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Submarino nuclear en Gibraltar

¿Quién ganaría en una confrontación España-Reino Unido?

Las clasificaciones sobre poderío militar ponen a los británicos por delante, aunque en una hipótesis bélica contarían con la dificultad añadida de la distancia

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La premier británica, Theresa May, bromea sobre la posibilidad de que Reino Unido declare la guerra a España por Gibraltar. ¿Quién ganaría una guerra UK-España?, se plantea un think tank de Estados Unidos. Es el título del osado e hipotético artículo de Alex Brill, analista político de American Enterprise Institute. “España tendría una ventaja de proximidad en cualquier conflicto armado sobre Gibraltar”, es su diagnóstico pese a reconocer que Reino Unido goza de una potencia de fuego mayor.

El último ranking sobre potencia de fuego militar que estudia 126 países, elaborado por Global Fire Power, permite hacer una comparativa España-Reino Unido. Los resultados inclinan la balanza a favor del segundo, que ocupa el sexto puesto mundial mientras España queda relegada al puesto 27, pese a una evidente mejora, dado que en 2015 figuraba en el 38.

Superioridad británica en el aire

Reino Unido casi duplica el personal apto para el servicio o con edad militar. La diferencia de potencia de fuego con España es de 879 aviones de todo tipo frente a 540 aeronaves; de 348 helicópteros sobre 159 helicópteros; de 407 tanques sobre 327 carros de combate. Queda el consuelo de que el ejército español supera al británico en aviones caza, con 108 sobre 91.

Otro ranking sobre las 55 potencias militares del mundo considera que España está situada en puestos lejos de los primeros, debido a que su número de efectivos en tierra no es muy alto, pero si tuviese que librarse una guerra en el mar estaría sin duda entre los 8 o 9 primeros lugares. Y en el aire tampoco estaría más allá de los 15 primeros. 

Potencia nuclear

La clasificación final de cada nación también lleva consigo bonificaciones y penalizaciones. La posesión de armas nucleares no es tomada en cuenta para la elaboración del ranking de Global Fire Power. Los expertos que lo realizan valoran una fuerza de combate fuerte y grande a través de tierra, mar y aire respaldada por una economía resistente y un territorio defendible, junto con una infraestructura eficiente. Tales cualidades son las que se utilizan para redondear la fuerza total de lucha de una nación, en particular sobre el papel y en términos de guerra clásica.

En este sentido cabe destacar que al Ejército español se le considera meramente defensivo. Es decir, ideal para la defensa del país pero ineficaz a la hora de tener que emprender acciones bélicas ofensivas en territorios lejanos. Por consiguiente, sus unidades, armas y organización están orientadas de esa forma. Otros ejércitos que están por encima de España tienen una concepción mucho más ofensiva, lo cual les lleva a tener un coste más alto y unas armas más modernas y sofisticadas.

Errores de bulto

Llama la atención que este ranking de Global Fire Power, que presume de riguroso, no acierte en el presupuesto de defensa de España. Lo estima en torno a 10.000 millones de euros anuales, cuando los datos de los Presupuestos Generales del Estado apuntan que pasaría de 5.734 millones de 2016 a 7.558 millones en 2017. Una cifra casi ocho veces inferior al presupuesto de Defensa adjudicado a los británicos que sitúa en torno a 52.000 millones.

Según datos del propio Ministerio de Defensa español, el Ejército de Tierra es de los tres Ejércitos es el que más modificaciones ha experimentado desde el ingreso de España en la OTAN, en 1982. En 2016, estaba previsto que se redujera hasta un total de 70.000 hombres y mujeres, de los que 20.000 militares serían cuadros de mando y 50.000 militares tropa.

La proyección militar de España en el mundo se ha resentido como avalan otros índices más antiguos. Según el ranking de Presencia Global que elabora el Real Instituto Elcano, el país ha perdido seis puestos en la clasificación sobre influencia internacional de las naciones a nivel armamentístico. España ha pasado de la novena posición que ocupaba en 2013 a la decimoquinta en 2014. “Esta caída responde a la pérdida de portaviones que había desplegados”, según Manuel Gracia, coordinador adjunto del estudio.