión se celebrará a las 18.30 horas. Comienza en la plaza Urquinaona y finaliza oficialmente en el Fossar de les Moreres, pero una vez dada por finalizada la marcha, es habitual que varios encapuchados quemen banderas españolas, fotos del Rey y cometan actos vandálicos.