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Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, y la coordinadora de PDeCAT, Marta Pascal, tienen ya estrategias diferentes, con el nuevo 'artefacto' que supone Junts per Catalunya / EFE

La cumbre convergente que ha disparado las alarmas en ERC

Puigdemont y Pascal se reunieron el martes para cerrar filas sobre el ‘procés’ y abordar el posible envío de la ley del referéndum al Govern para su aprobación, una vía que no agrada a Junqueras

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Poco o nada ha durado la tregua independentista impuesta por los atentados de Barcelona y Cambrils. Los dirigentes secesionistas vuelven a la carga y marcan posiciones de cara al referéndum previsto para el 1 de octubre. Según ha podido saber Crónica Global, el presidente Carles Puigdemont, y la coordinadora de PDeCAT, Marta Pascal, se reunieron el pasado martes por la noche con la finalidad de abordar la estrategia a seguir en la recta final del procés en general y la tramitación de la ley de referéndum, en particular. Un encuentro que sirvió para que ambos dirigentes de la nueva Convergència cerraran filas y pusieran nerviosos a sus socios de coalición, ERC. El motivo: el posible envío de la ley que regula el referéndum al Govern para su aprobación.

El calendario avanza sin que la Cámara catalana haya tramitado todavía esa ley, pese a que Junts pel Sí y la CUP la registraron el pasado 31 de julio y al avance de la reapertura de las sesiones parlamentaria. El motivo de este retraso, que indigna a los antisistema, es táctico. La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y los miembros secesionistas de la Cámara catalana son investigados por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por supuesta desobediencia y prevaricación, por tramitar resoluciones rupturistas.

La contudente providencia del TC

Asimismo, el Tribunal Constitucional ha suspendido la reforma del reglamento del Parlament que permite la aprobación exprés de la ley de referéndum, en una providencia muy contundente respecto a las consecuencias judiciales en caso de desobediencia. De ahí que ahora se baraje la  posibilidad de que la ley, en lugar de ser tramitada como proposición, sea enviada al Gobierno catalán para que se apruebe como proyecto de ley. “Si se inhabilita a los miembros de la Mesa, la vida parlamentaria continúa, pues la presidencia podría ser asumida por otro miembro de la Mesa. Inhabilitar a todo un gobierno es más complicado”, explican fuentes conocedoras de las negociaciones independentistas.

Dicho de otra manera, la inhabilitación coral del ejecutivo catalán, una de las vías que el Gobierno español no descarta como alternativa a la aplicación del artículo 155 de la Constitución –suspensión de la autonomía— provocaría una agitación mayor entre las bases independentistas. El líder de ERC y vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, no quedaría inmune a esa respuesta judicial, desmontando así la teoría de que los convergentes serían los grandes damnificados del procés mientras el dirigente republicano queda ungido como presidente in pectore.

Sin embargo, el principal efecto de esa cumbre Puigdemont-Pascal es acallar las voces republicanas que cuestionan la capacidad de PDeCAT para llegar hasta el final en el procés. “Fue Puigdemont quien puso fecha al referéndum. Y eso no va a cambiar”, explican las mismas fuentes.

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