Fotomontaje de la 'consellera' Alícia Romero en el hemiciclo del Parlament, junto a los logos de los partidos de la oposición

Fotomontaje de la 'consellera' Alícia Romero en el hemiciclo del Parlament, junto a los logos de los partidos de la oposición

Política

El Govern desactiva a la oposición con unos presupuestos que superan su primer examen parlamentario

La 'consellera' Alícia Romero defiende las cuentas pactadas con ERC y Comuns, que se encaminan a aprobarse el próximo 2 de julio tras rechazar las enmiendas a la totalidad de Junts, PP, Vox, CUP y AC, que estuvieron especialmente broncos

El pleno también valida este jueves la protocolaria ley de acompañamiento, aunque la jornada quedó eclipsada por el 'no' de los profesores al acuerdo educativo, que implica, por lo pronto, más huelgas hasta final de curso

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La oposición al Govern en el Parlament de Cataluña parece haber despertado tras el acuerdo de la mayoría progresista de la Cámara para aprobar los Presupuestos de la Generalitat, que garantizan la estabilidad de la legislatura hasta 2028.

Las derechas de uno y otro color han esperado a verse dos años más en minoría para pasar a la acción de forma decidida, como hicieron en la sesión de control del pasado miércoles pidiendo explicaciones al president Salvador Illa por el caso Zapatero, o este jueves en el debate de enmiendas a la totalidad de las cuentas; un trámite que da vía libre al Ejecutivo a aprobarlas, según lo previsto, el próximo 2 de julio.

Los discursos de Junts, PP, Vox y Aliança Catalana no fueron tan distintos entre sí a la hora de cargar contra el proyecto presupuestario; contra la consellera de Economía, Alícia Romero, que lo defendió en el pleno; y contra ERC y Comuns, que lo apoyaron en su primer examen parlamentario.

Junts, contra ERC

El tono de todos ellos fue especialmente bronco. También el de una Mònica Sales que, ante la mirada cansada de su secretario general Jordi Turull desde el palco de honor del hemiciclo, fue la primera en replicar al Govern. Ello, tras prácticamente una hora de cifras, datos y rigor sobre las partidas con las que el Govern pretende impulsar Cataluña en los próximos años, después de tres ejercicios consecutivos de prórroga presupuestaria.

La líder posconvergente tiró de tópicos —el PSC, rendido ante el PSOE; Jéssica Albiach (Comuns), vicepresidenta del Govern en la sombra—, a la par que incidió en el ya también clásico intento de sonrojar a ERC por sus renuncias; como la del traspaso del IRPF, que motivó su no a las cuentas en marzo.

En esta línea, la diputada habló sistemáticamente de tripartito, muy pendiente del repunte de los republicanos en las encuestas; ridiculizó el tren orbital acordado, y pidió encarecidamente al pleno que deje de insinuar que Junts está “en el rincón de pensar”, porque lo tienen todo “muy claro”.

La derecha, desatada

Deberán esforzarse, pues, en explicarlo mejor; un problema que no tiene el líder del PP Alejandro Fernández que, con un nuevo discurso de los suyos, arrancó varias carcajadas en un hemiciclo que parecía aburrirse con el debate.

Íntegramente en catalán, quizás por orden de un Alberto Núñez Feijóo que esta semana volvió a tropezar esta semana con el mundo económico catalán representado en el Cercle d'Economia, tildó las cuentas de “engaño masivo”, a la alianza entre PSC y ERC de “Sociedad de Socorros Mutuos” y a Salvador Illa de “el nuevo conducator catalán” —es decir, de dictador rumano—.

Y también puso el foco en lo que llama “gastos de propaganda”, que asegura que aumentan en el proyecto presupuestario presentado. El líder del PP de Cataluña, además, ridiculizó a la Generalitat por los múltiples organismos públicos en materia, por ejemplo, de transición ecológica, en lo que denominó “la gran menjadora socialista”, con irónicas referencias a la “taula pel pacte” y el “pacte per la taula”.

