Josep Maria Jové, Alba Camps, Marta Vilalta y Xavier Godàs, descontentos con el liderazgo de Oriol Junqueras en ERC

Josep Maria Jové, Alba Camps, Marta Vilalta y Xavier Godàs, descontentos con el liderazgo de Oriol Junqueras en ERC Fotomontaje CG

Política

Los opositores a Junqueras amagan con rebelarse si apoya los presupuestos sin el 100% del IRPF

Los miembros de la candidatura de Nova Esquerra Nacional consideran que este escenario podría beneficiarles ante la militancia "decepcionada" por el incumplimiento de los pactos de investidura

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El acuerdo entre el Govern y ERC para retirar el proyecto de presupuestos de la Generalitat de 2026 a cambio de desligar la cesión del 100% del IRPF de las negociaciones, que han empezado esta misma semana con el objetivo de aprobar las cuentas en verano, ha animado los grupos de WhatsApp de Nova Esquerra Nacional (NEN).

Se trata de la candidatura que estuvo a punto de arrebatar a Oriol Junqueras la presidencia del partido republicano en el último congreso tras aliarse con Foc Nou, la tercera en discordia, que no pasó el corte.

Estos opositores --rostros conocidos del partido en el Parlament y las Cortes Generales, pero discretos a la hora de criticar en público a la cúpula de su formación-- ya rechazaron el acuerdo suscrito con el Gobierno por el nuevo modelo de financiación. A su juicio, éste es muy distinto al que diseñó la exsecretaria general e ideóloga de este grupo, Marta Rovira, cuando, antes de retirarse de la política y afincarse definitivamente en Suiza, avaló a cambio la investidura de Salvador Illa.

Alzaron la voz tímidamente a principios de enero, cuando estos cambios no fueron sometidos al refrendo de la militancia, como sí se hizo entonces. Creen que la nueva financiación catalana no es lo suficientemente singular, que la Generalitat no se queda "la clau de la caixa", y que el principio de ordinalidad no está blindado.

Y ahora temen que ERC apruebe las cuentas del Govern sin cerrar la cesión del IRPF; lo que, dicen, les empujará a una rebelión interna.

Un año de discreción

Desde que perdieron el congreso en segunda vuelta con el 42,2% de los votos (Junqueras superó por poco el 50%), los distintos partidarios de renovar el liderazgo del partido --sobre todo, perfiles jóvenes próximos a Pere Aragonès-- priorizaron la pax interna que les propuso el reelegido Junqueras, que también puso de su parte al mantener en puestos de responsabilidad a díscolos como Josep Maria Jové, aún jefe de filas en el Parlament, o Sara Bailac, portavoz en el Senado.

No se supo más de Xavier Godàs, quien encabezó la candidatura rovirista en 2024; y el nombre de Alba Camps, candidata a secretaria general, solo volvió a salir cuando dimitió como diputada la exconsellera Tània Verge y le tocó ocupar su escaño en el Parlament, hace un mes, aunque su protagonismo se prevé "muy limitado".

Igual que otras figuras, como la exportavoz Marta Vilalta --la más perjudicada por la derrota de NEN, y relevada por Ester Capella--, la diputada en el Congreso Teresa Jordà, o los propios Jové y Godàs están por la labor, no obstante, de reorganizarse tras un año "sin demasiada actividad".

Y la aprobación de los presupuestos, que dan por hecha haya o no renuncias, será el detonante para volver a hacer "ruido", con unas elecciones municipales en el horizonte que serán "muy importantes" para esta facción, que sí se moviliza en el ámbito local frente a los junqueristas.

Argumentos

Su intención es acabar con el "personalismo" del presidente que, dicen, "ha ido a más". Más allá del eje ideológico --la actual dirección es más favorable a entenderse con los socialistas y confrontar con Junts--, esta es la principal queja de los roviristas, pues sospechan que el movimiento de ERC con las cuentas está íntimamente relacionado con la imposibilidad de Junqueras de presentarse como candidato a la Generalitat, que es su voluntad, como él mismo ha admitido reiteradamente.

Independientemente de las negociaciones por la cesión del IRPF, el líder de los republicanos ha planteado en varias ocasiones a Pedro Sánchez, en este sentido, un segundo indulto que le permita sortear la inhabilitación.

Y para ello, aunque se trate de una negociación privada como lo fue la primera medida de gracia, tiene que ceder. Y haber provocado un adelanto electoral, que nunca fue la intención del exvicepresidente del Govern, le hubiera impedido cualquier posible maniobra.

Pese a que ERC ha asegurado en los últimos días que, a cambio de los presupuestos, pedirán "nuevos espacios de soberanía" --es decir, que de una u otra forma volverán a depender de Moncloa en julio--, la falta de líneas rojas abre el abanico de posibilidades.

Y un acuerdo por las cuentas al margen del IRPF reforzará el tan juntaire "a cambio de nada" --el eslogan con el que los de Carles Puigdemont pretenden proyectar a los republicanos como dóciles respecto a los socialistas, tanto en Cataluña como en Madrid--, con el que los roviristas creen poder, eventualmente, imponerse al líder.

Pocas opciones de éxito

Sus opciones de éxito, al menos en el corto plazo, son muy escasas. El próximo congreso ordinario se celebrará, según dictan los estatutos del partido, en 2028. Y para forzar uno extraordinario deberían recogerse más de 2.500 firmas de militantes --un tercio del censo--.

La opción más viable, y que también está sobre la mesa, es la de constituir una corriente interna propia, lo que automáticamente les daría voz y voto en el Consell Nacional. Es la opción que ha puesto en marcha por su cuenta Joan Tardà con el apoyo de su expupilo Gabriel Rufián, ambos junqueristas, con el objetivo de impulsar frentes de izquierdas.

Y sería el primer paso para, de alguna manera, institucionalizar el "creciente malestar" que manifiestan los restos de Nova Esquerra Nacional. Una facción que, por lo pronto, ha vuelto a reunirse para debatir su respuesta ante lo que consideran una "tomadura de pelo" por parte de Junqueras y los suyos, a quienes acusan de "dar estabilidad" al Govern mientras "abren la puerta a renunciar a los compromisos adquiridos en los pactos de investidura que votaron las bases".