Gonzalo Bernardos y una imagen del Banco Central Europeo (BCE)
¿Por qué los tipos de interés seguirán subiendo?
"La oferta contribuirá en una elevada medida al incremento de la inflación en la zona euro debido a dos factores: el encarecimiento de los combustibles fósiles y el alza del precio de los alimentos"
El próximo año, la demanda de bienes y servicios no impulsará significativamente la inflación, pero sí lo hará la oferta.
En 2027, según la Comisión Europea y el BCE, la zona euro seguirá estancada y su PIB crecerá únicamente un 1,2%. Los principales motivos serán la debilidad de la demanda interna y el encarecimiento de las importaciones de petróleo y gas natural, especialmente si el estrecho de Ormuz permanece casi cerrado al tráfico marítimo.
La debilidad de la demanda interna vendrá determinada por el escaso crecimiento del empleo y de los salarios reales, la elevada incertidumbre, el mayor coste y la menor disponibilidad de crédito, la entrada del programa Next Generation de la Unión Europea en su fase final, y la necesidad de que algunos países, especialmente Francia y Bélgica, efectúen un ajuste fiscal.
La oferta contribuirá en una elevada medida al incremento de la inflación en la zona euro debido a dos factores: el encarecimiento de los combustibles fósiles y el alza del precio de los alimentos. El primero se producirá si las exportaciones de petróleo y gas natural del Golfo Pérsico continúan viéndose afectadas por el conflicto bélico que enfrenta a EEUU e Israel con Irán.
El aumento del precio de ambos combustibles sería aún mayor si el país persa volviera a destruir instalaciones de extracción y transporte de petróleo y gas natural de los países vecinos. Lo mismo ocurriría si los ataques de drones ucranianos redujeran la producción de las refinerías rusas. En nuestras gasolineras, este último factor provocaría una subida del precio del diésel bastante superior a la de la gasolina.
El petróleo y el gas natural desempeñan una triple función: sirven como materia prima para producir plásticos, medicamentos y productos químicos, constituyen fuentes de energía térmica y eléctrica y se utilizan como combustible en el transporte y la industria. A través del encarecimiento de la gasolina, el gasóleo y la electricidad, la subida de los precios de ambos productos se traslada al conjunto de la economía.
El incremento del precio de los alimentos vendrá generado por la disminución de la producción agrícola, el aumento del importe de los fertilizantes y los combustibles y las dificultades para exportar comestibles por parte de Rusia y Ucrania. Las principales causas de las malas cosechas serán las sequías registradas durante la primavera y el verano en numerosos países europeos y los fenómenos meteorológicos adversos asociados a El Niño en otras regiones del mundo.
Desde mi perspectiva, la combinación de los anteriores factores podría provocar que la tasa de inflación de la zona euro continuara subiendo durante el resto del año y superara el 4% en el primer semestre de 2027. Si así sucediera, el tipo de interés principal del BCE podría alcanzar el 3% al final del actual ejercicio y ascender como mínimo hasta el 3,5% durante el siguiente.
Estas previsiones están sujetas a una gran incertidumbre, pues una sustancial parte del aumento de la inflación procede de dos conflictos bélicos, especialmente del librado en el Golfo Pérsico. Si ambos concluyen en los próximos meses, el incremento del IPC será más moderado y el BCE elevará sus tipos de interés en menor medida.
No obstante, la presencia de Donald Trump al frente de EEUU y la imprevisibilidad de sus decisiones hacen más difícil que nunca anticipar la evolución de las variables económicas y financieras. Por un lado, no son descartables nuevas presiones inflacionistas derivadas de un aumento de las restricciones al comercio internacional o de la interrupción de las cadenas mundiales de suministro. Por otro, una crisis de deuda o bursátil en EEUU podría generar una tendencia desinflacionista.
En 2025, ningún analista previó un elevado aumento del precio del petróleo, pues la mayoría estaba convencida de que descendería debido al gran exceso de oferta existente. Sin embargo, el factor Trump transformó por completo ese escenario: el inicio de la guerra de EEUU e Israel contra Irán convirtió el exceso de crudo en escasez de suministro. Un factor que algunos consideran mágico, pero que a mí me parece una maldición.