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Imagen de archivo de los dirigentes de Lliures, Lliga Democràtica y Convergents, que sellaron un primer acuerdo del catalanismo liberal / EFE

El catalanismo moderado reclama bajar impuestos y eliminar sucesiones

Lliures, la Lliga y Convergents acuerdan un programa para poder negociar con el PDECat y Units

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El centroderecha existe en Cataluña. Aunque es una realidad que se trata de esconder, con el independentismo orientado a la izquierda y al “progresismo” desde el mismo inicio del procés. Con ello, fuerzas políticas como Convergència y sus derivadas han perdido el perfil ideológico, y es lo que trata de recuperar el catalanismo moderado de Lliures, la Lliga Democràtica y Convergents, que piden, en un embrión de programa elaborado por ahora sólo para intentar acercar posiciones con el PDECat y Units, bajar impuestos y eliminar, entre otros, el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Las conversaciones se mantienen con intensidad. En las próximas semanas las tres fuerzas políticas se han comprometido a llegar a algún tipo de acuerdo para presentar una candidatura a la Generalitat, esperando una reacción de otros partidos, como el PDECat, el Partit Nacionalista de Catalunya (PNC), que dirige Marta Pascal, o Units per Avançar, el partido que lidera Ramon Espadaler.

Pero las primeras medidas son claras: las que defenderían en la campaña electoral, con la idea de que el centro liberal debe tener cabida en la política catalana. Es Astrid Barrio, al frente de la Lliga, quien coordina esa aproximación respecto al cuerpo ideologico con una especie de decálogo.

Cataluña como "nación"

En la parte más política, se apuesta por el reconocimiento de Cataluña “como nación”, y por la posibilidad de votar en la próxima legislatura una propuesta acordada por el Parlament que “desarrolle su autogobierno como nación”. Y se defiende que se pueda disponer de competencias “exclusivas” en el terreno de la industria, la energía, los puertos y los aeropuertos, entre otras materias.

Es una defensa, en realidad, del Estatut de 2006 reforzado con la idea de que se pueda recuperar, o votar un Estatut renovado sobre aquellas bases.

Reducir el IRPF y quitar el Impuesto de Patrimonio

Pero el aspecto diferencial, claro, en el que no quiere entrar el independentismo identificado en Junts per Catalunya, ERC o la CUP, es el económico. Se pide “bajar la presión fiscal a los catalanes, reduciendo el IRPF y eliminando el Impuesto de Patrimonio y también los impuestos de donaciones y sucesiones hasta el tercer grado”.

En otro de los capítulos se insiste en “proteger la pequeña y la mediana empresa y los autónomos como unidades básicas de la economía catalana”, algo que formaba parte de todos los programas de la exCiU.

Reactivar la economía

Ese rasgo es el que debería tener una “buena acogida”, según los dirigentes de estos grupos políticos, que se mantienen la expectativa para diseñar una estrategia final. O bien acuerdan una candidatura conjunta, con PDECat y Units, complicada en estos momentos, o ensayan algún acercamiento a Ciudadanos, siempre que el grupo que encabeza en Cataluña Lorena Roldán no se presente de forma conjunta con el PP.

De lo que se trata, según un dirigente de ese catalanismo moderado, es de “cubrir todo el abanico, con fuerzas políticas que no somos independentistas, pero que sabemos que se deberá llegar a nuevos acuerdos para sacar este país adelante”. Y en eso, “deberá contar cómo reactivamos de nuevo la economía”.

Bajar impuestos ahora no es la receta con más apoyos, pero se considera que se ha descuidado el entramado empresarial y el que forma las clases medias catalanas en todos los años del proceso independentista. “En algún momento, aunque sin volver al pasado, se deberán recuperar políticas públicas sensatas”, se señala.