Interior de un restaurante

Interior de un restaurante CEDIDA

+Economía

Ya está en vigor: multas de hasta 4.000 euros a bares y restaurantes que no den envases para llevarse la comida casa

El objetivo principal es reducir los millones de kilos de alimentos que se desechan anualmente

Más noticias: La Ley de Bienestar Animal lo prohibe: no puedes dejar a tu perro en casa sin supervisión durante un periodo superior a 24 horas

Llegir en Català
Publicada

Noticias relacionadas

Sucede muchas veces. Uno va a un bar o restaurante, llega con hambre y pide de más. El problema siempre es si pedir o no la famosa doggy bag.

Muchos comensales sienten vergüenza a la hora de pedirla. También es cierto que muchos locales alegan no poder hacerlo por no tener dónde ponerlo, pero, ¡alerta!, el cliente siempre tiene la razón.

No es una frase hecha. La Ley 1/2025 de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario lo dice claramente.

La normativa, en vigor desde hace más de un año, obliga a bares, cafeterías y restaurantes a ofrecer envases adecuados para que los clientes se lleven las sobras de comida. Una ley que marcó un antes y un después en la hostelería española.

De cuánto es la multa

Los bares y restaurantes que no apliquen la norma, es decir, que no entreguen la comida sobrante por no tener dónde meterla, se enfrentan a multas que pueden ascender a 4.000 euros en casos graves.

No se trata de una norma para favorecer a los clientes o complicar la situación a los bares y restaurantes. El objetivo principal es reducir los millones de kilos de alimentos que se desechan anualmente, promoviendo una gestión responsable en toda la cadena alimentaria.

Qué sancionan

El régimen sancionador clasifica las infracciones por grados de gravedad, desde leves hasta muy graves, dependiendo del impacto y la reincidencia.

No facilitar envases cuando se solicitan puede considerarse una infracción leve o menos grave inicialmente, pero, si se demuestra falta de colaboración persistente o negativa sistemática, las multas escalan hasta varios miles de euros.

Expertos legales estiman que, en supuestos de incumplimiento reiterado, las cuantías rondan los 4.000 euros, aplicados por las autoridades autonómicas competentes en consumo e inspección sanitaria.

La ley establece que los establecimientos de hostelería forman parte de los agentes obligados a aplicar la jerarquía de prioridades contra el desperdicio: primero prevenir, luego donar o reutilizar y, solo al final, desechar.

Cómo ha de ser el envase

En la práctica, esto significa que cualquier comensal que solicite un envase para sus restos debe recibir un recipiente apto para uso alimentario, preferentemente reutilizable o fácilmente reciclable, sin coste adicional.

La medida, similar al doggy bag anglosajón, busca normalizar el hecho de llevarse las sobras. No es solo una demanda del cliente, es un gesto cultural y sostenible que evita que platos enteros acaben en la basura por vergüenza o falta de opciones.

Por qué se hace esta ley

La norma surgió en un contexto de creciente conciencia ambiental y datos alarmantes sobre desperdicio alimentario en España, donde la hostelería genera una porción significativa de los restos comestibles.

Antes de su aprobación, muchos locales ya ofrecían esta opción de forma voluntaria, pero la obligatoriedad ha uniformado la práctica a nivel nacional.

Grandes cadenas se adaptaron rápidamente con proveedores de envases ecológicos, mientras que bares familiares y restaurantes tradicionales han tenido que reorganizar rutinas en cocina y servicio.

Ahora, incluso los pequeños locales ven cómo han de preparar recipientes en horas punta o capacitar al personal para promover la iniciativa sin presionar al cliente. Si no lo hacen, el local puede incurrir en una falta grave.

Más allá de la sanción

El legislador sostiene que el impacto va más allá de las sanciones económicas: busca un cambio de hábitos tanto en consumidores como en propietarios.

Clientes habituales valoran la comodidad de no desperdiciar comida, especialmente en un país donde las raciones generosas son la norma.

Ya aplicado en Europa

Para los negocios, la ley representa también una oportunidad de mejorar su imagen sostenible. Además, se alinea con tendencias europeas, ya que son muchos los turistas que, acostumbrados a que esta práctica ya se aplica en su país, reclaman su doggy bag.

Para ayudar a la aplicación de la normativa, asociaciones hosteleras han colaborado en guías prácticas para implementar la medida. Estas agrupaciones explican que el coste de los envases se amortiza con la fidelidad de la clientela y la reducción de residuos.

No es baladí. Inspecciones rutinarias de salud pública y denuncias ciudadanas ya se han puesto en marcha.

El Gobierno asegura que, en su primer año, el cumplimiento ha sido alto en urbes como Madrid y Barcelona, donde la cultura del reciclaje ya está arraigada, aunque persisten retos en zonas rurales con menor sensibilización.

Pero la norma no acaba ahí. Aunque la ley no exige donaciones obligatorias de sobras, sí anima a los locales a explorar opciones como los bancos de alimentos antes de desechar.