Núria González
Si cae el Pirulí, caerá todo
"Todo mi apoyo a los trabajadores y trabajadoras de RTVE, especialmente de RNE, que son los que menos se ven, pero los que más se juegan"
No deja de ser paradójico que este Gobierno, que pretende hacerse pasar por ser el adalid de “lo público”, sea el que los esté destruyendo con más arte, salero y celeridad.
Y ahora vienen, de nuevo, la radio y la televisión a engrosar la lista de servicios públicos hechos puré.
Todos los gobiernos han manoseado RTVE e intentado utilizarla en su propio beneficio, más o menos. Sin embargo, este mantenimiento de la “independencia periodística”, sobre todo en informativos, se mantuvo hasta 2018, cuando se inició por parte de los trabajadores de RTVE la campaña “Viernes Negros”, para denunciar los intentos de injerencia en el trabajo de los periodistas por la dirección del ente público, en aquel momento en manos del gobierno de Mariano Rajoy, y que se extendió durante las primeras semanas del gobierno en solitario de Pedro Sánchez.
Todos los viernes los trabajadores y trabajadoras, incluidos los que salían en pantalla, vestían de negro en señal de luto por la libertad de prensa, que se estaba poniendo en entredicho.
Por aquel entonces, tanto Unai Sordo, el jefe de CC.OO., como Pepe Álvarez, capataz eterno de UGT, mostraban públicamente su apoyo a las protestas de la plantilla de RTVE, así como todos los diputados de Podemos. Pero esto no ha durado mucho.
En cuanto Podemos tocó chicha y los chicos de Pablo Iglesias empezaron a pisar la moqueta de RTVE, los comisarios políticos se fueron instalando en todos los niveles hasta convertir Televisión Española en una televisión que más se parece al NO-DO que a un medio de comunicación del s. XXI.
Propaganda, manipulación y atontamiento general a través de informativos en los que la información real (que no objetiva) dura menos del 20 % del total del programa, siendo el grueso del mismo noticias folclóricas, deportes y una cobertura meteorológica que ni la NASA.
Tratando así a la televisión y la radio públicas, no es de extrañar que desde el Ministerio del Interior se elaboren listas negras de periodistas y comunicadores, al más puro estilo Stasi en sus mejores momentos. Si han hecho eso con los de fuera, que en cualquier país normal habría valido la dimisión del ministro Marlaska en menos de 30 segundos, ¿qué no harán con sus periodistas “de la casa”?
Persecución, censura, expedientes disciplinarios y muchísima presión, hasta que los profesionales se van o se cansan. Porque, además, mientras se firman contratos millonarios con auténticos bodrios comunicativos como Broncano o Inés Hernand, se van recortando sueldos y las más básicas prestaciones a los trabajadores de la plantilla. De algún sitio tiene que salir el dinero de las estrellitas…
Sin embargo, el momento más infame del que tristemente ha sido protagonista indirecta RTVE fue el 30 de octubre de 2024, cuando, con los muertos flotando aún en los pueblos de Valencia debido a la DANA, en el Congreso de los Diputados, este Gobierno y sus socios dieron prioridad absoluta al pleno parlamentario que debía aprobar el reparto de sillones en el Consejo de Administración de RTVE, para que el PSOE pudiera pagar uno de los cientos de peajes a sus mantenedores de sillón monclovita, como el de los independentistas catalanes (véase el caso del fracasado y resucitado Mikimoto), o cualquiera de sus indecentes socios.
Puesta en manos de semejantes personajes, mucho han tardado los profesionales de RTVE, que los hay, en volver a vestirse de negro. Ya lo hicieron en mayo de 2025. Sin embargo, entonces ya solo fueron apoyados por la CGT, ya que los jefes de CC.OO. y UGT están perfectamente dominados por el poder y hace ya mucho que vendieron a los trabajadores.
Lo mismo ha ocurrido con las protestas de este pasado viernes, e intuyo que pasará en las previstas para el lunes 14 de septiembre, donde se prevén tres parones: de 7 a 8 h de la mañana, de 13 a 14 h del mediodía y de 20 a 21 h de la noche. A UGT y CC. OO ni están ni se les espera.
La gota que ha colmado el vaso ha sido, no solo que el masaje al presidente Sánchez que se le hizo en Mañaneros 360 esta semana fuera contratado externamente para asegurarse el éxito placentero de las caricias comunicativas para el entrevistado, sino que, además, se cortaron de los informativos las protestas que los trabajadores llevaron a cabo ese día en la puerta de los estudios de RTVE de Prado del Rey para denunciar esa situación.
Censura pura y dura en las puertas del Pirulí, que, por suerte, los pocos trabajadores funcionarios que quedan en el ente público han decidido denunciar. Cosa que nunca jamás ha pasado, por ejemplo, en TV3 ni Catalunya Ràdio, que se convirtieron en el brazo armado de la comunicación del independentismo. Hoy se intentan redimir viviendo de hacer del gatito manso del gobierno de Illa. Un dineral tirado.
Y es que ya no somos un país normal, pero aún no somos un desastre sin arreglo, aunque muchos se empeñan en que dejemos de serlo, empezando por practicar el atentado contra la libertad de información que, por cierto, pagamos todos.
Así que, desde aquí, todo mi apoyo a los trabajadores y trabajadoras de RTVE, especialmente de RNE, que son los que menos se ven, pero los que más se juegan, y les invito a que ustedes también apoyen estas protestas, que, aunque tarde son vitales, ya que, si cae la libertad en el Pirulí, caerá todo.