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Miquel Roca y Ángel Simón, presidente del grupo Agbar, en el Círculo Ecuestre / CG

Ángel Simón frente a Colau: “Aún espero una respuesta sobre el pacto social”

El presidente de Agbar apuesta por convertir Barcelona en un “hub” internacional en el ámbito del agua y señala que no se ha sentido “acompañado” por la administración pública

7 min

El empresariado ha comenzado a hablar con voz alta y clara. Los proyectos de inversión, los deseos de adaptar y mejorar el modelo de gestión público-privado que ha caracterizado a la ciudad de Barcelona desde los Juegos Olímpicos, chocan con una administración pública que se arroga algunas cuestiones: el pacto social o la democracia, como muros que no puede ‘asaltar’ el sector privado. Es el mensaje que ha querido trasladar el presidente del grupo Agbar, Ángel Simón, en un acto en el Círculo Ecuestre. “Aún espero una respuesta sobre el pacto social”, ha señalado Simón, en alusión al acuerdo que ofreció a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para trazar un itinerario para los próximos cuatro años, respecto a la atención a la población vulnerable, las inversiones y el manteniendo de puestos de trabajo. “Sólo he encontrado el silencio”, ha remachado.

En una conversación con el abogado Miquel Roca, Simón ha desgranado el proyecto de Agbar para hacer de Barcelona un “hub” mundial relacionado con el sector del agua, que tenga en cuenta el cambio climático, la innovación, la resiliencia de las ciudades y la formación de profesionales. Una “referencia” mundial desde Barcelona. Con la convicción de que la atención a la población vulnerable, a todos aquellos que no puedan asumir el coste del servicio, es un “elemento estratégico y no coyuntural” para Agbar, ahora y en los próximos años.

Modelo público-privado

Pero, ¿qué ocurre en Barcelona? En los últimos meses distintos foros económicos reclaman que se respete y se potencie el modelo de colaboración público-privada, --desde Foment, que preside Josep Sánchez Llibre al Círculo de Ecomomía, presidido por Javier Faus--que ha caracterizado a Barcelona y a otras ciudades catalanas. Para Miguel Roca, en los próximos años se demostrará que el sector público no podrá atender todas las necesidades y que deberá priorizar y marcar de cerca las inversiones públicas. Por ello, “se deberá pensar en que lo que ya funciona no se debe modificar”, en una referencia a Agbar y a su modelo público-privado con distintas administraciones. Eso, sin embargo, se ha querido cambiar desde el Ayuntamiento de Barcelona, y es lo que Ángel Simón ha querido reflejar.

El presidente de Agbar y vicepresidente de Suez , Ángel Simón / EFE
El presidente de Agbar y vicepresidente de Suez , Ángel Simón / EFE

Ante la pregunta de Miquel Roca, sobre si Agbar se había sentido acompañada, Simón lo ha dejado claro: “No, no nos hemos sentido acompañados y aún espero una respuesta sobre el pacto social”. Simón ha señalado que le hubiera gustado que la propuesta, sobre qué población se debería actuar, sobre qué inversiones eran necesarias o sobre la necesidad de mantener los puestos de trabajo de la empresa, hubiera llegado “desde la administración pública”. Pero fue al revés, y fue Agbar, como ha aseverado Simóm, la que tomó la iniciativa. Para Roca eso supuso un choque: “Hay quien cree que de pacto social sólo pueden hablar ellos”. Y el presidente de Agbar ha tomado la palabra del abogado, padre de la Constitución y exdirigente de Convergència para añadir que determinadas palabras y conceptos, como acuerdo social o “democracia”, son y deben ser “transversales”.

Colau y Agbar como "recaudadora de impuestos"

El tejido empresarial quiere cambios, y los quiere en Barcelona, porque se entiende que, desde la capital catalana, se puede recuperar el empuje económico en toda Cataluña. Con Roca como animador del debate, incidiendo en las cuestiones que más han golpeado a Agbar, el presidente del grupo ha profundizado en las críticas. Una de las más lacerantes es la inclusión de dos impuestos sobre residuos en el recibo del agua. Es una decisión de la administración pública, del Ayuntamiento de Barcelona, y del Área Metropolitana de Barcelona, (AMB), que preside Colau. Eso supone un encarecimiento del recibo del agua que para muchos ciudadanos ha resultado algo inesperado y que ha causado grandes enojos en un momento de crisis. Simón ha señalado que los impuestos suponen “el 65%” del coste del recibo del agua y que no es fácil ni calcularlos –porque la administración pide recaudarlos a partir de los metros cuadrados de superficie de los locales—ni explicarlos a los ciudadanos, que reclaman de forma constante.

Para Roca es una paradoja: “Para el pacto social no os quieren, pero sí os quieren para recaudar impuestos”. Aunque en ningún momento se ha pronunciado el nombre de Colau, durante toda la conversación ha sido el objeto de crítica, al entender que se ha convertido en una administración, el consistorio barcelonés, que ni escucha ni está dispuesto a colaborar, a pesar de que el gobierno local está formado por dos socios, con responsabilidades casi repartidas al 50%: los Comuns de Ada Colau, y el PSC, con el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni.

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