Ignasi Jorro, director de Crónica Global, opina sobre la irrupción de Tatxo Benet en el lobby FemCat
Cuenta hoy Crónica Global que Tatxo Benet intenta influir en el empresariado catalán contra la financiación singular y, por ende, contra el Govern de Salvador Illa. El empresario sin empresa acaba de llegar a la presidencia del lobby FemCat, como avanzó este medio en exclusiva.
Benet asumió el cargo digiriendo mal que un digital de ADN 100% empresarial como este destapara su operación para sustituir a Oriol Guixà en la presidencia. "Talibanes" y "faltos de credibilidad" nos llamó, pese a que, en efecto, se dio cuenta de su discreto asalto a la plataforma minoritaria de directivos. Era verdad.
Ahora, con la maniobra sustanciada, algunos en el perímetro del artefacto se preguntan si Benet es el mejor perfil para tener la vara de mando de FemCat, habida cuenta de su inquietante final en Grupo Mediapro, conglomerado que fundó junto a Jaume Roures y Gerard Romy.
La salida del directivo se produjo sin la presencia de su socio, que lo plantó tras despedirlo. Después, el accionista mayoritario ha encargado levantar alfombras de su gestión al frente de la firma, que se descalabró hasta perder el gran contrato de retransmisión televisiva de LaLiga.
En paralelo, Southwind Media ha encargado la venta del grupo. Interviene el hijo de Juan Antonio Samaranch, tal como explicó Crónica Global. Ello, sin perjuicio de los recortes que habrá que hacer en la estructura. Está sobredimensionada.
Esa colocación también tendrá que sortear las máculas de reputación que arrastra Mediapro. La compañía se embarró en el caso Fifagate, en el que reconoció mala praxis --y pago de al menos un soborno--, aunque terminó saliendo disparado del mismo por un lance procesal en Estados Unidos.
La causa está aletargada, aunque no ha recibido el archivo final.
Por el camino, Benet, entonces con Roures, acercó a Mediapro al referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, e invadió espacio público al construir su casa en --adivinen-- Begur, en plena Costa Brava, el retiro veraniego de la burguesía catalana. La mansión terminó intervenida por la Administración fiscal.
Son todo razones para pensar que, quizá, con el talento empresarial y directivo que anida en FemCat, elegir a Benet no haya sido el movimiento más astuto.
Él mismo tendrá que demostrar sus dotes de buena gestión. Y rendir cuentas ante los patronos, como en cualquier otra fundación al uso.
Eso sí, se antoja contradictorio que el nuevo presidente arremeta contra los medios informativos si no le son afines. Sólo se explica desde el resentimiento.
Y, sobre todo, sorprende que Tatxo Benet trate a otros de talibanes, cuando su llegada al empresariado ha sido teledirigida por Carles Puigdemont y tiene como cometido --casi único-- aspirar a virar a la sociedad emprendedora hacia un independentismo en horas más que bajas.
Un objetivo harto difícil, lo que explica el tono crispado de sus mensajes de WhatsApp.