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Nuria González opina sobre el juramento del cargo del nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani

Nuria González opina sobre el juramento del cargo del nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani Europa Press / Contacto / Lev Radin / Fotomontaje CG

Pensamiento

Juro y perjuro

"Justo 200 años después del juramento del presidente Adams sobre un libro de leyes, vemos al nuevo alcalde de Nueva York jurando su cargo sobre el Corán y haciendo 'show business' del asunto"

Publicada

Si les hablo de John Quincy Adams poca gente sabrá que se trata del sexto presidente de los Estados Unidos y que pasó a la historia como el “presidente más activista abolicionista de la esclavitud”. Republicano, gobernó hacia finales de los años 20 del siglo XIX (de 1825 a 1829), por eso hay que poner en contexto la palabra “activista” en la América de hace justo 200 años.

Pero la auténtica razón por la que les he recuperado hoy este personaje histórico es porque, de toda la lista de todos los presidentes de Estados Unidos, él es el único hasta hoy que ha jurado su cargo sobre un libro de leyes. Sí, el único. El resto ha jurado sobre la Biblia, y alguno sobre el Corán. Pero sólo el presidente J. Quincy Adams tuvo la osadía de hacerlo sobre un libro de leyes, que es como jurar sobre la voluntad del pueblo misma, la misma que lo eligió como presidente.

No es de extrañar para mí la coincidencia de ese apego a la ley con el ideario y política activa abolicionista de la esclavitud de ese presidente, puesto que es la ley natural más básica la que nos dicta que la esclavitud no tiene cabida en una sociedad respetuosa con los derechos humanos, y que en el imperio de la ley, las leyes son el refugio de los más débiles. Las reglas del juego que igualan. Por eso hoy seguimos luchando por esa parte de la esclavitud nunca abolida que es la prostitución. Por derecho.

Pero hoy no les quiero hablar de prostitución sino de leyes humanas y divinas y de juramentos imposibles de cumplir.

A estas alturas de la vida ya tenemos todos la certeza de que ninguna sociedad que no practique el laicismo institucional ha sido próspera y que la separación “religión/Estado” (cualquier religión y cualquier Estado) es la base mínima para construir una sociedad en la que se respeten los derechos humanos.

Sin embargo, justo 200 años después del juramento del presidente Adams sobre un libro de leyes, vemos al nuevo alcalde de Nueva York jurando su cargo sobre el Corán y haciendo show business del asunto.

Las primeras cosas que hace un cargo público, sin duda, son las que más lo dan a conocer. Como, por ejemplo, cuando el anterior presidente de México, López Obrador, al poco de ser elegido tuvo un “casual encuentro” con la madre del súper narcotraficante Chapo Guzmán, y no dudó en bajarse de su camioneta para darle un beso a la señora y presentarle sus respetos. Vean qué tal llevan el idilio el poder mexicano y el narco ahora.

Por tanto, Zohran Mamdani se reitera en lo que ya hizo en toda su campaña, que es poner en un lugar central de su vida su creencia religiosa y, ahora, traspasarla a la vida y la gestión pública.

Lo cual quiere decir que, en el mismo acto de jura del cargo de alcalde, ya está cometiendo perjurio, puesto que somete su cargo a unas leyes divinas que, para empezar, tratan a todos los que no comparten su confesión religiosa como pecadores, contra los que hay que batallar. Y a las mujeres como infraseres de tercera a las que hay que hacer desaparecer tras velos y otros objetos de tortura similares.

Pues no hay que olvidar que una de las cinco obligaciones que decreta el Corán para el buen feligrés, además de la limosna, el rezo diario, el viaje a la Meca y el ayuno en Ramadán, es la Shahada ("Testimonio de Fe"), que es la defensa de la declaración "No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su mensajero", y su predicamento.

Esto es absolutamente incompatible con la Constitución de los Estados Unidos, la primera Constitución como tal, la más liberal, la del individuo, la que no ha cambiado ni una coma desde su aprobación en 1776, y la única que en el mundo que consagra el derecho constitucional a buscar la felicidad por cada persona, textualmente. Y la primera que consagra que el único Dios común es la ley. Por tanto, o Mamdani perjura como buen musulmán o perjura como buen alcalde.

Estados Unidos hoy es una sociedad enferma, en cuya clase política se ve claramente que está en proceso de implosión. Y los dos ejemplos más claros de esa descomposición son su presidente Donald Trump y el alcalde de Nueva York, Zohran Mandani, ambos las dos caras de la misma moneda del fanatismo y la decadencia ética y social de ese país. Y de todo Occidente.

Pienso, sinceramente, que mucho mejor le hubiera ido a Estados Unidos, y por ende, a toda la civilización romanizada directa o indirectamente, si todos los presidentes hubieran tomado ejemplo de J. Quincy Adams, en lugar de dejarlo solo en la honrosa vitrina de la laicidad institucional. Para desgracia de todos, volvieron a los textos sagrados y así nos luce el pelo.

Mientras, no puedo dejar de pensar en Irán y en la lucha titánica de muchas personas, especialmente de miles de mujeres, represaliadas y muchas torturadas y asesinadas, contra el régimen teocrático dictatorial y criminalmente misógino de los Ayatolás. Ahí donde justo todo empezó sobre un Corán.