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José Antonio Bueno y un diccionario traductor

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Pensamiento

Los verdugos del catalán

"El catalán está lejos de desaparecer, pero tampoco se va a imponer como única lengua en Cataluña, por más que lo intenten políticos miopes"

Publicada

El uso del catalán no pasa por su mejor momento, lo dicen las estadísticas. Pero no tiene la culpa el malvado Estado central sino, sobre todo, la evolución de nuestra sociedad, agravada por una interminable sucesión de torpezas de los políticos.

En un mundo cada vez más globalizado, las personas se decantan por aprender “linguae francae”, aquellas que les sirven para comunicarse con más personas.

El inglés y el castellano arrasan cada vez más en nuestro mundo, mientras que el árabe, el hindi o el mandarín son idiomas dominantes en otros entornos.

Al francés no le va tan mal por su extensión en África, pero casi ningún idioma se libra de la dictadura de los grandes números, hasta el punto que la segunda lengua desplaza a la primera.

En Amsterdam, cerca del 50% de la población no habla neerlandés, siendo el uso del inglés absolutamente habitual en cualquier entorno. Muchos camareros, taxistas o médicos no entienden el neerlandés y se comunican en inglés.

En las últimas encuestas, el catalán es el idioma de referencia para escasamente el 30% de nuestra sociedad, y cayendo. Hoy usa el catalán de manera cotidiana 375.000 personas menos que hace 20 años. Una tragedia, sin duda. El uso del castellano se acerca al 60%, pero más del 10% restante se reparte entre árabe, urdú, tagalo… Es lo que tiene recibir a tanta inmigración, supuesta fuente de crecimiento económico.

Más de la mitad de los recién nacidos en Cataluña en 2025 lo fueron de padres no nacidos en Cataluña. En los paritorios habría que dar clases de árabe en lugar de exigir el catalán, porque un buen número de madres usan ese idioma y en un parto no están para traducciones.

El retroceso del catalán no se debe, solo, a los movimientos migratorios. La música y, sobre todo, el reguetón, sí, el reguetón, tiene parte de culpa.

Bad Bunny es el artista con más descargas del mundo, superando en 2025 los 19.000 millones. Y no está solo, son muchos los artistas latinos que copan posiciones muy altas de descargas en el mundo, desde Rosalía a J. Balvin. Hablan, en general, mal castellano, pero castellano. Y no solo son las canciones, es toda la oferta en redes, donde los idiomas “dominantes” arrasan y los jóvenes de cualquier origen prefieren aprender los idiomas que más escuchan.

Aunque el principal motivo es social, también tienen su parte de culpa los gobernantes, empeñados en hacer del catalán una lengua de imposición, y a los jóvenes las imposiciones no les gustan. Para colmo, hay un esfuerzo constante en alejar el catalán del castellano, y cada vez más el catalán normativo no es el catalán que se habla en familia, provocando la frustración, cuando no el rechazo, de los estudiantes.

El catalán, como todo idioma, tiene muchas variantes dialectales y muchos acentos. No es mejor catalán el de una zona u otra. Ahora, sin embargo, el catalán de TV3, perdón 3Cat, es la norma, esforzándose por buscar los vocablos más alejados del castellano para demostrar una pureza que no existe, porque los idiomas evolucionan y, lógicamente, se mezclan con el idioma de sus vecinos.

Muchos catalanoparlantes de toda la vida no se reconocen con lo que oyen en la tele y radio pública. Aunque la locura con el idioma local parece no ser privativa de Cataluña, como demuestra la epidemia de ceros en las pruebas de acceso a la Universidad del País Vasco.

Para rematar el escenario, el uso del idioma como arma arrojadiza tampoco ayuda, siendo la reciente visita del papa León XIV un excelente ejemplo. La Iglesia habla lo que hablan sus feligreses y, de igual modo que el uso del catalán en Montserrat fue más que natural, hacerlo en el Raval rozaba el ridículo, especialmente en una parroquia donde se ofician misas en tagalo porque un buen número de sus feligreses son filipinos. El numerito montado por los dirigentes de Junts se les ha vuelto en contra por lo absurdo de sus planteamientos.

La guinda del pastel la pone el pancatalanismo. Los idiomas oficiales son los que marcan los estatutos de autonomía. En la Comunidad Valenciana se habla valenciano, porque así lo dice su Estatuto, y en Baleares el catalán, por más que suene más lejano el catalán de Baleares que el valenciano. Joanot Martorell publicó en 1490 en Valencia Tirant lo Blanc, y en el prólogo especifica que la escribió "en la sua lengua materna valenciana”. Empeñarse en invadir al vecino solo tiene un efecto, el rechazo.

Ante este negro panorama, la Generalitat se empeña en poner más y más dinero, dinero que se demuestra improductivo, porque obligar no sirve de nada. Los más de 200 millones por año (255 en 2025) acordados en el "Pacto Nacional por la Lengua" de poco sirven, lo mismo que el total de las inversiones en el fomento del catalán, más de 10 euros por ciudadano y año. Hay que tratar de convencer, ya que vencer es imposible.

Los políticos han de evitar, sobre todo, el rechazo. El catalán, como cualquier idioma, no debe ser nunca arma arrojadiza, sino un vehículo de comunicación. Hacen muchísimo más por el catalán Rosalía con su Fucking Money Man (100M de escuchas en Spotify, 50M de visualizaciones en Youtube), la escolanía de Montserrat interpretando el Virolai como los ángeles delante del Papa, o la excelente producción televisiva del acto de bendición de la Torre de Jesús, milagrosamente salvada del boicot de unos pocos, que cualquier norma punitiva.

El catalán está lejos de desaparecer, pero tampoco se va a imponer como única lengua en Cataluña, por más que lo intenten políticos miopes. Su uso, con suerte, se quedará en el 30% de la población, si no es que sigue bajando.

Su gran opción, como la de todas las lenguas con relativamente pocos hablantes, pasa por los nuevos horizontes que abre la inteligencia artificial. Es verdad que la facilidad de la traducción va a limitar el estudio de lenguas, pero la Unión Europea abrirá el melón de las lenguas autóctonas, más de 60, cuando la inteligencia artificial elimine los costes de traducción. Y eso aplica, también, al doblaje de películas, que podrá hacerse en catalán con la voz del protagonista. No estamos tan lejos, pero la impaciencia de algunos les hace descarrilar.

Las lenguas sirven para entenderse, no para dividir.