Vox y Aliança Catalana

La ultraderecha fue en la misma línea. En el caso de Vox, defendió que “hay que entrar con un bulldozer en la Generalitat”; se preguntó “¿qué tiene el señor Illa con China?”; llamó “Gestapo lingüística” al departamento de Política Lingüística del conseller Francesc Xavier Vila; y protagonizó un rifirrafe con el presidente del Parlament, Josep Rull, que se ha declarado “pretendidamente golpista” después de que el diputado Javier Ramírez se refiriera a él en esos términos.

La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, tampoco quedó al margen de la polémica: llamó “totalitario” al Govern, culpó al president de “malversación ideológica de fondos públicos” y de “subvencionar al terrorismo islámico”, y aseguró que los socialistas evolucionan favorablemente —“de la cal viva a las fake news”—, en referencia a la presunta campaña de falsa bandera del PSC en las elecciones catalanas de 2024.

El 'no' al pacto educativo, en escena

Mientras Junts, en la réplica, aseguró que “si el PSOE no está libre de corrupción, el PSC tampoco”, Laure Vega, de la CUP, afirmó en su turno de intervención que el acuerdo presupuestario es “una estafa a los catalanes”, en un speech tierno —como acostumbra la diputada rufianista del Baix Llobregat—, aunque sin incidencia alguna, en la línea de los anticapitalistas en los últimos años.

Pero el pleno saltó por los aires cuando, alrededor de las 12:00 horas —poco antes de una primera votación en la que no hubo sorpresas—, se hizo público el resultado de la votación del acuerdo educativo alcanzado entre Govern y sindicatos, rechazado ampliamente por los docentes de Cataluña.

Ello desencadenó una cumbre de urgencia entre la consellera de Educación, Esther Niubó, con el propio Illa para consensuar una respuesta, que se comunicó luego en una rueda de prensa posterior: el Govern desplegará el acuerdo de todas formas, pese a las nuevas huelgas.

ERC y Comuns

Por la tarde, destinada a aprobar la imprescindible ley de acompañamiento de los presupuestos con el apoyo del mismo bloque, hubo intentos de reprender a ERC y Comuns por cerrar filas con el Govern al respecto. Aunque el asunto quedó desdibujado en el momento en que la instrumentalización venía de la derecha y lo que dicen los profesores, precisamente, es que el acuerdo no es lo suficientemente de izquierdas.

Por lo demás, tanto los republicanos como los Comuns de Jéssica Albiach y David Cid optaron por un papel discreto, defendiendo su posición —"¿qué había que hacer? ¿quedarse al margen mientras el país queda bloqueado?"— y, eso sí, poniendo el foco en la nueva financiación, que también ha sido la principal protagonista de las jornadas del Cercle d'Economia de este año.

Romero desactiva a la oposición

En esta línea se refirió también Romero en su intervención inicial, pidiendo el voto favorable para la reforma del modelo de partidos como PP y, sobre todo, Junts, que podría desbloquear la cuestión en el Congreso de los Diputados, donde se votará el próximo otoño.

Pese a que un catarro visiblemente agudo impidió a la consellera de Economía expresarse con su musicalidad habitual, logró el objetivo de desactivar a una oposición envalentonada en este primer envite de las cuentas. Un trámite que ha aprovechado para agradecer la "generosidad" de sus socios y para detallar al pleno, grosso modo, donde irá el dinero. Algo que ya hizo el resto del Govern la semana pasada en las comisiones.

Triplicar la inversión respecto a hace diez años y priorizar carpetas clave para el Ejecutivo, como la vivienda o las infraestructuras, han sido algunos puntos donde ha puesto el foco, aunque estaba todo el pescado vendido. Y las cuentas se encaminan a una tramitación en la que tampoco habrá enmiendas, para ser una realidad a partir del próximo mes de julio.

El Govern ha dicho, en cualquier caso, que se pondrá manos a la obra para que en 2027 se aprueben otras. Aunque también reconoce que el espíritu de la negociación con sus socios ha sido la de aprobar unos presupuestos "de legislatura". Para "avanzar durante los próximos diez años".