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Carles Puigdemont (JxCat), frente a Pere Aragonès (ERC) / FOTOMONTAJE CG

El ala radical de JxCat quiere reventar las negociaciones con ERC

“Más cerca de la repetición electoral que de la investidura de Aragonès”, amenaza el núcleo de Puigdemont por la complicidad del presidenciable de ERC con los comunes y su rechazo al modelo de la CUP

6 min

Junts per Catalunya (JxCat) prometió lealtad a Pere Aragonès. Al menos públicamente. Otra cosa es el debate abierto dentro del partido neoconvergente, donde el sector más radical amenaza con reventar las negociaciones para la investidura del republicano. Las complicidades del candidato de ERC a la investidura con los comunes, que nada quieren saber de JxCat, han provocado amenazas de repetición electoral por parte de un núcleo duro de Carles Puigdemont que no acaba de asimilar la negativa de Aragonès a convertir esta legislatura en un nuevo procés. Esto es, en un nuevo mandato de confrontación con el Gobierno español.

“Estamos más cerca de la repetición electoral que de la investidura de Aragonès”, afirman las voces más recalcitrantes de JxCat. Las que exigen abandonar la estrategia del diálogo y poner una fecha a la independencia, que es lo que precisamente desea evitar Aragonès. Son las que quieren aliarse con la CUP para poner contra las cuerdas al republicano con un nuevo modelo policial que prescinda de la unidad antidisturbios de los Mossos d’Esquadra. Son las voces que, en definitiva, han dejado las conversaciones en el aire.

Aragonès defiende a los Mossos

Precisamente ayer, el vicepresidente catalán salió en defensa de la policía autonómica. Lo hizo una semana después de que comenzaran los disturbios y el vandalismo urbano en las protestas por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél. Pero defendió a esa Brigada Móvil (Brimo) que JxCat y cupaires ponen en tela de juicio. El pasado jueves, ambas formaciones se reunieron para explorar futuros pactos de gobierno y coincidieron en criticar las cargas policiales, a pesar de que el consejero de Interior, Miquel Sàmper, pertenece a las filas de JxCat.

 

El vicepresidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, apoyó este lunes a los Mossos d'Esquadra, casi una semana después de iniciarse los disturbios / EP

El caso Hásel, por tanto, está condicionando las negociaciones para la investidura. Hasta el punto de que se han disparado las quinielas sobre el futuro titular del Departamento de Interior, siempre en manos de Convergència, excepto durante la etapa del tripartito de izquierdas, cuando recayó en Montserrat Tura (PSC) y Joan Saura (ICV). Que la CUP asuma esa cartera suena, en plena polémica por los disturbios, casi a broma.

Territorio y Políticas Digitales, los grandes contratos convergentes

Pero las discrepancias sobre ese reparto de cargos no se quedan en Interior. ERC, obviamente, asumiría por primera vez el Departamento de Presidencia, pero también quiere controlar --otra cosa es ver la fórmula adecuada para hacerlo-- las consejerías de Territorio y Políticas Digitales. Hace 10 años que CDC y JxCat controlan esos negociados. El primero, que ahora dirige Damià Calvet, controla licencias y contratos multimillonarios, y ha aparecido en varios sumarios relacionados con el caso 3%, sobre la financiación irregular de Convergència.

El segundo tiene como titular a Jordi Puigneró, hombre de la máxima confianza de Puigdemont. Es responsable de los grandes contratos de telecomunicaciones, así como de los proyectos de la llamada república digital --NASA catalana incluida--. Que Esquerra pueda acabar con el monopolio convergente en estas consejerías es uno de los grandes temores de JxCat.

Reparto de cargos

La portavoz y vicepresidenta de JxCat, Elsa Artadi, aseguró que las negociaciones todavía no están en la fase del reparto de sillas, pues no se ha superado el primer escollo: determinar si en el futuro gobierno catalán tendrán más peso las políticas de izquierdas o la implementación de la "república catalana". JxCat aprieta con lo segundo --el tan repetido lema del "52%" de los votos independentistas del 14F--, después de que Aragonès asegurara que este sería el mandato de la preparación del referéndum.

Los neconvergentes exigen concreción y una hoja de ruta. Y, sobre todo, plantar cara al Gobierno español. Y eso es precisamente lo que no quiere ERC, que le marquen el paso en el Congreso, que es el terreno donde los republicanos lograron desmarcarse de JxCat, sus socios de Govern, coprotagonistas de una convivencia imposible.

ERC-comuns

Otro tono diferente se mantuvo en la reunión de ayer de ERC con los comunes, a los que JxCat trata como convidados de piedra de ese gobierno amplio al que aspira Aragonès. A ambas partes les suena bien ese cambio de ciclo, basado en un refuerzo de las políticas de izquierdas en el futuro Govern. Pero los comuns recelan de una CUP entregada a la confrontación, y quieren que el PSC entre en esa ecuación. Quizá desde la oposición, con una abstención en la investidura de Aragonès y la garantía de que los primeros presupuestos del nuevo Ejecutivo autonómico serán aprobados. Pero los socialistas se han mostrado reticentes hasta ahora.

Los equipos negociadores del PSC y de los comunes tendrán el próximo miércoles su segunda cita.

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