La mayoría de fotos que circularon durante el 1-O y días posteriores fue la de las cargas policiales. Sin embargo, también se produjo la estampa de policías intentando hacer sus labores ante un padre que, con su hijo a hombros, lo impedía. Así lo ha recordado este jueves un agente de la Guardia Civil ante el Tribunal Supremo cuando ha explicado que aparte de agresiones y amenazas por parte de los manifestantes en el colegio donde actuó el 1 de octubre, vio cómo "un hombre que llevaba a un niño a hombros" le escupió en la cara y le insultó.

"Era digno de ver la cara de odio con la que nos miraba. Llevo 25 años en la Guardia Civil, muchos de ellos los pasé en el País Vasco en tiempos en los que había prácticamente un atentado semanal. Se pasaba muy mal, había mucho odio hacia nosotros. Y lo que pude percibir en esa persona nunca lo he percibido. Lo que más pena o miedo me dio fue que el niño de 8 ó 10 años que iba sobre sus hombros jaleaba lo que hacía el padre", ha contado al tribunal.

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El padre que, con su hijo a hombros, impidió la labor policial

Ante el intento de las defensas de preguntar si los concentrados les gritaban a los guardias que eran "gente de paz", el testigo ha rechazado este argumento de forma tajante: "Sí, decían que eran gente de paz cuando antes de eso nos habían estado dando puñetazos y patadas". Otro agente ha destacado que la actuación el 1-O le parecieron "horas", aunque "debieron ser minutos".

"Manual de guerrilla urbana"

Después de relatar "cabezazos, patadas y puñetazos", un agente ha mencionado que le llamó la atención que parecía que algunos concentrados "se habían leído el manual de guerrilla urbana que circula por internet", añadiendo después que un hombre trató de arrebatarle el arma. No es el único al que le ocurrió, ya que ayer ya declaró otro testigo en el mismo sentido.

Han sido varios los guardias civiles que han declarado esta tarde del juicio que durante la actuación el día del referéndum sufrieron lesiones de diversa consideración, en su mayoría contusiones por los golpes que les propinaron los manifestantes o lanzamiento de objetos y por las que recibieron atención médica.

"Metí la porra como si no hubiera un mañana"

Otro de los agentes en declarar ha tenido que explicar por qué dijo, en el operativo en una población cercana de Barcelona de apenas 350 habitantes, "metí la porra pa' dentro como si no hubiera un mañana y no había cojones", tal y como se le escucha en uno de los vídeos grabados por la cámara GoPro que él mismo portaba.

Ese comentario lo ha incardinado el testigo en una conversación privada en la que liberaba la tensión acumulada junto a sus compañeros durante la jornada del 1-O. Igualmente ha reconocido haber manifestado "pensando en alto" la posibilidad de acometer a "la masa" que impedía el acceso al centro de votación mediante "puntazos", una técnica que considera incluida en los manuales de control de masas.

Bomberos y Mossos

Sobre la cuestionada labor de los Mossos por parte de la Policía y Guardia Civil, varios agentes que participaron en el dispositivo y que han declarado en el Supremo han hablado de que dos mossos y un grupo de bomberos dificultaron la actuación de la Guardia Civil a un instituto de la localidad de Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona) para tratar de impedir la votación del referéndum independentista, según han declarado algunos de los agentes que participaron en ese dispositivo.

Dos efectivos han explicado al tribunal que juzga el procés que al llegar se encontraron con unas 150 personas colocadas ante las puertas del instituto para impedir la actuación policial y que en las inmediaciones también había dos mossos de la policía autonómica, uno de los cuales se encaró con los guardias civiles al decirles que no estaban "autorizados" para intervenir y a pedirles que les enseñaran la orden judicial.

Barreras

A preguntas del fiscal Jaime Moreno, uno de los testigos ha manifestado que esta reacción del mosso no ayudó a facilitar la actuación del Instituto Armado, ya que "animó" a las personas allí congregadas y les puso "más eufóricos".

El mismo agente, que ha reconocido que los efectivos de su grupo utilizaron sus defensas reglamentarias (porras) pero sólo para "defenderse" de las agresiones de la gente, ha relatado que al salir del centro de votación vio cómo llegaba un grupo de bomberos que se colocaron haciendo "barrera" entre la línea de guardias civiles y los manifestantes.

Nueva bronca entre Marchena y Pina

Estos han sido algunos de los más de 20 testimonios que se han escuchado en la tarde de este jueves en el Tribunal Supremo por parte de guardias civiles que estuvieron en distintos centros de votación durante el 1-O. Cuando declaraba el quinto agente, Jordi Pina, el abogado de Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez, le ha preguntado por un momento de su actuación. Tras la respuesta del testigo, Pina le ha insistido: "¿Está totalmente seguro de eso? Lo digo porque lo estoy viendo", ha indicado señalando con la cabeza a un ordenador situado en su mesa, lo cual ha provocado la reacción airada del presidente del tribunal, el magistrado Manuel Marchena.

"Lo que podemos hacer es que testifique usted en lugar del testigo", ha dicho Marchena visiblemente molesto. "Normalmente se porta como un letrado serio, compórtese como un letrado serio", ha añadido. Tras los intentos de Pina por explicarse, el magistrado ha continuado. "Como tengo razón, ya está. No me dé explicaciones, que igual agravan su actitud", ha aseverado, tras lo cual el letrado ha pedido disculpas al tribunal.