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Qué placer disfrutar de una buena pizza casera. Una masa con el borde aireado, formando el clásico cornicione del estilo napolitano. Sin embargo, qué engorroso es el proceso. Hacer la mezcla, que implica manchar toda la cocina de harina; amasar; dejarla reposar para que levede y darle forma. Es un trabajo metódico y cuadriculado, que requiere de tiempo y paciencia.

Aquellos que disfrutan de esta actividad, no tienen problema. El caso es que no es lo habitual. Problemas con la proporción de agua y harina, que la masa no suba lo necesario o que la pasta sea indomable a la hora de darle forma; son algunos de los inconvenientes clásicos. Esto hace que se acabe pidiendo a domicilio o comprando una ultracongelada del supermercado.

Alternativa salvadora

Marc, conocido en redes sociales como @marcpizza_, es un cocinero especializado en pizzas. También hace focaccias y otros productos similares, pero su principal contenido, como dicta su usuario, es el afamado plato italiano. Publica vídeos en Instagram, TikTok y tiene un canal de YouTube. En estas filmaciones, enseña distintos procesos relacionados con esta elaboración, atendiendo también a las peticiones de sus más de dos millones de seguidores entre todas las plataformas.

Sus publicaciones están enfocadas en un nicho muy concreto, pero tienen mucho éxito. Explica partes concretas del proceso, así como enseña trucos para evitar problemas en el proceso. No obstante, ha tomado una decisión que facilita mucho más la vida de los amantes de la pizza. Ha creado su propia página web en la que vende las masas ya preparadas. Simplemente hay que dividirlas, darles forma y prepararlas para el horno. Rápido, sencillo y casero, pues todo lo elabora él.

Sus productos

Recibe los pedidos, los hace, los empaqueta y los envía desde Girona, tal y como dice su página web. Solo vende cuatro artículos. De hecho, son dos, aunque hace distintos paquetes para que el cliente pueda escoger a su conveniencia. Básicamente, son masas de pizza y de focaccia, con precios individuales de 22,99 y 23,99 euros. Asimismo, ambas y con semolina y romero de regalo cuestan 43,99 euros. También hay un pack de pizza que incluye semolina, cortador profesional, cuatro recipientes para fermentación y la propia masa, por 27,99 euros.

Los productos de la web de Marc Pizza

En cuanto al peso de los productos, todo está en la descripción del artículo. La de focaccia incluye un kilogramo de masa. Por otra parte, la de pizza es un kilo y 120 gramos, con la que "puedes hacer 4 pizzas de 280 g estilo napolitano", tal y como se indica en la web. El pedido llega el día que el usuario seleccione en la web, antes de las 13:30 horas y en un recipiente refrigerado.

Cuándo y cómo usar

En la página de venta, hay una sección en la que el creador responde a algunas preguntas clásicas sobre el uso. Entre ellas, recomienda la pronta utilización del producto: "Para obtener los mejores resultados de sabor y manejo, recomendamos un uso dentro de las 48 horas desde la recepción. Después de ese tiempo, la masa puede volverse difícil de manejar".

Además, a pesar de ser un artículo fresco, tiene la ventaja de que se puede congelar para usarla cuando se desee: "Aguanta hasta 1 mes en el congelador. Descongela en nevera 12–24h cuando quiera utilizarla. Una vez descongelada debe doblar tamaño a temperatura ambiente antes de hacer la pizza". Una medida cómoda y práctica.

Del horno a la mesa sin complicaciones

Gracias a esta iniciativa, se elimina la barrera de entrada más alta de la cocina italiana: la química de la masa. Ya no es necesario convertir la cocina en un laboratorio ni sufrir por levados fallidos o encimeras llenas de harina. El usuario puede centrarse exclusivamente en la parte creativa y divertida, seleccionando los mejores ingredientes frescos para coronar una base que garantiza, casi con total seguridad, ese ansiado borde aireado y crujiente digno de las mejores pizzerías de Nápoles.

En definitiva, la propuesta de Marc ofrece el equilibrio perfecto entre la comodidad de pedir comida a domicilio y la satisfacción de lo artesanal. Es una invitación a recuperar el placer de cocinar sin las frustraciones habituales, transformando una cena cualquiera en una experiencia gastronómica de nivel. Ahora, disfrutar de una auténtica pizza casera deja de ser un reto técnico para convertirse, sencillamente, en un disfrute compartido.

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