Alejandro Tercero opina sobre el futuro de Seat y Cupra en la planta de Martorell
Seat, Cupra, Martorell
"Volkswagen estudia sustituir la marca Seat por Cupra y eliminar 50.000 empleos del grupo, y cada vez que Seat estornuda, Cataluña tiembla"
Seat es, con mucha diferencia, la principal empresa de Cataluña. Con una facturación de 14.000 millones de euros y 14.000 empleados, ninguna otra compañía se acerca a sus cifras.
Y a eso hay que añadir varios miles de millones adicionales generados por las compras a proveedores (industriales, tecnológicos, logísticos, ingenierías) que a su vez producen miles de puestos de trabajo.
Se trata de una empresa sistémica para Cataluña. Es decir, tiene un peso crítico sobre la economía y el empleo de la comunidad, incluso de toda España.
Por eso, cada vez que Seat estornuda, Cataluña tiembla.
Y eso es lo que ha ocurrido este jueves, cuando la prensa alemana ha avanzado que Volkswagen -matriz de la histórica compañía española- estudia eliminar la marca Seat en dos años.
En plena era de la desindustrialización -el peso de la industria en la economía catalana ha pasado del 43% en la segunda mitad del siglo pasado, al actual 18% sin solución de continuidad-, cualquier movimiento como el conocido esta semana requiere la máxima atención.
En los últimos siete años, Volkswagen ha desarrollado en España la marca Cupra, que ha producido sus coches en la fábrica de Martorell. Y, poco a poco, Cupra ha ido ganando peso a costa de Seat, hasta llegar a adelantarla en el número de unidades colocadas en el mercado.
Así, la sustitución de una marca por otra ha sido progresiva. Y, si finalmente se confirma, la desaparición de Seat era una noticia previsible.
Los motivos de esta operación son múltiples. Los modelos de Seat han acabado compitiendo en público, equipamiento y precio con los de Skoda, marca hermana del grupo Volkswagen. Mientras que Cupra ha desarrollado automóviles eléctricos para un público más juvenil y con mayor capacidad adquisitiva, sin llegar a chocar con Audi. Además, son más rentables que los Seat.
Con estos mimbres, la apuesta de Volkswagen por Cupra frente a Seat tiene sentido estratégico.
Sin embargo, el nuevo plan de transformación del grupo alemán, que también ha trascendido este jueves, prevé un recorte de 50.000 puestos de trabajo en los próximos tres años.
Y, aunque el punto de mira se sitúa en cuatro fábricas alemanas, no se descartan afectaciones en otras marcas y países, lo que causa una lógica inquietud.
Por eso, ahora, más allá de la nostalgia por el cambio de logotipo, el principal objetivo debe ser salvar las decenas de miles de empleos directos e indirectos que genera el gigante automovilístico con sede en Martorell.
O, al menos, la mayoría de ellos.