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El efecto de las maniobras de la Brigada Ibex 35

Ignacio Vidal-Folch
6 min

Las advertencias de la Brunete Mediática cayeron en saco roto. Los dictámenes de la Brigada Aranzadi cayeron en oídos sordos. Pero las maniobras orquestales de la Brigada Ibex 35 y de miles de empresas y ahorradores que están llevando sus bienes fuera de Cataluña han puesto los pelos de punta a muchos indepes que, además de la "ilusión" por montar "un país nuevo", tienen algo de sentido común.

¿Y Cocomocho? Al borde del abismo, es posible que lejos de sufrir vértigo y amilanarse, y dado que de todas maneras ya ha cometido delitos por los que tarde o temprano habrá de responder en el banquillo, dé un paso al frente.

Nos llevaron pasito a pasito ante el borde de ese precipicio los Pujol, los tripartitos de izquierdas intoxicados por ERC, y finalmente la gran astucia de Mas, como legítimos y exactos representantes de una burguesía hipocritona y herida en su exacerbado narcisismo. Es cierto que ya en 2012 El Astut se dirigía a 300 altos cargos de la administración regional en términos militares. "Sois los generales de un ejército, que es la Generalitat", clamaba, mientras su conseller Puig predicaba a los mossos que estuviesen dispuestos a verter hasta la última gota de su sangre (sic) en defensa de Cataluña, etcétera. Es gente beligerante y aguerrida, por lo menos de boquilla.

Nos llevaron pasito a pasito ante el borde de ese precipicio los Pujol, los tripartitos de izquierdas intoxicados por ERC, y finalmente la gran astucia de Mas

Pero aún así cabe imaginar que en una situación como la actual, incluso sabiendo que él y su camarilla se habían metido en un callejón sin salida --y sobre todo después de la triple advertencia del discurso del Rey, la retirada de la Brigada Ibex 35 hacia Madrid, Alicante y Palma, y la manifestación de la mayoría o minoría silenciosa--, el Astut, como emanación de la burguesía prudente, conservadora y timorata, daría marcha atrás y trataría de jugar con las escasísimas posibilidades que le quedasen. Creo. A no ser que tantas derrotas, errores y humillaciones (la más dolorosa, perder la poltrona por imposición de los cupaires) le hubieran exasperado hasta el punto de la ceguera.

Pero el caso de Cocomocho (Puigdemont) y Junqueras es algo diferente. Ellos no son representantes de la prudente burguesía, sino gente de campo, rústica. Sin conocimiento, pero con una gran, gran ilusión. Puigdement en concreto no es presidente de la Generalitat porque le haya votado nadie, sino porque lo impuso la CUP. Aunque hable algún idioma, es un sujeto fundamentalmente rústico --en los dos sentidos de la palabra y sin querer ofender--, puesto a dedo en el cargo por los anarcoides cuyo proyecto político fundamental consiste en “que empiece el mambo”: o sea, la lucha en la calle.

En opinión de esa gente, las festivas demostraciones sindicales del 11 de septiembre, los uniformados desfiles de un Nuremberg risueño, no pueden irse repitiendo año tras año hasta el hastío; no pueden agotarse en sí mismos. Una vez el Triunfo de la Voluntad ha quedado afirmado en repetidos desfiles y paradas, es preciso pasar a la acción, que algo se rompa.

Puchi escucha los consejos asustados de mucha gente que le recomienda mesura y comprende sus temores, pero al mismo tiempo anhela igualar por lo menos a Companys y sabe que para conseguirlo sólo le faltan unas horas de aguante

Puchi escucha los consejos asustados de mucha gente que le recomienda mesura y comprende sus temores, pero al mismo tiempo anhela igualar por lo menos a Companys y sabe que para conseguirlo sólo le faltan unas horas de aguante, unas horas de resistencia a todas las presiones; la tentación íntima persiste: sólo unas horas más de mantener la coherencia, de perseverar, y pasaría a la historia...

Desde el punto de vista personal, al fin y al cabo el gesto heroico le saldría barato, pues aunque España sea una dictadura más feroz que Turquía y Marruecos juntas, ya no está en vigor la pena de muerte; todo lo más tendría que pasar a la sombra un tiempecito, que podría aprovechar para escribir sus memorias.

Otra cosa es el precio que estamos pagando y el que pagaríamos los ciudadanos por su sueño de martirio light.

En resumen: ¿Qué decisión, finalmente, tomará Cocomocho? ¿Apretará el freno en el último momento? ¿O el acelerador? ¿Se inclinará por el seny? ¿O en un arrebato inesperado se dejará llevar por la rauxa, y que arda Troya?

¡Misterio!

(Continuará)

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¿Quién es... Ignacio Vidal-Folch?
Ignacio Vidal-Folch

Por desgracia nací huérfano, ya que mis padres fueron aplastados por un aerolito un par de años antes de que yo naciese. Esta tragedia me obligó a formarme como autodidacta. De joven lavé platos en el Soho, fuí maquinista en un ballenero, croupier en un casino, músico callejero en la estación Sebastopol del metro de París, y dí tres veces la vuelta al mundo como inspector de hoteles para la cadena Savoy. Enriquecido por tantas experiencias volví a Barcelona, donde he publicado varias novelas y libros de relatos y colaboro con el diario El País y las revistas Tiempo, Jot Down y otras.