Rosario Flores en el Festival de San Sebastián 2025.

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Rosario Flores, 63 años, cantante: "Mis padres nos hicieron una familia muy unida y tuvimos mucha libertad en casa"

La cantante revela el apoyo incondicional que recibió en su hogar y el pilar que la convirtió en la artista que es hoy

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Nacer en noviembre de 1963, dentro de la familia Flores significaba llevar el arte en el ADN casi por decreto.

Como la menor del matrimonio entre Lola Flores ‘La Faraona’ y Antonio González ‘El Pescaílla’ (y hermana de Lolita y Antonio), Rosario creció en un hogar donde la música y la interpretación eran el lenguaje cotidiano.

Aunque el mundo de la actuación siempre le atrajo, el compás y el baile que heredó desde la cuna terminaron pesando más, marcando de forma inevitable su camino sobre los escenarios.

La cantante, que este año celebra más de tres décadas de carrera musical, ha desvelado algunas curiosidades sobre su famosa familia, entre ellas el papel que jugó su padre en su educación, una figura que considera la más desconocida de la saga.

El legado de libertad y unión de su familia

La estrecha relación familiar que mantiene la familia Flores, especialmente tras la dolorosa pérdida de Antonio Flores en 1995, es fruto directo de los valores sembrados en el hogar durante su infancia.

Para Rosario, la complicidad con su entorno más cercano es absoluta: "Lolita es mi hermana de mi alma y de mi corazón", manifiesta al referirse a la jurado de Tu cara me suena.

Una conexión indestructible que responde al modelo de crianza que promovieron sus padres desde que eran niños.

A diferencia de los métodos tradicionales de la época, la artista recuerda que crecieron en un ambiente de profunda confianza donde no existía la rigidez autoritaria. "Mis padres nos hicieron una familia muy unida y tuvimos mucha libertad en mi casa. Mis padres eran muy de comunicación, no había castigos, ni 'porque lo digo yo'", relata.

Dentro de esta dinámica familiar, Rosario guarda un reconocimiento muy especial hacia la figura de su progenitor, a quien define con admiración y gratitud por su mentalidad adelantada a su tiempo: "Mi padre era el gitano más moderno del mundo y me dejó libre y todo era comunicación y entendimiento".

La búsqueda de identidad propia y la protección de sus hijos

Desde muy joven, Rosario sintió la necesidad de marcar su propio camino y desligarse de la constante atención que rodeaba a su hogar.

La artista confiesa que, en la época en que su madre concedía entrevistas y reportajes, ella solía negarse a aparecer en las fotografías.

Ante esta rebeldía, su padre siempre le recordaba con franqueza que, al margen de si posaba o no ante las cámaras, nunca dejaría de ser la hija de Lola Flores.

Esa vivencia personal marcó profundamente su visión sobre la maternidad.

Al tener a sus propios hijos, Rosario decidió no repetir la sobreexposición que tanto rechazó durante su juventud. Optó por alejarse de las exclusivas y concederles el valioso regalo del anonimato, permitiendo que crecieran alejados del foco público para elegir libremente su destino profesional.

Gracias a esa firme decisión, Lola Orellana González y Pedro Antonio Lazaga González han construido sus carreras con total libertad.

En el terreno familiar y profesional, Rosario procura proyectar en ellos la misma confianza que 'La Faraona' depositó en su talento: “Mi madre siempre creyó mucho en mí como artista”, una certeza que la cantante mantiene viva al respaldar cada paso de los suyos.

A sus 62 años, la cantante mantiene intacta la energía que la ha acompañado durante toda su trayectoria artística, y sigue reivindicando, entrevista tras entrevista, el papel fundamental que tuvo su familia en la persona en la que se ha convertido.