“Somos el sindicato independentista y de clase”. Así se presentaba el pasado martes la Intersindical-CSC, recién constituida en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en un mensaje enviado a los profesores por correo electrónico. Y añadía: “El sindicato, el sindicalismo, también debe ser un instrumento de construcción de la República catalana y, por este motivo, desde la Intersindical-CSC consideramos imprescindible dotar el movimiento republicano catalán de un instrumento de referencia en el ámbito sociolaboral, independiente de cualquier dinámica partidista pero al servicio de la República catalana que debemos hacer realidad entre todos”.

Esteladas y carteles por el 1-O en una universidad de Cataluña / CG

Esteladas y carteles por el 1-O en la UB y en la Pompeu Fabra / CG

El mensaje ha generado indignación entre el profesorado no secesionista de la UAB, un centro que se ha convertido en un feudo del separatismo estudiantil y que a principios de abril fue escenario de dos boicots constitucionalistas en apenas 48 horas: contra la plataforma de estudiantes S’ha acabat y contra un acto al que asistía la candidata del PPC a las elecciones generales, Cayetana Álvarez de Toledo.

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Comunicado de la Intersindical enviado a los profesores de la UAB

Los sindicatos tienen acceso a las direcciones electrónicas de los profesores, pues éstas son públicas. Pero el tono del mensaje redunda en ese ambiente opresivo existente en una universidad, cómplice con el proceso secesionista y cuyo rectorado ha reaccionado de forma muy tibia cada vez que profesores y estudiantes constitucionalistas han sido atacados.

Gran mural a favor de la independencia en una de las instalaciones de una universidad catalana / CG

Gran mural a favor de la independencia en una de las instalaciones de una universidad catalana / CG

“Esto de los sindicatos y el abuso del correo electrónico es inaguantable”, explica a Crónica Global la profesora titular de Comunicación de la UAB Isabel Fernández Alonso, una de las impulsoras de Universitaris per la Convivència. Explica que el comunicado de la Intersindical no es el primero que reciben los profesores de este centro. Y que en otras universidades también circulan. Estos docentes, conectados a través de plataformas como la de Fernández, Foro de Profesores o la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), han dicho “basta” a la presión independentista, denunciando todos y cada uno de los casos de politización universitaria.

La asociación S’ha acabat lo hará en sede parlamentaria, pues el pasado jueves, la Comisión de Empresa de la Cámara catalana aprobó, a propuesta de Ciudadanos, la comparecencia de este grupo de estudiantes que luchan contra la vulneración de derechos y libertades en la universidad para que expliquen su experiencia.

El correo de la CGT

Hace dos semanas, con motivo del boicot a la presencia de Álvarez de Toledo, los profesores de la UAB recibieron otro email, en este caso de la sección sindical de Personal Docente e Investigador Funcionario de la CGT. “Hoy hemos vuelto a ver en el campus de nuestra universidad llena de antidisturbios de los Mossos, Hoy nuevamente los hemos visto protegiendo actitudes fascistas ante la legítima protesta de quien considera que las universidades también deben ser espacio libre del fascismo. Desde la CGT en la UAB siempre hemos defendido la libertad de expresión, pero siempre nos hemos opuesto al totalitarismo, a la intolerancia y a quien defiende o permite el fascismo”.

En el escrito, “deploraban” el comunicado “ambiguo” del equipo de gobierno donde “básicamente se señala a los y las antifascistas. En cambio, no identifica a quien ha organizado un acto de apología de extrema derecha en la UAB con la exclusiva finalidad de perturbar la vida en el campus”.

Lazo amarillo en la Facultat de Ciències de la Universitat de Girona / CG

Lazo amarillo en la Facultat de Ciències de la Universitat de Girona / CG

Se refieren al comunicado del gobierno de la UAB, que sustanció los hechos en un texto en el que “reitera una vez más su convencimiento de que el campus universitario debe ser un ejemplo en el ejercicio de la libertad de expresión y donde todas las ideas y reivindicaciones deben tener cabida, siempre que se hagan con respeto a todos los miembros de la comunidad y los bienes públicos”.

Asimismo “rechaza la situación de tensión que se ha originado y el intento de impedir la realización del acto” y “lamenta la instrumentalización ideológica que se hace del campus universitario”. El tono neutro no satisfizo a los colectivos antifascistas, pero tampoco a los docentes ni a los alumnos no secesionistas, quienes echan en falta una actitud más proactiva ante esa radicalidad y su condena.

Una sentencia sin precedentes

Por el contrario, la UAB expresó su complicidad con los independentistas en otoño de 2017, mientras vetaba la inscripción de las juventudes de Sociedad Civil Catalana (SCC) en el directorio de colectivos del centro, donde sí tuvo cabida el Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans, muy influyente en este campus. Por esta exclusión, el Juzgado Contencioso Administrativo número 7 de Barcelona condenó a la UAB por vulnerar cuatro derechos fundamentales: el de no discriminación por razón de opinión, el de libertad ideológica, el de libertad de expresión y el derecho a la educación. Una sentencia sin precedentes en España.

De hecho, el cruce de comunicados politizados en la UAB en particular y en las universidades catalanas en particular se remontan a esas fechas convulsas del procés. El decano de la Facultad de Derecho de la Universitat de Girona convocó a los alumnos a la concentración en protesta por los encarcelamientos de los dirigentes independentistas. Asimismo, el claustro de la UAB aprobó el 22 de noviembre una declaración en la que se exigía “la inmediata puesta en libertad de las personas encarceladas” y “lamentaba profundamente las medidas políticas excepcionales que han supuesto la intervención del autogobierno de Cataluña”.

Comunicados de los equipos de gobierno

La Junta de la Facultad de Geografía e Historia de la UB reclamó un posicionamiento de este centro “ante unos hechos plenamente denunciables”. Y desde la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación de Barcelona de la UPC se enviaron numerosos comunicados en los que se convocaba a los estudiantes a diferentes actos políticos, sirviéndose del correo institucional que posee esta entidad, que debe representar al conjunto de matriculados. También el Consejo de Estudiantes de la Universitat Rovira i Virgili remitio un email a múltiples destinatarios, incluidos todos los estudiantes, convocando a una huelga política para el 26 de octubre de 2017.

Previamente, la UAB se había sumado al “paro de país” convocado el 3 de octubre de 2017 tras la celebración del referéndum. El 3 de noviembre de ese año, este centro criticó las decisiones judiciales sobre el procés.

Todo estos ejemplos de complicidad con el proyecto independentista aparece recogido en el informe Instrumentalización nacionalista del sistema educativo en Cataluña: el caso del 1 de octubre elaborado por la Asamblea por una Escuela Bilingüe. Otro estudio, en este caso de la profesora de Derecho Civil de la UB Chantal Moll, analiza también la connivencia de los rectorados catalanes con el proceso secesionista, así como las vulneraciones legales que ello implica y los orígenes de lo que define como “sumisión al poder político nacionalista”.

Ante el rechazo generado, la Intersindical se ha visto obligada a interrumpir sus comunicados con los profesores que no secundan el independentismo: “Querida compañera. Ateniendo a tu solicitud procedemos a darte de bajo de esta lista. Nos puedes encontrar siempre que lo necesites en la sección sindical de la Intersindical-CSC”.