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Ernest Maragall (i), cabeza de lista de ERC en Barcelona y Jaume Collboni (d), su homólogo en el PSC con el que puede pactar tras las municipales / CG

El nuevo escenario de pactos municipales que se abren en Cataluña tras el 28A

La caída en votos de los Comuns de Colau y la pérdida de fuelle de JxCat abre la puerta a un acuerdo entre los dos partidos vencedores, ERC y PSC

02.05.2019 00:00 h.
6 min

Los resultados de las elecciones generales han dado un vuelco significativo a la política catalana. Por primera vez, un partido independentista, ERC, se alzó con la victoria en la comunidad autónoma. Los socialistas han resurgido cual Ave Fénix de sus cenizas y han recuperado pulso. Los Comunes de Ada Colau sufrieron un revolcón considerable y han perdido la mitad de los escaños. Ciudadanos, aunque ha mejorado un 25% su apoyo popular respecto al 2016, mantiene los cinco diputados. El PP es irrelevante y Vox sólo entró con un diputado cuando sus aspiraciones eran mucho mayores. Por último, JxCat sigue con su pérdida de fuelle elección tras elección.

Con este escenario, los partidos afrontan las elecciones de mayo. Las europeas, de forma evidente, pero, sobre todo, las municipales. A tenor de los resultados de las generales pueden ahondar en el vuelco político. Un análisis de los resultados, población a población, confirma que PSC y ERC son las opciones preferidas en las ciudades que concentran la mayoría de los habitantes del país.

ERC en las plazas de Convergència

Los republicanos incluso entran con fuerza en los tradicionales feudos de la otrora derecha nacionalista de Convergència que JxCat ha sido incapaz de retener. En Vilanova i la Geltrú, por ejemplo, el partido de Puigdemont ha pasado a ser la quinta fuerza. En Valls, ERC gana de forma clara seguida de una JxCat empatada prácticamente en votos con el PSC. En Sant Cugat, la misma fotografía con un PSC que levanta cabeza tras años de oscuridad política en la ciudad; y Berga otorga una amplia mayoría a los republicanos, al igual que en Lleida.

Carles Puigdemont y Laura Borràs en una reunión en Waterloo / EFE

Carles Puigdemont y Laura Borràs en una reunión en Waterloo / EFE

En el área metropolitana de Barcelona y Tarragona, los socialistas afianzan su dominio. Nuevas victorias en Sabadell y Terrassa, incluso en Badalona, donde ganan de forma cómoda situándose Unidas Podemos en segunda posición. También refuerzan las mayorías en sus feudos tradicionales. Con estos datos, no extraña la rápida reacción de Xavier García Albiol al marcar distancias con las siglas PP.

JxCat sólo mantiene el pulso en Vic y Girona. Ni siquiera en Reus ha consolidado sus resultados y ha sido relegada a quinta fuerza.

Cs, PP y Vox, ¿sin alcaldías?

Ciudadanos y PP, junto con Vox, parece que no van a levantar cabeza en estos comicios y menos conseguir alguna alcaldía. Los Comunes retroceden en todas las localidades. En Barcelona, pasan a ser la tercera fuerza, por ejemplo, con un empate técnico a la cabeza entre el republicano Maragall y el socialista Collboni.

La provincia de Girona, habitual feudo de la derecha nacionalista, es un referente tras los resultados electorales. El binomio ERC-PSC o PSC-ERC gana en Palamós, Puigcerdà, La JunqueraLlagostera, Figueres, Platja d'AroBlanes, entre otros. Es decir, las poblaciones con mayor número de habitantes.

Traslación de votos

La traslación mimética de los resultados de las generales a las municipales sería un error porque en los comicios locales se suman otras variables como los candidatos de las formaciones, los independientes o la participación de la CUP, que con el Front Republicà avalado por Poble Lliure ha sufrido un importante correctivo en las generales.

Sin embargo, el mapa apunta cambios. Este giro puede acabar con la hasta ahora mayoría estable de JxCat en el interior del país y su nula relevancia en las ciudades más pobladas, salvo en contadas excepciones.

Estos nubarrones que se ciernen sobre la formación de Puigdemont, que alimentan los nervios de los alcaldables de la derecha independentista, pueden tomar cuerpo con los pactos. ERC quiere romper el monopolio de los neoconvergentes en la Cataluña interior y pueden hacer caso omiso a las exigencias de la ANC que apuesta sólo por pactos entre fuerzas secesionistas.

Silencio de ERC sobre pactos

La formación de Oriol Junqueras no ha abierto la boca sobre qué políticas de pactos aplicará tras el 26M, pero tampoco ha dado pábulo a la consigna del ultranacionalismo de la ANC. O sea, que la puerta está abierta para los acuerdos, sobre todo, con los socialistas. Y viceversa. La estabilidad de los gobiernos metropolitanos del PSC puede pasar por los republicanos.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau / EUROPA PRESS

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau / EUROPA PRESS

Los acuerdos municipales suelen ser variados en todo el territorio, pero la matemática puede ayudar a ambas formaciones para derrotar a su adversario común: JxCat. Los Comunes, si no retienen Barcelona, y parece que lo tienen complicado, se verán abocados a un futuro incierto como partido. Especialmente para Colau, porque es difícil imaginársela como teniente de alcalde de Maragall o de Collboni. Con este último, la cuestión se complica teniendo en cuenta los antecedentes: el PSC fue expulsado del equipo de gobierno municipal de malas maneras en la legislatura que ahora toca su fin.