La voz incesante de Valentí Puig

La voz incesante de Valentí Puig

Poesía

La voz incesante de Valentí Puig

El escritor mallorquín, con cinco títulos en las librerías que abarcan los más diversos géneros, demuestra que sigue en plena forma

14 enero, 2018 00:00

En abril del año pasado elogiamos aquí (elogié aquí) la hasta ahora última novela de Valentí Puig, El bar de l'AVE, que acababa de publicarse. Ahora, al leer en la prensa que Puig tiene cinco libros nuevos a la venta, me he quedado impresionado: ¡Cómo! ¿Será posible tanta productividad? Alivio de comprobar que dos de esos cinco títulos son reediciones y el tercero es la mencionada novela, de manera que Proa publica ahora sólo dos nuevos libros de Puig: el dietario La bellesa del temps, que cubre los años de 1990 a 1993, cuando estuvo en Londres como corresponsal del Abc, y el poemario Oratges de la memòria. Los he comprado en seguida y los he leído de inmediato. No importa el género en que Valentí Puig se exprese, el aire de la novela es el aire que circula por el dietario y el mismo que corre por los versos, aunque naturalmente éstos son de una intensidad mayor en el observatorio del tiempo porque en ellos se precipita de una forma más compacta, elíptica y apretada la memoria. Memoria del tiempo personal y del tiempo universal.

La belleza del tiempo. Tempestades de la memoria. ¿Qué puedo decir sobre estos dos signos que vienen a agregarse a todos los demás con contundencia de volcán? Como para mí no hay cosa más penosa y aburrida que hacer de crítico, y laboriosamente justificar mis preferencias y mis elecciones, reproduzco a continuación, como argumento irrebatible y como servicio al lector, uno de los poemas más impactantes de Oratges de la memòria, titulado Pili, Biel, jo mateix:

Eren altres temps i a la nit sèiem a terrasses casolanes.

“On ets, Biel?”. “Per on pares, Pili?”. On sóc jo?

La mar és la mateixa, i les estrelles i la vida humana,

però fas clic a Google i remunta una altra mar,

estrelles noves, la hipnosi digital per on s’esmuny

el record de Pili i Biel. Així jo tampoc sé on sóc.

Fa tant temps, quan de nit vèiem pasar l’Sputnik,

anàvem gojosos de nedar en Meyba, esperàvem

les boires per, des de ca nostra, sentir la sirena dels barcos

que no trobaven la boca del moll de Palma.

Com podria saber on sóc quan l’insomni disgrega

cada jo, cada tu, talment un mirall esmicolat

en una escena de gelosia? Això és el forat negre

de cada nit, perquè no sé on sóc. Biel potser

ja és ric i Pili, Pili?, aquella Pili de pubis eixit

és àvia i té un marit des de fa dos anys vegetal

a la UCI. Pili, Biel, jo mateix, altres temps.

Temblor, ruptura, abismo

El tema del poema es eterno, y las emociones que cuenta también, pero el tratamiento es completamente nuevo; y no porque palabras como "clic", "Google" o "Meyba" sorprendentemente se integren en el poema con naturalidad que roza el prosaísmo, sino por las suposiciones sobre lo que, al pasar los años, habrá sido de los dos viejos amigos. Las hipótesis imaginadas en la negritud del insomnio: la contigüidad salvaje de "pubis salido" y "abuela"; la fatalista conclusión, como para quitarle patetismo a la herida, del "otros tiempos".

La voz, decíamos, con todos los matices que exige o que permite cada género, es la misma en todos los formatos, sean versos de un poema, entradas de un dietario o escenas de una novela, y hable de palacios londinenses o de bares palmesanos. Es una voz única, incesante, que nadie podría impostar, llena de sensualidad y de meditación, todo bajo un afán de control apolíneo que se sabe a punto de temblor, si no de ruptura, de abismo. En este sentido creo que el quid del poema que acabas de leer, Pili, Biel, yo mismo, es ese "altres temps" final. Igualmente sentencioso, el poeta podía haber dicho: "eren altres temps"; o "així érem en altres temps"; pero esa sequedad displicente, y, por decirlo así, moral, esa voluntad de pasar página, da el tono al poema. Es siempre lo que uno calla lo más elocuente y decisivo.