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Confirmado por el Supremo: la reserva del 30% de vivienda protegida en nuevas promociones es legal

La decisión del Alto Tribunal genera una situación complicada en el Ayuntamiento de Barcelona

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La medida no fue muy bien recibida por todos. Fue una de las decisiones más polémicas del primer mandato de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona y muchos consideraron que era ilegal.

El consistorio estableció una norma por la que imponía a las nuevas construcciones de la ciudad dedicar un 30 % de su suelo a vivienda pública, una decisión que el sector inmobiliario recurrió ante la justicia.

Han pasado casi ocho años desde la aprobación de la medida, en 2018. Desde entonces, se ha sucedido una prolongada batalla judicial y política, que ha llegado hasta el Tribunal Supremo.

Economistas, abogados e inmobiliarias esperaban una victoria, pero se ha dictado sentencia a favor del consistorio.

La decisión del Supremo

El Alto Tribunal ha avalado de forma definitiva la obligación de los promotores inmobiliarios de destinar el 30 % de las nuevas edificaciones a vivienda protegida.

En realidad, no es una novedad: la resolución previa del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya ya apoyó la medida de Colau. Ahora, el fallo del Supremo sigue la estela de esa resolución y establece que el Ayuntamiento tiene la potestad de fijar reservas de techo para viviendas de protección pública incluso en suelo urbano consolidado.

Qué dice la sentencia

La sentencia del Alto Tribunal basa su decisión en la jurisprudencia establecida por el Tribunal Constitucional, subrayando que el derecho de propiedad y la libertad de empresa no facultan a un promotor para vetar un uso específico de vivienda protegida en sus proyectos.

De este modo, la justicia blinda la aplicación de la norma tanto en grandes transformaciones de barrios como en cualquier promoción de obra nueva de forma individual.

Uno de los puntos más sensibles de la resolución es el rechazo frontal a las pretensiones económicas de las constructoras. El Alto Tribunal ha descartado que la imposición de este porcentaje comporte una indemnización general para los promotores, como reclamaba la empresa JOSEL en su recurso.

Los magistrados consideran que esta reserva no constituye un daño patrimonial resarcible, sino que se enmarca dentro de las cargas y deberes urbanísticos que los propietarios deben asumir en beneficio del interés general y del acceso a la vivienda.

Qué dice Collboni

Sin embargo, el éxito en los tribunales contrasta con la parálisis que vive la medida en el ámbito ejecutivo. Para el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, la sentencia representa una victoria legal para el consistorio, aunque él fue contrario a la medida.

El socialista ha sido un crítico constante de la efectividad de la norma, argumentando que, lejos de aumentar el parque público de vivienda, ha actuado como un freno a la inversión privada en la ciudad.

La situación del Ayuntamiento

Pese a haber prometido una reforma profunda para hacerla más flexible y funcional, Collboni se encuentra ahora con un muro político al no encontrar los apoyos necesarios para modificarla.

La situación política en el Ayuntamiento de Barcelona es, actualmente, de bloqueo técnico. Aunque el PSC y Junts comparten la visión de que la norma requiere una revisión urgente debido a su baja eficacia práctica, no han logrado alcanzar un punto de encuentro sobre cómo ejecutar dicho cambio.

Esta falta de consenso llevó al alcalde a declarar, en una entrevista realizada en julio de 2025, que la propuesta de modificación quedaría guardada en un cajón hasta el próximo mandato. Ahora no se sabe qué pasará.

Por su parte, el sector de la construcción ha agotado su vía judicial tras años de oposición frontal y acumula ya varias derrotas.

La estrategia del sector

Los promotores han intentado diversas estrategias de presión, llegando a proponer soluciones tan polémicas como la creación de accesos segregados para los vecinos de vivienda protegida y los de mercado libre, una idea que fue rápidamente retirada tras la indignación social que generó.

Con la sentencia del Supremo, el sector se ve obligado a aceptar el marco legal, aunque mantiene su advertencia sobre el riesgo de parálisis constructiva en la capital catalana.