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Los chivos expiatorios

Ignacio Vidal-Folch
5 min

En esta siniestra película que es el prusés (del que, a la vista de las primeras consecuencias cataclísmicas, con la fuga de empresas de Cataluña a Madrid, Valencia, Aragón o donde sea, con el terror de los ancianos a quedarse sin sus pensiones, con el vaciado de las arcas de los bancos, y hasta con la posibilidad de enfrentamientos violentos, todo el mundo que puede quiere apearse) los chivos expiatorios van a ser los tontos de la CUP. Les veremos perseguidos a porrazos por los Mossos. A ellos --no a sus votantes pijos, no esos gauchistas divinos de chichinabo que viven en Pedralbes y les votaron por hastío de la corrupción, para fastidiar, por ver qué pasa, sino los tontos útiles, los cupaires de una neurona por cabeza-- se les colgará la responsabilidad del desastre, mientas los líderes golpistas, incluido el Astuto, y la irresponsable clase intelectualoide que le suministró el argumentario, ocuparán la plaza de gente sensata, gente de orden, y los partidos golpistas se presentarán como partidos en el fondo razonables, cuyas bases fueron arrastradas por los antisistema.

Hasta el próximo jueves, las jeremiadas van a ser continuas. Ayer ya pudimos leer unos editoriales y artículos asombrosos de hipocresía y de filisteísmo, firmados por los intelectuales más destacados de la trama civil del golpe, los que lo han estado alentando, y que ahora, senatorialmente, advierten de los peligros del mismo y recuerdan que ellos ya habían avisado de que no hay independencia low cost. ¡Chocolate por la noticia! Gracias por recordar al respetable que no hay independencia sin pagarla en sangre o en dinero, por recordárselo ahora que el dinero ya está saliendo a chorro, y lo otro, ya se verá. Precisamente los que han estado echando carbón a la máquina durante años para asegurarse de que el choque de trenes sea estruendoso, un minuto antes del mismo saltan a tierra para contemplarlo con perspectiva, desde lejos y tomando notas. Incluso los redactores del infame "editorial conjunto" de una docena de medios de comunicación catalanes, en una unanimidad que junto al Colegio de Periodistas es la manifestación más vergonzosa del espíritu gregario, sumiso y, por qué no decirlo, totalitario, que late en el catalanismo, ahora entonan el "no es eso, no es eso, así no vamos bien".

Los intelectuales más destacados de la trama civil del golpe, los que lo han estado alentando, advierten ahora, senatorialmente, de los peligros del mismo y recuerdan que ellos ya habían avisado de que no hay independencia low cost

¿Hubiera podido suceder todo esto sin los medios de formación de masas privados, generosamente untados, sobornados por la Generalitat y ampliamente financiados por los bancos que ahora se largan corriendo? Solitos, los medios públicos de agit-prop del Govern, TV3 y Cataluña Radio, desprestigiados hasta lo grotesco salvo en los ámbitos rurales, no hubieran podido conducirnos hasta aquí. Lo decisivo han sido los periódicos y emisoras de radio privadas que conforman el imaginario de la burguesía barcelonesa. Que ahora sacrifican en el altar de la moderación a personajes como Quico Sallés pero mantienen operativa a la auténtica lista de los golpistas, que todos sabemos quiénes la componen: esas bocatortas que, nadie lo dude, se irán del destrozo de rositas, lavándose las manos como Pilatos.

Es la historia de siempre de la burguesía catalana. Es lo que dijo Pla a Carner cuando el poeta publicó su bonito poema que concluye "pugui jo caure incanviat / tot fent honor, per via dreturera, / amb ulls humits i cor enamorat / a un esquinçall, en altre temps bandera": "Este soneto terrible de Josep Carner se debería dar a todo el mundo para que todo el mundo lo meditase. Pero quizá hubiera sido mejor que este soneto no se hubiese tenido que escribir nunca, haciendo de forma que las personas que formaban parte de las clases dirigentes en el periodo anterior a este periodo [Pla se refiere al franquismo] hubiesen tenido un poco más de cuidado con las personas con las que se jugaban los cuartos --por decirlo con la vulgaridad natural del país--".

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¿Quién es... Ignacio Vidal-Folch?
Ignacio Vidal-Folch

Por desgracia nací huérfano, ya que mis padres fueron aplastados por un aerolito un par de años antes de que yo naciese. Esta tragedia me obligó a formarme como autodidacta. De joven lavé platos en el Soho, fuí maquinista en un ballenero, croupier en un casino, músico callejero en la estación Sebastopol del metro de París, y dí tres veces la vuelta al mundo como inspector de hoteles para la cadena Savoy. Enriquecido por tantas experiencias volví a Barcelona, donde he publicado varias novelas y libros de relatos y colaboro con el diario El País y las revistas Tiempo, Jot Down y otras.