Son las galletas más antiguas de España y se fabrican en este pequeño pueblo del Pirineo, las galletas Birba

Son las galletas más antiguas de España y se fabrican en este pequeño pueblo del Pirineo, las galletas Birba GALETES BIRBA

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Son las galletas más antiguas de España y se fabrican en este pequeño pueblo del Pirineo: receta familiar intacta con 130 años de historia

A diferencia de competidores que se trasladaron a polígonos periurbanos, la empresa se quedó en su lugar de origen

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Muchos las han comido, pero pocos conocen su historia. Las galletas más antiguas de España tienen su origen en Cataluña, pero no en una gran ciudad ni en su círculo industrial.

La historia de este dulce catalán se cuenta desde el frío, en uno de los extremos más septentrionales del territorio, a 120 km de Barcelona, en Camprodon.

Este municipio, de poco más de 1.000 habitantes, guarda una de las tradiciones reposteras más longevas de España: las galletas Birba.

Estas pastas secas conservan el secreto de una receta familiar con 130 años de historia que ha llegado hasta nuestros días prácticamente intacta.

De cuándo son

La historia de las míticas Galetes Birba empieza en 1893 y está íntimamente ligada al auge del veraneo burgués en el Pirineo catalán a finales del siglo XIX.

Camprodon, con su puente medieval sobre el río Ter y sus aguas termales, atraía a familias acomodadas de Barcelona que buscaban refugio del calor estival.

Quién está detrás

La familia Birba, vinculada al comercio local, vio una oportunidad para desestacionalizar su negocio: crear un dulce típico que la gente quisiera llevarse a casa.

Hasta entonces, las galletas se elaboraban de forma artesanal en obradores familiares para consumo inmediato, pero estos emprendedores apostaron por una producción organizada que permitiera exportar sus pastas más allá de la comarca.

Surtido de galletas Birba

Surtido de galletas Birba GALETES BIRBA

Lo hicieron recurriendo a productos y recetas tradicionales catalanas: mantequillas secas, carquinyolis y barquillos, típicos de celebraciones.

Esta especialización en repostería seca facilitó su conservación y transporte, clave para su expansión.

Pequeña crisis

Los primeros años fueron prometedores, pero la Guerra Civil (1936-1939) y la autarquía franquista los arrollaron. El golpe de Estado, el conflicto bélico y la posguerra produjeron una escasez extrema de harina, azúcar y grasas.

La situación en España llegó a amenazar la continuidad de fábricas modestas como Birba. Sin embargo, la empresa resistió adaptándose a las restricciones, priorizando fórmulas básicas y mercados locales.

Pequeños avances

Poco a poco pudieron crecer y, sin abandonar la receta original, incorporaron maquinaria semiautomática y salieron adelante.

Hoy, la cuarta generación mantiene la receta original y su esencia, al menos según explican sus responsables.

Los responsables de la marca aseguran que siguen utilizando productos de proximidad, como almendras del Ripollès y harinas de molinos cercanos. Y no han abandonado su lugar de origen.

A diferencia de competidores que se trasladaron a polígonos periurbanos, Birba permanece en Camprodon, rechazando la deslocalización para preservar la calidad y el arraigo.

La fábrica

La fábrica de Birba sigue ubicada en el núcleo urbano de Camprodon, emplea a una treintena de trabajadores y es uno de los pilares económicos del municipio, junto al esquí y el senderismo.

Esta decisión ha permitido también mantener procesos manuales, como el corte de barquillos y el tostado lento de carquinyolis, que requieren la destreza de artesanos locales.

El papel de Camprodón

Además, la ubicación de Camprodon juega un papel importante. El clima frío del Ripollès favorece la conservación natural de las pastas secas.

La empresa también hace gala de su origen. No ha abandonado las cajas metálicas en las que originalmente se vendían las galletas, con la imagen de los bosques de hayas y abetos en la tapa.

Nuevas galletas Birba

Nuevas galletas Birba GALETES BIRBA

Al igual que las latas de las llamadas “galletas de Andorra” o galletas d mantequilla, estos envases son hoy objetos de colección para turistas y, como las Birba, se han convertido en un souvenir imprescindible, vendido en tiendas locales y distribuido a nivel nacional.

Hoy, las galletas Birba se comercializan en tiendas gourmet de toda España, pero su alma sigue en Camprodon y tiene más de 130 años.

Versiones del original

En 2023, cuando cumplieron ese aniversario, lanzaron ediciones limitadas rescatando fórmulas olvidadas del archivo familiar, lo que revalorizó aún más la marca.

Expertos gastronómicos siguen destacando su mantequilla seca, crujiente y con un sutil aroma a vainilla. Unas pastas que algunos comparan con las tradicionales galletas victorianas, pero con sello catalán.